Los héroes del deporte. Una historia personal

A propósito del IV Clásico Mundial de Béisbol.

Agustín Marquetti, un héroe del terreno deportivo para el pueblo de Cuba.

Foto: Tomada de encaribe.org

Tal vez la mayor decepción que sufrí en el IV Clásico Mundial de Béisbol no me la produjo la pobre actuación de la selección cubana, que ya se avizoraba, que era una “jugada cantada”, sino el hecho de no lograr una identificación especial con ninguno de sus integrantes, algo que va más allá del talento.

Los que amamos el deporte sabemos lo que significan esas figuras cuya luz irradia para nosotros de una manera distinta al resto. Son nuestros héroes particulares aunque no lo sean necesariamente para otros. Sentimos cada jugada que hacen, nos regocijamos con sus éxitos y padecemos sus fracasos en cada partido.

En mi larga vida como fanático del béisbol he tenido una extensa galería de ídolos, pertenecientes a los equipos de mis afectos. En el Almendares de la pelota profesional me sedujo la fuerza de Rocky Nelson, la elegancia de Tony Taylor, la magia de Willy Miranda, la viveza de Ángel Scull, o la prestancia de Miguel Cuéllar.

Cuando desapareció la Liga profesional cubana y ya no podía ver a esos peloteros por televisión, o escuchar sus hazañas en las transmisiones radiales, entonces consultaba, en las páginas deportivas de El Mundo, la actuación de los cubanos en Grandes Ligas. Ya no eran solo los almendaristas, sino también Zoilo Versalles, El haitiano González, Leonardo Cárdenas, Camilo Pascual, Pedro Ramos, Luis Tiant, Orestes Miñoso, o Mike Fornieles. Todos eran mis héroes.

Un poco después, las Grandes Ligas desaparecieron de la prensa cubana y nuevos ídolos se afianzaron en mis preferencias. Primero fueron Pedro Chávez, Jorge Trigoura, Urbano González, Ñico Jiménez, Manuel Hurtado, Rolando Pastor, Tony González, Alfredo Street, Ricardo Lazo; después, Eulogio Osorio, Santiago Mederos, Arturo Linares, Agustín Marquetti, Armando Capiró, René Arocha, Orlando Hernández, Rey Vicente Anglada, Pedro Medina, Javier Méndez, Kendry Morales.

En esa larga lista todos son capitalinos, aunque no todos militaron siempre en Industriales, el equipo que más inflamó mi pasión. Pero no porque estuvieran en Metropolitanos, Habana, Agropecuarios, o Constructores, dejaban de ser mis héroes.

El conflicto más bien llegaba a la hora de integrarse la selección nacional. Uno siempre quería que los suyos estuvieran allí. Claro, todos no cabían: había mucho talento en las restantes provincias. Y Manuel Alarcón, Modesto Verdura, Miguel Cuevas, Antonio Muñoz, Cheíto Rodríguez, José Antonio Huelga, Aquino Abreu, Félix Isasi, Wilfredo Sánchez, Silvio Montejo, Luis Giraldo Casanova, Rogelio García, Rigoberto Rosique, Omar Linares, desplazaban a los nuestros. Sin embargo, lo asumíamos, porque era justo.

Hoy parece todo muy remoto. Andando el tiempo, siguió existiendo mucho talento para confeccionar la selección, pero no siempre hubo justicia a la hora de hacerla; en no pocas ocasiones no se privilegió el talento, habían surgido otros parámetros, otros intereses y compromisos.

Así, peloteros brillantes, con números impresionantes durante la temporada, quedaban fuera de la selección. Julio Germán Fernández, Lázaro Junco, Romelio Martínez, Javier Méndez, Orestes González, Carlos Yanes, Alexander Ramos, José Ángel García, estuvieron entre los más perjudicados.

Esas injusticias fueron minando mis simpatías con la selección. Es un estado de cosas que fue creciendo durante los ochenta, alcanzó más fuerza en los noventa, y cobró otros matices en el nuevo siglo.

Respecto al equipo Cuba, conformado para el IV Clásico Mundial de Béisbol (CMB), se ha dicho repetidamente, que la ausencia de talentos en la isla es tan notoria que no se podía hacer nada mejor. Es una afirmación que no compartimos.

Los limitadores, estrechos criterios provincianos que han tomado cuerpo en las últimas selecciones, dejaron fuera del plantel a varios peloteros que pudieron haber hecho la diferencia: Juan Carlos Torriente, Starly Hernández, Yordanis Samón, Julio Pablo Martínez. Justamente por estar tan escaso ahora el talento, esas decisiones erradas cobran un mayor precio, cuestan más caras.

En cuanto a los héroes en el CMB, quién duda que fueron los jugadores de Puerto Rico, que derrocharon alegría, entrega, gallardía, coraje, y salvaron el honor de los latinoamericanos.

Así como las ramas de un árbol no pierden sus raíces por mucho que se alejen del tronco, nuestros héroes del deporte lo siguen siendo, por muy distantes que estén. Y merecen estar en la selección nacional. Por otra parte, Villa Clara, Cienfuegos, La Habana, Holguín, Matanzas, o Granma, todo es lo mismo. Algo que se ignoró nuevamente al conformar la selección para el IV Clásico. (2017)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.