Siro Cuartel: hablando seriamente en broma

“En cada país de este mundo hay un periodista que a veces es Siro Cuartel, o que a veces quiere serlo”, asegura el bloguero que, detrás de este personaje, ha llevado la sátira a la blogosfera cubana…

Siro Cuartel asegura que la sátira es un arma con la que se juega para cortar, no para acariciar a nadie.

Siro Cuartel asegura que la sátira es un arma con la que se juega para cortar, no para acariciar a nadie.

Foto: Tomado de blog de Siro Cuartel

El blog de Siro Cuartel se distingue desde hace varios meses en la blogosfera cubana por utilizar la sátira como hilo conductor de los más espinosos temas sobre la realidad cubana. Quienes se han convertido en sus seguidores no dejan de sorprenderse con cada nueva entrada de Siro, quizás porque ha sido capaz de entrevistar desde el cardenal Jaime Ortega, la directora de ETECSA, el reguetonero cubano Osmany García hasta el político cubano Ricardo Alarcón de Quesada. Siro se mueve con originalidad por los más diversos temas, con un sentido del humor que quienes conocen la realidad cubana especialmente entienden.

“Es mi estilo. Yo no soy un “crack” como crítico, tampoco soy humorista, pero creo que tal vez he logrado conciliar ambas cosas,… me interesa que la gente me lea y me entienda,… para ellos escribo; si utilizo un lenguaje rebuscado, no llego ni a la esquina; y a mí me interesa llegar al centro de las cosas”, asegura Siro.

El hombre detrás de Siro Cuartel, aún en el anonimato pero hablando seriamente desde la broma, ha accedido a conversar con Cuba 2.0, y nos cuenta, entre otros muchos temas, qué hay de común y diferente entre él y su alter ego.

—¿Por qué Siro Cuartel?

—Me gustaría acogerme al derecho de “no responder”… por una razón lógica: si te explico el origen del nombre me delataría; así que ante esta pregunta “paso”, pero te diré que la respuesta está muy asociada al periodismo. Se me ocurrió instintivamente, como un tipo de burla… ¡y no digo más!

—¿Por qué elegir la sátira como recurso para acercarse a los más insospechados temas y la entrevista como género? ¿Para quiénes escribe Siro?

—Hay personas que desarrollan una labor excelente como escritores, críticos, con conocimientos amplios sobre determinado tema. Se han especializado en eso y les queda bien cuando ejercen una crítica concienzuda, con argumentos de peso sobre determinado tema. Pero eso, a nivel de masas, a veces no funciona, porque estas personas suelen, muchas veces, utilizar un lenguaje más adecuado a un oído especializado que al oído de un – digamos – obrero. Yo no creo ser de ese tipo de periodistas.

“En cuanto a lo otro… yo no recuerdo un solo texto mío, serio, en el cual en determinados instantes no haya utilizado la sátira como método explicativo de las cosas. Es mi estilo. Yo no soy un “crack” como crítico, tampoco soy humorista, pero creo que tal vez he logrado conciliar ambas cosas,… me interesa que la gente me lea y me entienda,… para ellos escribo; si utilizo un lenguaje rebuscado, no llego ni a la esquina; y a mí me interesa llegar al centro de las cosas. Escribo para la gente, aunque en el fondo me satisfaga a mí mismo.

“La sátira es un arma terrible, magnífica, indispensablemente cruel y sutil para molestar, hacer razonar. Es un arma de doble filo, con el cual se juega para cortar, no para acariciar a nadie. Mucho menos a los ineptos”.

—¿Cuál es la clave del éxito de esta manera de escribir en Cuba?

—Siro Cuartel nació en el 2013. Es un bebé, un niño de tetas, que apenas está dando sus primeros pasos.

“Yo creo que “el éxito” se deba a que Siro habla por dos personas, dos personas que representan miles, usando un lenguaje bien sencillo, sin rebuscamientos.

“Siro es ese periodista que quiere ser periodista y no dejan que lo sea. Siro Cuartel sería periodista en cualquier país del mundo; en cada país de este mundo hay un periodista que a veces es Siro Cuartel, o que a veces quiere serlo”.

—¿Cómo se inserta tu blog dentro de la blogosfera cubana y cómo es tu interacción con otros blogs dentro y fuera del país que hablan sobre Cuba? Por ejemplo, muchos en las redes sociales te sugieren temas, ¿cómo es esa relación que estableces con los lectores? Me imagino muchos te abrumen preguntando quién eres…

—Yo empecé por sembrar una semilla, con todas mis fuerzas y mi fe, en hacer crecer una planta, pero nunca pensé en que entrara en la blogosfera. Te soy sincero. Del mismo modo te digo que mis contactos con la blogosfera, en los inicios, se limitaban a El Microwave, Cuba profunda, Cartas desde Cuba… poco a poco me fui familiarizando con otros blogs. Me he quedado con unos pocos. Quisiera poder seguirlos todos, pero hay blogs sobre Cuba que no merecen ser llamados como tal. Para bloguear sobre Cuba se requieren muchas cosas, que, al menos yo, solo he encontrado en Ravsberg, Gisselle Morales, y Yohan Duany. Puede que se me quede alguno fuera.

