Cuba, ¿un año magnífico? *

Este artículo, del afamado escritor cubano, fue publicado originalmente en portugués en Folha de Sao Paulo y se reproduce en español gracias a un acuerdo con IPS Cuba.

Cada 17 de diciembre, los cubanos rinden culto a San Lázaro.

Foto: Tomada de Cubadebate

Para los cubanos, creyentes y ateos, el número 17 tiene connotaciones mágicas, definitivamente cabalísticas. Dentro de la espiritualidad de los nacidos en esta isla, la primera connotación de la cifra remite al 17 de diciembre, día de San Lázaro, un santo muy venerado y con fama de milagrero, por décadas rechazado por el Vaticano y que, entre los creyentes de las cada vez más populares religiones afrocubanas, se identifica con el orisha Balalú Aye, también poderoso y dado a realizar prodigios. Para los apostadores, es un número con especial atractivo. Para la gente común resulta una cifra cargada de un inexplicable magnetismo. El 17, en fin, no es un guarismo cualquiera.

Como muchos conocen, quizás la primera acción cultural y espiritual de cada año en Cuba la constituye el anuncio de la llamada Letra del Año, una predicción propia de los ritos yorubas traídos a la isla por los esclavos africanos y a través de la cual, los sacerdotes yorubas o babalawos, ofrecen un panorama del futuro cercano a partir de la consulta de su oráculo.

Por ser este un año terminado en la cifra mágica del 17 y que, en la convulsa actualidad, se abre con más interrogaciones que respuestas para todos los habitantes del planeta, muchos cubanos, creyentes y ateos, esperaban con especial interés la famosa predicción. Lo curioso es que a pesar de la expectación inicial, al final del período predecido casi nadie recuerda lo que se anunció doce meses antes ni se ocupa de contrastar lo predicho con lo sucedido. Pero, al momento de anunciarse el pronóstico esotérico, muchos lo asumen con las dosis de esperanzas y alertas que suele compendiar la Letra del Año. Y la expectación creció en esta ocasión de cifra notable: por el 17 y porque los dígitos de 2017 suman 10, el inicio de algo.

La costumbre de consultar el oráculo de los orishas ha acompañado la vida religiosa y mística cubana por casi dos siglos y es originaria de los reinos yorubas de la actual Nigeria, donde aún se conserva esa práctica adivinatoria. Por alguna razón aunque esa tradición se enraizó en Cuba, no ocurrió los mismo en otros países y regiones donde se rinde culto a los orishas como es el caso de Salvador de Bahía, en Brasil, o en Puerto Rico, en los que existen diversas formas de predicción y adivinación, pero de características diferentes y no tan puntuales como el plan del año que se inicia, dictado cada mes de enero por los babalawos cubanos y hasta algunos extranjeros que viajan a La Habana para participar del evento.

Esta ceremonia de predicción consiste en una serie de consultas que un grupo de experimentados sacerdotes yorubas realizan al tablero mágico de Ifá, el oráculo que conoce el futuro y que se expresa por medio de una complicada numerología binaria a través del orisha Olofi, el que tiene los secretos de la creación.

Para este año 2017 la Letra del Año cubana anunció que el orisha regente sería Oggún, dueño de los metales, y que a su lado estaría la muy popular Yemayá, la señora de los mares. Entre las predicciones y advertencias, el documento elaborado por los sacerdotes, con un sentido muy pragmático y propio del momento histórico, pide a los creyentes y no creyentes tener especial atención a los casos de corrupción, robo, dilapidación del erario público y, a la vez, ayudar a potenciar los cambios económicos y socioculturales.

Según un conocido babalawo cubano, si se tienen en cuenta las advertencias de los poderes superiores, el cabalístico 2017 podrá ser “un año magnífico”, al menos para Cuba, pues se potenciaría la evolución de la economía gracias a que Oggún, en tanto dueño de los metales, facilitaría los machetes necesarios para desbrozar los bosques que separan a los hombres, las tierras, las naciones. Pero, realista y menos metafórico, aclaró que el resultado exitoso de tal posibilidad no está en las manos de los orishas, sino en la voluntad humana de hacer. Para ello, añadió, se necesita ser flexibles, pues nadie puede estrechar una mano amiga con el puño cerrado.

Para los cubanos la predicción del oráculo yoruba tiene claras connotaciones legibles en la realidad política y hasta cotidiana: la nueva relación con los Estados Unidos –no por casualidad abierta un 17 de diciembre, día de San Lázaro- y la necesidad de ampliar y aprovechar esa cercanía que podría ser capital para un mejor desenvolvimiento de la deprimida economía de la isla, que se contrajo un 0.9% en el 2016 y que aspira a un discreto 2% de crecimiento incluso en un año considerado de connotaciones mágicas y favorables como el 2017… Ahora habría que ver, en los próximos días, semanas, meses, si Donald J. Trump, ya como presidente norteamericano, entiende algo de oráculos africanos y si de un lado y otro se abren los puños o, por el contrario, se mantienen cerrados, incapacitados para estrecharse. (2017)

 

*Este artículo fue publicado originalmente en portugués en Folha de Sao Paulo, el 14 de enero de 2017.

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