Arte en La Rampa: ¿para el enriquecimiento espiritual o para el consumo?

La Feria de la cultura cubana que se realiza cada verano en La Habana ofrece opciones culturales pero una parte de la población acude allí solo para el consumo.

Siempre colmado de personas, el Pabellón Cuba deviene en uno de los sitios más populares entre las muchas opciones culturales de la etapa veraniega.

Foto: Tomada de Radio Reloj

Como cada verano, la Feria de la cultura cubana, Arte en La Rampa que se desarrolla en el Pabellón Cuba de El Vedado, ha abierto sus puertas con una gran afluencia de público que acude allí para la satisfacción de diversas necesidades.

Organizada por el Fondo Cubano de Bienes Culturales, la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y con la contribución de otras instituciones como ARTEX, la EGREM, Casa de las Américas, Génesis Galería, el Instituto Cubano del Libro, el Instituto Cubano de Radio y Televisión y el Instituto Cubano de Arte e Industrias Cinematográficos, este espacio pretende una integralidad en la promoción cultural al que se dedica una gran atención entre los meses de julio y septiembre.

Siempre colmado de personas, el Pabellón Cuba deviene en uno de los sitios más populares entre las muchas opciones que el Estado cubano dedica a la celebración de las épocas estivales.

En Arte en La Rampa puede encontrarse casi todo: productos de cerámica, orfebrería, metal, bisutería, vidrio, piel, impresiones, plantas ornamentales, textiles, calzado y muebles.

Un espacio que hay que mantener trabajando siempre porque el consumo no se vaya por encima de la oportunidad de enriquecimiento cultural.

Foto: Tomada de cubasi.cu

Pero también se presentan allí libros, discos, conciertos de las más importantes figuras de la vida musical cubana y hasta reproducciones de obras artísticas a precios módicos que no siempre son compradas con intenciones estéticas.

Según reseña el portal Cuba sí, el año pasado esas pinturas enmarcadas eran adquiridas muchas veces para reutilizar los marcos, buenos y con cristales antirreflejos y que costaban mucho menos que en los establecimientos donde se realiza la función de enmarcar.

Es una lástima que los esfuerzos que se realizan para ofrecer a la población una oportunidad de acceder a la cultura en una serie de manifestaciones que debieran convertirse en imprescindibles en términos culturales, no logren atraer a los asistentes a la Feria en la misma medida que los objetos utilitarios de consumo.

Es cierto que las manifestaciones artesanales que se presentan en Arte en La Rampa pudieran considerarse también artísticas dada su calidad estética y el buen hacer de los artesanos cubanos.

Pero de ahí a que la Feria se convierta en un lugar para el consumo y no para la recreación que contribuya al enriquecimiento espiritual, hay un gran trecho.

Es quizás la música la única manifestación que consigue que se aglutinen en el Pabellón Cuba una gran cantidad de personas que quizás en otros espacios no puedan acceder a las presentaciones de los grandes artistas que desfilan por su escenario central.

La obra plástica de creadores cubanos al alcance de los bolsillos.

Sin embargo, pienso que lo mismo debía ocurrir con los libros o con las exposiciones de fotografía y pintura que cada año tienen lugar en la Galería Central.

Para los niños, Arte en La Rampa sí se presenta como un lugar que mediante proyecciones, videojuegos y actividades recreativas, contribuye a hacer de la Feria un espacio formativo y de sana recreación.

Pero es necesario que también los adultos se interesen no sólo por el consumo utilitario sino por las diferentes opciones que el Pabellón les ofrece de manera asequible y sin dificultades.

¿Cómo lograr que esto sea así? Es una pregunta para los sociólogos y los especialistas de las instituciones que organizan Arte en La Rampa.

Por lo pronto la Feria es un espacio que hay que mantener trabajando siempre porque el consumo no se vaya por encima de la oportunidad de enriquecimiento cultural que esta oferta representa.

Con todo, Arte en La Rampa es algo necesario que debe mantenerse y perfeccionarse aun cuando solo sea para que los que allí asisten conjuguen sus intereses utilitarios con las opciones que van más allá de la simple adquisición de vestidos, carteras y zapatos. (2018)

Un comentario

  1. Hernán

    La verdad que es una pena que mucha gente no aproveche mejor la ocasión de tener tantas opciones culturales concentradas en un mismo sitio y que quienes organizan este evento no hayan descubierto cómo atraer mejor a todo tipo de públicos. Las opciones para los niños sí que son buenas. Muchas gracias por su trabajo periodístico, de los pocos que veo tienen un perfil crítico constructivo sobre este evento tan esperado para estos meses.

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