“Mis lectores me sugieren miles de temas, es la verdad, pero complacer a todos, sería matar a Siro Cuartel, por una sencilla razón: Siro Cuartel no puede entrevistar todos los días, y yo creo que eso, mis lectores lo saben.

“En cuanto a mi identidad… no todos preguntan. Hay quien respeta el anonimato. Hay quienes no”.

—En tus diversas entrevistas uno percibe que conoces muy bien Cuba y también en específico el sector de la prensa ¿Qué te ha permitido este nivel de cercanía? ¿Cómo te informas?

—Conozco Cuba desde Pinar del Río a Santiago de Cuba, pero eso creo es intrascendente. Lo interesante de tu pregunta es la manera indirecta en que deseas saber cómo puedo estar “al tanto de todo”. Yo nunca me he encerrado dentro de mi casa, o dentro de una oficina. Creo que nunca he dejado de ser solidario, a veces ni siquiera con quienes no conozco. Me gusta leer, conozco a muchos periodistas, algunos con quienes estudié y otros muchos que se graduaron después que yo. Me gusta dormir poco, conversar mucho, y poseo una excelente memoria.

“Guardo en mi mente muchos detalles. Muchos detalles que son 100% verdad. No me gusta mentir, y te doy un dato: busca la entrevista que le hice al Cardenal Jaime Ortega. No hay una sola mentira en las partes fundamentales de esa entrevista. He vivido en varios mundos, en muchos mundos y a cualquier hora del día o de la noche, y me he rodeado de individuos muy diversos, que habitan mundos muy diversos entre sí”.

—¿Qué temas tratarías una y otra vez sobre Cuba? ¿A cuáles no te gustaría volverte a acercar?

—Deporte cubano. Si hay un tema que me apasiona es ese, que por dolorosa circunstancia, ha tenido a los peores dirigentes, y ha sido junto a la educación y la salud, la marca insigne del proceso revolucionario. Curiosamente pudiera ser el mismo tema al cual no regresaría, porque el deporte cubano ya no es lo que solía ser y a pesar de las infinitas quejas y denuncias – mías, y de otros periodistas más serios – parece no existir la voluntad de sacarlo del bache donde se encuentra.

—Te presentas como “un periodista graduado en la Facultad de Comunicación en la Habana y con varios doctorados en USA e Inglaterra. He ofrecido conferencias en más de 80 países acerca de la importancia del humor en el periodismo diario” me arriesgo a querer acercarme al hombre que está detrás de Siro. ¿Cómo es el verdadero Siro? ¿Qué tienen en común y de diferente creador y personaje?

—Alguien que no cesa de crear, de querer hacer el bien. Alguien que ha descubierto que la vida es a veces muy cruel, y que el mejor modo de caminar sobre los raíles de punta es riendo, o al menos, no tomándose muy en serio las cosas. En eso, Siro y yo somos comunes. ¿En qué nos diferenciamos? En que yo nunca me oculté para decir las cosas.

—Eres un gran entrevistador ¿te gusta que te entrevisten?

—Más bien soy un ingenioso entrevistador, no un gran entrevistador. En este mundo tengo mucho que aprender. En cuanto a la segunda pregunta… pudiera parecer una “bipolaridad” pero a mí no me gusta destacarme demasiado, porque cada vez que me destaqué, terminé chocando de frente contra el muro; así que me acostumbré a darle martillazos al muro, desde la distancia. En esa “lejanía asumida” aprendí a dar lo mejor de mí sin comprometerme demasiado; a solo comprometerme si valía la pena. No me desagrada que me entrevisten. No tengo porqué negarme, no soy de los que digo no, si de mí se pide colaboración.

—¿Cuál ha sido tu peor experiencia en una entrevista y la mejor? ¿Por qué?

—Siempre que estés seguro de lo que haces, siempre que estés preparado para hacer una entrevista, nunca tendrás malas experiencias. La mejor es que la aún no he hecho. Siempre quiero hacer una mejor que la otra. Eso sí, quiero decirte algo, algo que viví. La peor experiencia para un entrevistador, es estar en Miami y pedirle una entrevista a alguien que venga de Cuba y no para quedarse. Si no te conocen, te van a hacer mil preguntas, te van a dar mil peros. Y la culpa la tienen la sarta de falsos periodistas, o periodistas de montón, que a todos los que de aquí a allá vamos, nos preguntan las mismas cuatro basuras, como si al hacerlo fueran a mejorar el mundo, cambiar a Cuba de la noche a la mañana o trascender en el mundillo periodístico.

