¿Está el pueblo cubano preparado para el apagón analógico?

A tres años de iniciado el proceso, todavía muchas personas cuestionan los altos precios y la calidad de equipos como las llamadas “cajitas” decodificadoras

En la nación insular el final del proceso de conversión de señal está previsto para 2021.

Foto: Tomada de Portal de la tv cubana

Caridad hoy cuenta más de 80 años. Tiene una chequera que apenas rebasa los 200 pesos en moneda nacional (equivalentes a ocho dólares) y todo un mes para intentar subsistir con ese dinero. Y la anciana quiere tener televisión digital. Está buena parte del día sola y los cuatro canales de la televisión analógica no son suficientes.

Además, vive en el norte de la occidental provincia de Pinar del Río, en medio de valles, sierras y mogotes, donde por mucho que se invente no hay muy buena señal.

Caridad ya hizo sus cálculos: una cajita decodificadora, la más barata y sin alta definición, vale lo mismo que tres meses de pensión, sin poder comprar comida, ni aseo, ni pagar la luz eléctrica. Sin nada más.

Por suerte… o por familia, a Caridad le regalaron la cajita. Pero a veces, muchas veces, se lamenta: basta que llueva a cuatro kilómetros de su casa y ya se distorsiona la señal. A la anciana hay días que le entran ganas de quitar el aparato y volver a sus viejos canales. Hay días, incluso, que lo hace…

Porque lo puede hacer. Todavía.

Apagón analógico, ¿para cuándo?

En la nación insular el final del proceso de conversión de señal está previsto para 2021.

Las autoridades cubanas explicaron a la prensa local que la interrupción sucederá mientras sea mayor el acceso de las y los usuarios a los mecanismos decodificadores.

A la par, el estatal Instituto Cubano de Radio y Televisión promueve el empleo de la tecnología de alta definición en estudios y centros de transmisión.

Hoy más de 60 por ciento del territorio nacional ya recibe la señal digital. Ello no significa, necesariamente, que sea similar cifra el porcentaje de los hogares que hoy disfrutan de este servicio.

Bajo tal escenario, a mediados de 2014 se inició la comercialización de cajas decodificadoras de televisión digital, denominadas popularmente por los cubanos como “cajitas”.

Esta opción permite recibir la nueva señal en los telerreceptores de la isla, la mayoría con funcionamiento analógico.

Aquellos ciudadanos que poseen los dispositivos pueden recibir ocho canales de televisión, siete emisoras de radio, entre otras facilidades en la nación donde los medios son estatales por Constitución. Y ofrece la cartelera o guía de programación televisiva para un uso más personalizado de la TV.

También hay modelos de cajas con puerto USB que disponen de la opción de grabar la señal en un disco externo o memoria flash. Estos dispositivos pueden reproducir contenidos de memorias de hasta un TB.

En algunos de los modelos de cajas, Cuba importa las partes semi-ensambladas y completa su montaje en el país caribeño. En otros, incluye la producción nacional de estos dispositivos, así como televisores híbridos ATEC-Haier con esta tecnología incorporada.

Televisión digital, ¿a qué precio?

En estos tres años diferentes marcas y precios han tenido las llamadas cajitas. Aunque todas con una misma coincidencia: todavía con elevado costo para el bolsillo promedio, en un país donde el salario estatal medio equivale a 29 dólares.

Un sondeo realizado por la Redacción IPS Cuba a una docena de entrevistados recabó que la mejor marca de las expendidas es la Konka, pero también es de los aparatos con mayor costo, al poseer prestaciones adicionales.

Entre las frecuentes exigencias de los encuestados estuvo la necesidad de incrementar la diversidad de modelos y beneficios.

A su vez, abogaron por rebajar aún más el monto monetario, que calificaron de prohibitivo para muchos trabajadores. Instaron a ofrecer modalidades de pago, como créditos bancarios, para las franjas en desventaja económica.

Otro de los señalamientos se relaciona con la susceptible calidad de la señal ante eventos meteorológicos. Frente a cualquier cambio de tiempo, la recepción desaparece, espetan varios entrevistados.

También preocupan los elevados precios y escasa disponibilidad de diferentes dispositivos necesarios como cable coaxial, antenas y conectores.

Cuba vive la llamada etapa de simultaneidad, cuando funcionan los tradicionales servicios de televisión analógica y la emergente digital.

El tránsito es inevitable por las incuestionables ventajas del empleo de esta última tecnología. El reto está en mejorar las condiciones para que todas y todos los usuarios reciban la señal digital al final de ese conteo regresivo.

Y en partes diferentes, al menos para personas como Caridad. (2017)

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