Las travesuras de Alejo

Entrevista con el joven periodista y bloguero Alejandro Rodríguez.

Tomada de Alejo 3399

Imagen de presentación del blog.

Desde hace un año y tanto, Alejandro Rodríguez no pertenece a ningún medio de prensa cubano. Decidió marcharse, pero tiene su blog: Alejo3399. Fue ahí donde los lectores cubanos con acceso a Internet reconocieron un sitio desternillante e íntegro, un periodista como pocos hay en el país y un reducto de libertad. Alejandro es camagüeyano. Es cuentapropista. Y es, además, el Chaplin de la blogosfera cubana. Hace que nos riamos, que pensemos, que nos retorzamos y luego nos deja en la cara un rictus de agradecimiento por la belleza.

-¿Por qué un título tan críptico, si eres absolutamente diáfano?

No hay misterio ninguno, es pura casualidad. A mí no me gustan los significados trascendentales y menos todavía el hecho de tener que fabricar alguno; por eso cuando me hice mi primer correo en Internet le puse mi nombre como login, y la página me puso que ya había allí otro Alejando, y me sugirió ese de alejo3399, así que si hay alguna cábala con eso, la culpa y los motivos son de Google, no míos… De allí en adelante seguí con el mismo usuario en todos los sitios en que me inscribía para evitar el reguero de identidades digitales que mucha gente tiene por ahí. También pasó que mientras montaba el blog algún inteligentón me dijo que para tener mejor posicionamiento convenía que el título fuese igual que el login, y yo le creí… Luego mucha gente me ha preguntado que por qué Alejo3399.

-El blog parece sustentarse y distinguirse, sobre todo, por tu espontáneo sentido del humor. ¿Otros sustentos? ¿Otros distingos?

No, o no sé…, yo trato de escribir desde ahí, desde el sentido del humor y desde lo que se siente, que puede ser bueno o malo, porque a veces uno anda de mal humor, pero el resultado final lo pone quien lee, y de más está mencionar la diversidad de lectores en Internet. Por mucho que algunos comunicadores insistan en asumir la imbecilidad del lector contemporáneo y pretendan dirigirlos, irremediablemente, hacia el destino concebido por ellos, es el lector quien pone el punto último a las lecturas que hace y le otorga verdaderos significados y sustentos.

-El humor y el periodismo. ¿Qué permite o qué hace necesaria esa alianza?

En Cuba el periodismo que no tenga humor, en honor a lo que somos, sencillamente no es periodismo, porque el periodismo tiene que parecerse a la gente de la calle, si quiere convencerlos de algo. Y aquí la gente es jocosa y bromista por naturaleza, aunque a veces dé la impresión contraria por culpa del calor y de las colas que hay que hacer hasta para lo que no te ayuda, como es pagar impuestos en un Banco…. Las experiencias de buen humor ayudan a sobrellevar incluso las necesidades menos graciosas del cubano, por tanto, ignorar eso en una práctica social tan importante como el periodismo es casi como renunciar conscientemente a la eficacia de sus funciones. Tampoco hay que poner a JAPE a redactar las notas necrológicas…, pero el buen humor tiene que prevalecer. Los cubanos tenemos la costumbre de empezar a leer los periódicos y revistas por la última página porque allí suele aparecer el entretenimiento, las pocas veces que aparece. Otra cosa que demuestra la necesidad de fusionar reflexión y humor son los programas humorísticos de la TV cubana, que no solo están asumiendo con valentía (y a lo mejor también con licencias) lo que seriamente toca a la prensa, sino que además ya hasta han provocado cambios y respuestas oficiales en la agenda de los medios, seña de que el humor y su impacto público mueven sensibilidades en todos los niveles.

-Los post, si bien siempre bien escritos, han pasado del costumbrismo a practicar una crítica más directa, conflictiva y, cómo no, lúcida de la realidad cubana. ¿Por qué?

Mientras trabajé en un medio oficial de prensa, me cohibía de publicar en mi blog opiniones que fueran contrarias o divergentes de la política informativa de los medios oficiales, que es aplaudir al poder y sus decisiones, lo mismo digan que el cuentapropismo es salvador y bueno que cuando decían que era un rezago burgués, por ejemplo,…casi siempre sin criterios autónomos… Esto les pone a los medios bastante difícil la parte de resultar atractivos, pues el periodismo, de toda la vida, solo gusta si es osado y solo es bueno si es sincero, y meterse con un administrador de cafetería ni es osado ni es sincero, si se piensa –como sé que muchos piensan– que la raíz del problema trasciende a la persona corrupta. Luego de salir de los medios, me sentí con un poco más de libertad para hacer críticas menos discretas; por tanto, más cercanas al deseo natural de todo periodista, que es exponer públicamente lo que encuentra y le parece notable, en constante arbitraje entre las apreciaciones personales y las que entiende de mayor magnitud.

-¿Qué buscas con el blog?

Sentirme que hago periodismo; eso, cuando se siente, es como la masculinidad, que solo se pierden los deseos si uno se deja castrar….Y si no fuera “periodismo” es al menos algo parecido, pues siempre hay académicos por ahí, con razones mayores, dispuestos a aguarle la fiesta teórica a uno. El hecho de no tener acceso a Internet le añade emociones extras al asunto del blog. Si no existiera Internet, a lo mejor sería graffitero.

-¿Qué depositas en el blog?

Sinceridad, lo otro varía, según la opinión de quienes lean.

-Si tuvieras que darle un consejo, uno solo, a algún joven cubano que ahora quisiera bloguear, ¿cuál sería?

Que se quiten de arriba todo lo que les limita y está a sus alcances, sin miedos disfrazados de paciencias, porque la falta de actuación primero te paraliza y luego te mata sin que te des cuenta. Por lo general, todo lo que define a un periodista suele a la vez limitarlo.

-¿Alguien te aconsejó a ti?

Sí, pero en el sentido contrario. Mucha gente trata de protegerte cuando ven que haces algo que, supuestamente, no se puede hacer o que te puede traer “problemas políticos”.

-¿Y qué consejo te das tú?

Yo hablo poco conmigo mismo, pero de vez en cuando me recuerdo que se vale activar el filtro entre el cerebro y la lengua…, pieza que, según un amigo tunero, tengo yo jodida de nacimiento.

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