Votación vía móvil en Cuba y la cuestionada popularidad

Esta modalidad de selección provoca dudas sobre la representatividad de los resultados, debido a brechas en el acceso a las telecomunicaciones en la isla.

Los espacios se multiplican. Deberían multiplicarse también las vías de participación ciudadana.

Medir si un cantante, una pareja de baile o un grupo de música cubana es el más popular, basándose solamente en las votaciones vía móvil o por selección online, es ahora mismo una tendencia en Cuba.

Aunque desde 2015 esta forma de elección se ha hecho más frecuente a partir de la creación de diversos espectáculos de talento, la modalidad fue empleada con anterioridad por otros programas televisivos como el megaproyecto Lucas.

La plataforma audiovisual del video clip cubano propuso el uso de esta opción para seleccionar los videos más populares de cada año. Pero fue al mismo programa al cual se le creó una creciente polémica sobre la fidelidad de unas votaciones que dependían, única y exclusivamente, de formas digitales de selección.

Todo se desencadenó cuando, en 2014, se generó una fuerte controversia porque el superéxito musical “Bailando”, interpretado por los cubanos Gente de Zona y Descemer Bueno junto al español Enrique Iglesias, no pudo alzarse con el trofeo de video clip más popular en la isla caribeña.

El audiovisual de marras fue seleccionado Canción del Año en el Premio Grammy Latino y su versión oficial acumulaba, en ese entonces, más de 567 millones de visitas en youtube.

En su lugar, el grupo juvenil Los Ángeles se fueron a casa, por tercera vez consecutiva, con el discutido galardón gracias a “Besando tu boca”.

Ante el insólito hecho de que el trío cubano-ibérico no fuera profeta en Cuba, el análisis no se hizo esperar: ¿cuán efectivas son las votaciones vía celular o por formato online en el país caribeño?

¿Por qué votar?

Por si la experiencia de Lucas no bastara, desde el año pasado algunos programas de la estatal televisión cubana extendieron sus entornos de participación a los dispositivos móviles.

Los populares shows de talentos Sonando y Bailando en Cuba incursionaron en el mundo de las aplicaciones, con el fin de atraer usuarios y, sobre todo, votantes.

Cada uno de los entornos audiovisuales contó con un software con fotos, videos e informaciones, además de una forma directa de elegir a los favoritos en los respectivos concursos.

La idea en un inicio no es desacertada, ante el todavía insuficiente acceso a Internet en Cuba. En vez de conectarse a la red para emitir el voto, como ocurre con otros certámenes de este tipo a nivel mundial, las y los usuarios cubanos enviarían su selección en un SMS a un número de cuatro cifras establecido para el efecto.

Para ello se emplea como base un servicio que provee la empresa estatal Desoft, en convenio con la también estatal Empresa de Telecomunicaciones de Cuba (Etecsa), en aras de gestionar envíos de información y votaciones a través de SMS.

Hasta aquí, lo más atractivo es la apertura de la producción televisiva estatal en la nación, que experimenta con otras formas de interacción con la audiencia.

¿Dónde radica el mayor dilema? Que el SMS de la elección cuesta casi el doble que un mensaje de texto tradicional en Cuba. Con un valor de 0.16 CUC, ya el proceso de selección en sí se convierte en deseo o privilegio de un segmento determinado de la población que acude a estas formas de participación.

¿Quién vota?

Para debatir sobre la efectividad de cualquier mecanismo de votación, selección o encuesta, es imprescindible acudir a las apreciaciones epistemológicas de Pierre Bourdieu (1930-2002), para quien los resultados de estas no significan que la producción de opinión está al alcance de todos.

De igual forma, el investigador valoraba la ineficacia de los porcentajes y su escaso sentido de representatividad, así como el poco valor interpretativo otorgado a esa masa que no contesta o elige.

En otras palabras, que optar por algún tipo de popularidad no implica, en cuanto a posibilidades reales de participación, a todos y todas en Cuba; y que no todo el mundo está interesado en votar.

Entonces ¿cómo articular una recogida de votos integral que permita tener una muestra amplia y diversa? ¿Cómo lograr eso cuando la principal vía para la selección resultan los entornos digitales?

Los principales estudiosos de las herramientas encuestadoras insisten en que realizarlas vía Internet puede ser un buen medio para obtener estadísticas rápidas. Pero presentan dificultades para la generalización de los datos, salvo que se haya hecho mediante una muestra representativa sobre la base de la totalidad de un patrón.

Y Cuba posee un entorno peculiar y prohibitivo para este tipo de prácticas, debido a un acceso a las telecomunicaciones todavía perfectible y con elevados precios.

Es entonces que, al considerar las plataformas web, los correos electrónicos y los SMS como las formas primordiales para la votación, ya se reduce exponencialmente la capacidad de participación de un porcentaje nada desdeñable de la población.

Las posibilidades económicas, niveles de acceso digital en cantidad y calidad, y hasta el rango de edad empiezan a mediar como condicionantes de exclusión.

En este sentido, los jóvenes y adolescentes son quienes más interactúan con las nuevas tecnologías a la par que forman parte, en mayor cuantía, de estos mecanismos de votación.

Y el escenario se repite

Ahora regresa una nueva temporada del popular show Sonando en Cuba, y ya se prepara la segunda parte de Bailando en Cuba. A su vez, se integran otros programas como La Colmena TV; y para finales del año saldrá al aire Quién vive, dedicado al movimiento de artistas aficionados. Todo sin contar a los veteranos Lucas o Cuerda Viva, este último de música alternativa.

Los espacios se multiplican. Deberían multiplicarse también las vías de participación ciudadana, que no fueran exclusivamente digitales.

O mejorar las telecomunicaciones en Cuba.

Quizás es más fácil lo primero. (2017)

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