—¿Dónde aprendiste los secretos del género?

—No creo haber aprendido un secreto. Mira, yo odio las entrevistas de planchao y tendío. Esas en que el entrevistador va como cabra al matadero, a entrevistar al Presidente de la Liga del Hockey sobre hielo en Canadá, sin saber, siquiera, lo que es un puck. Así no se hace ni una buena entrevista, ni buen periodismo. Odio también aquellas que son un cuéntame tu vida, donde probablemente el entrevistado conteste lo mismo que contestó hace diez años.

“¿Cómo se hace una buena entrevista? Pues respetando los espacios, conociendo de todo lo posible; yendo con 4 o 5 ideas sobre los cuales hablar y sentarte a conversar. Soy partidario del diálogo. En todo buen diálogo – y este suele darse cuando entrevistado y entrevistador establecen una empatía en cuanto al conocimiento de los temas abordados, – hay materia para sacar después una buena entrevista, aunque “se invente” la misma”.

Dijiste recientemente: “Jugué a crear un periodista que hiciera preguntas que parecieran “tontas“, sin tener un pelo de tonto”. ¿Qué crees que le aporta Siro Cuartel a la blogosfera?

—Frescura, originalidad, valentía, esperanza, diálogo,… cero censuras, al periodismo oficial. Frescura y originalidad a una buena parte de la blogosfera, no a toda. Hacer las cosas desde un blog me facilita hablar sin cortapisas, sin tener que crear un texto rebuscado o complaciente para “doblarle por tercera” a la censura o a los editores.

—¿Por qué mantener el anonimato? ¿Qué libertades te ofrece?

—¿Por qué no mantenerlo? Es curioso… hay personas que “te atacan” cuando usas una máscara. Yo nunca he usado una máscara. Yo recuerdo, que en épocas crudas de pensamiento, los más débiles, los desvalidos o “los raros”, solían contar con mi voz. Recuerdo que en dos centros de trabajo en los cuales me desempeñé, mientras los demás usaban carticas anónimas para denunciar cosas mal hechas, yo siempre fui de frente; pero hacerlo en el periodismo es distinto. Las condiciones han cambiado. Yo no escribo por escribir; lo que escribo tiene un objetivo. Nadie puede señalarme como cobarde; no hay porqué ser temerario. Fue nuestro apóstol quien dijo que “las cosas para lograrse…” y yo tengo aún por delante muchas cosas que lograr.

—¿Llegará el día en que Siro se decida a confesar a sus seguidores quién es? Suponiendo que sí, imaginemos… ¿cómo lo harías? ¿A través de una entrevista? ¿Con quién, por ejemplo, y cómo?

—Mañana puede que alguien salte y diga: “Siro Cuartel es en realidad fulano de tal” pero en mis planes no está “quitarme la máscara” por el momento. Si lo hago, cuando lo haga, lo haré con gran naturalidad. Soy una persona súper sencilla, y aunque mis expectativas estén por las nubes, tengo los pies en la tierra; no me creo cosas. Lo haría… mira, le daría “la exclusiva” a una flaca que adoro mucho y que siempre me apoyó; desde un inicio. No digo su nombre, pero quien me conoce, sabe de quien hablo.

—Regálame una imagen de Cuba en sátira y una sobre Siro Cuartel. ¿Cómo son Cuba y Siro Cuartel hablando seriamente en broma?

—Imagina un país perfecto, donde hasta los estornudos fueran regulados, normados, censados, y si se extraviara uno, apareciera una Contraloría General… esa sería Cuba (en sátira) en cuanto a mí, no me siento capaz de “satirizarme”… prefiero satanizarme.

“Yo, soy serio en las bromas que hago. Cuba es una eterna sonrisa, donde las cosas – se dice se hacen con un objetivo serio – al final son una eterna broma. Si tienen alguna duda, vean “La muerte de un burócrata” de Tomás Gutiérrez Alea. Nada ha cambiado en Cuba desde entonces.

2 comentarios

  1. Maira

    Después de esta entrevista…respeto tu sátira , en un principio pensé esta persona se está divirtiendo con la realidad cubana, unas veces ,no deseaba leerlas y otra me reía …me decía habrá personas que dan por cierto lo que este hombre pública , hasta me ponía brava…pero debo reconocer que eres sincero y tus cosas son ingeniosas…..eres muy inteligente…ahhhh a mi si me intriga…quien será Siro Cuartel?

  2. otane

    Oyeeee, tienes amigos fieles y discretos¡¡¡¡ no te delatan¡¡¡

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