“La Web responsive: ¿el futuro de la navegación?”

El Responsive Web Design es el principal reto al que se enfrentan hoy los diseñadores y programadores en la red.

Empatía tecnológica. De eso se trata cuando se menciona el Diseño Web Adaptable o Responsive Web Design (RWD) en su traducción al inglés. La web se ha vuelto un entorno versátil y competitivo, donde el rezago no tiene cabida. No se trata, sin embargo, de una revolución exclusiva en la visualidad, sino también de los modos en que los usuarios interactúan con el producto virtual.

De acuerdo con nota de prensa de la agencia AFP, hasta el 16 de septiembre de 2014 se habían registrado 1.000 millones de sitios web a nivel mundial. Cada día se registran aproximadamente unas 150.000 URL nuevas, lo cual da cuentas del crecimiento acelerado que está experimentando el ciberespacio y de las dinámicas que ha ido adoptando para renovarse.

Pensar en la web hoy día va mucho más allá de la clásica idea de un ordenador “conectado”. Desde hace algunos años, la navegación móvil o mobile browsing, como también se le conoce, está liderando las prácticas tanto de producción (programación) como de consumo. De acuerdo con datos ofrecidos por el diario digital www.elmundo.es, se ha previsto que para 2019 la cifra de usuarios de teléfonos móviles sobrepase los 5.600 en todo el orbe.

Las redes de información móvil han adoptado un lugar primordial en la vida de las personas. El Short Message Service (SMS) y las llamadas locales e internacionales fueron en sus inicios las principales funcionalidades de estos dispositivos. En los días que corren, un móvil es el hábito, la vida reducida a carcasas rectangulares. A través de ellos las personas pueden desarrollar múltiples tareas que van desde el envío de un mensaje de texto hasta la realización de reservas online o consultas a cuentas bancarias.

Las estadísticas hablan por sí mismas y, aun cuando existen usuarios al margen, la proximidad entre los dispositivos inteligentes y las personas es creciente. Tanto es así que, pese a su relativamente corta existencia, estudios como el realizado por Smart Insights han comprobado que hoy día 50 por ciento de la navegación global se realiza desde dispositivos móviles.

Partiendo de esta realidad, resulta imprescindible para las empresas e instituciones, en definitiva, para todo el que pretenda estar en la web, conquistar estos lenguajes, porque hacia ellos se orientan las tendencias de consumo del usuario promedio. El ordenador está quedándose en el dónde estábamos, el móvil es el dónde estaremos.

La filosofía responsive se propone lograr productos comunicativos “amigables” que sean accesibles al usuario desde cualquier dispositivo con capacidades de conectividad; ya sean estáticos (ordenadores de escritorio) o móviles (smartphones, tablets, entre otros).

Algunos especialistas han utilizado la metáfora del contenido y el agua para expresar las esencias del responsive web design. Reza del siguiente modo: “El contenido es como el agua: si pones agua en una taza se convierte en la taza, si pones agua en una botella se convierte en la botella, si pones agua en una tetera se convierte en la tetera”. Esto exactamente es el responsive web design. Se trata de otorgarle a un sitio web la autonomía suficiente para adaptarse a los distintos dispositivos desde los cuales se acceda.

En Cuba las experiencias son pocas. Aun cuando se percibe la intención de cambiar esta realidad, los esfuerzos realizados hasta el momento son insuficientes para poder hablar de un auténtico movimiento de la web responsive en el país. Intentos como el diseño de apps para dispositivos móviles, como es el caso de la versión portable del proyecto “Alamesa”, son una muestra de la voluntad de un pequeño grupo de diseñadores webs cubanos por dinamizar la virtualidad de muchos sitios, aun cuando el reto vaya mucho más allá.

Al conversar con ellos sobre esta temática, uno de los organizadores del proyecto –el joven diseñador Yondainer Gutiérrez– comentó que todos los sitios cubanos deberían pensar en diseños responsive, pero muchas veces “quienes dirigen esos sectores no se han preocupado por encargarlos a sus diseñadores, los cuales muchas veces tienen un poco de responsabilidad, pues no han sabido transmitirles bien que lo necesitan sí o sí”.

Por eso muchas veces las versiones personalizadas para medios diversos son la vía de escape, si de lograr visibilidad se trata.

No obstante, es importante remarcar que existen diferencias entre los sitios “responsive” y aquellos que cuentan con versiones individuales para cada medio. Hablar de RWD es hablar de webs “mutables” que tienen la capacidad para reconocer el tipo de mecanismo desde el cual alguien está intentando navegar por ellas y, una vez reconocido, mostrarles la versión de sí mismas que mejor se ajusta a sus lenguajes.

Otra de las experiencias cubanas en el RWD es la versión digital del diario Trabajadores. Su desarrollador web, Karel Pérez, tiene una visión optimista de lo que sucederá en Cuba a mediano y largo plazo cuando afirma que “es muy probable que el 85 por ciento de los sitios que se rediseñen en Cuba sean responsive: primero, porque los desarrolladores saben hacerlo y segundo, porque casi todos los CMS ya vienen con temas y templates que son responsive”.

Esta es la aspiración; incluso los criterios de indización de Google están apostando por las páginas responsive. Lo anterior significa que uno de los factores determinantes en el orden de prioridad que se le otorga a una web es su capacidad de ajustarse a varios dispositivos; de modo que el posicionamiento es también uno de los elementos en juego. Todo esto sin mencionar cuán positivo resulta para los gestores de páginas el concentrar todos sus esfuerzos de trabajo SEO en una misma web; sin desgastarse trabajando en las versiones específicas para ordenador y para móviles.

La web de hoy es un universo en el que no solo las formas de gestionar contenidos son novedosas: cada vez los usuarios desarrollan prácticas más sofisticadas y experimentadas a la hora de interactuar con esos contenidos; lo cual los vuelve más exigentes hacia el producto comunicativo que consumen. De este modo el reto está del otro lado, en cómo brindarle al usuario experiencias gratas de navegación, sin importar desde dónde navegue. Se apuesta entonces por sitios con indicadores positivos de usabilidad, amigables, adaptables: por webs complacientes puestas en función de quienes las consumen y no viceversa. Solo así podrán considerarse competitivas en el mundo de las redes.

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