De nuevo un espacio para el rock en Cuba

Con la reapertura el último noviembre del Maxim Rock, la escena del rock tiene nuevamente un espacio para un género bastante preterido en la isla caribeña.

La banda The Dead Daisies cuando se presentó en el Maxim Rock en 2017.

Foto: Tomada de la web de la agrupación

Si hay algún género relegado en los espacios públicos para la música en Cuba ese es el rock y es por ello que la reapertura del Maxim Rock tras tres años de reparaciones ha constituido un hecho memorable y largamente esperado por los aficionados del heavy metal y otras manifestaciones afines.

El que muchos consideran el templo del rock en Cuba reabrió sus puertas en el contexto del Festival Patria Grande en el que participaron ejecutantes de la música alternativa de países como Chile, México, Belice, El Salvador, Costa Rica y Cuba, naturalmente.

El local, antigua sede el cine Maxim y situado en la calle Bruzón, casi esquina a Ayestarán, en el municipio Plaza de la Revolución es la sede de la Agencia Cubana de Rock, creada con el auspicio del Ministerio de Cultura y el Instituto de la Música, hace exactamente diez años.

Se le considera el sucesor del Patio de María, otro sitio que desde la década de los noventa y hasta el 2003 sirvió para la acogida de cientos de jóvenes y adolescentes que prefieren el metal a otros géneros musicales como la salsa, el bolero o la timba que tienen más visibilidad en la vida nocturna de La Habana.

La “madrina” de aquella iniciativa fue María Gatorno, designada como directora de la actual Agencia Cubana de Rock.

Lo cierto es que el Maxim, a pesar de la inexplicable demora en su reconstrucción, es ahora un sitio más agradable que lo que fue antes de que fuera clausurado en 2015.

Para su inauguración se seleccionó a las bandas Stoner, de Cuba, Andragón, de Chile, Tótem de Costa Rica y Verge of Umbre de Belice.

En su reapertura un centenar de personas, especialmente jóvenes y adolescente se apiñaron ante sus puertas, ansiosos de asistir a esta especie de templo aun cuando la entrada fue elevada de diez a cincuenta pesos cubanos.

Según los funcionarios que dirigen el centro el aumento del precio responde a remunerar dignamente a los grupos que aquí se presentarán y al mantenimiento de un sitio con buenas condiciones tecnológicas y presidido por una gigantografía de Mick Jagger sosteniendo una bandera cubana que fue tomada durante el histórico concierto de los Rolling Stones en La Habana el pasado 2017.

Actualmente el Maxim carece de sillas y mesas y se ha construido en él un hermoso bar donde se expenden cervezas, tragos y refrescos, además de su imponente escenario.

Aun cuando existen sitios para un rock nostágico como el incomparable Submarino Amarillo situado frente al parque John Lennon en el Vedado, es el Maxim Rock quien se lleva las palmas en la preferencia de los más jóvenes porque en él tienen ocasión de disfrutar de un metal más agresivo y más acorde al gusto de las nuevas generaciones.

En definitiva la apertura de este sitio era algo que ya se necesitaba. A pesar de ser una música que no cuenta con una gran cantidad de seguidores como la timba o el reguetón que existen en Cuba, los roqueros no son un púbico desdeñable en el diverso panorama de las tribus urbanas de la isla.

Por lo tanto, es un hecho remarcable la reapertura de un lugar donde los amantes de este género y la gran cantidad de bandas que existen en Cuba cultivadoras del metal hayan recuperado su lugar en una suerte de reconocimiento que ha costado trabajo a las instituciones cubanas pero que al fin parece estar siendo reconocido por el Ministerio de Cultura y el Instituto de la Música.

Después de todo se trata de una música mucho más enriquecedora y musicalmente superior a los reguetones que parecen invadir el panorama sonoro de los cubanos y que han calado, desgraciadamente, hasta en los niños con su chabacanería y su lenguaje sexista, soez y discriminatorio. ¿No lo piensa así el lector? (2018)

3 comentarios

  1. Maydelis Oquendo

    Gracias a la autora de este trabajo por recordarnos cuánto hace falta para que caiga el peso de la ley sobre quienes difunden esa música insoportable y grosera que inunda la ciudad, los sitios públicos, guaguas y almendrones… ¿Hasta cuándo tendremos que soportarla?

  2. Oscar

    Qué bueno que alguien hable del rock, que fue tan mal visto y hasta prohibido en Cuba, y ahora cuenta con este espacio y el Submarino amarillo, pero que por el contrario del reguetón que sí hace tremendo daño al gusto musical, por ser una música tan chabacana, el rock no hace daño a nadie. Gracias por este trabajo

  3. Odet

    Bien hecho!! El rock debería ser más reconocido en Cuba, pero lamentablemente en su lugar se le da más atención y preferencia al reguetón. Una verdadera pena.

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