Del béisbol cubano y otros demonios

Las voces de los otros.

El Estadio Nacional de Nicaragua Dennis Martínez fue sede del tope entre Nicaragua y Cuba.

Foto: Tomada de Cubadebate

Aún sin apagarse las críticas sobre la actuación cubana en la pasada Serie del Caribe celebrada en Jalisco, México, en la que el reforzado conjunto de Granma naufragó de nuevo en la semifinal, la selección de peloteros convocada para un tope en Nicaragua generó muchas opiniones contrarias en los foros de publicaciones electrónicas y en las redes sociales.

Son estos los sitios más interesantes para pulsar la opinión pública y ocupan un espacio que no cubre la tímida prensa oficial. Después de leer centenares de comentarios, ofrecemos una síntesis de los mismos, hacemos una construcción sobre la base de esas opiniones.

Llamó mucho la atención que se enviara a Nicaragua, país con un bajo nivel de béisbol, a una selección nacional de alto perfil, cuando lo aconsejable hubiera sido llevar a jugadores jóvenes, necesitados de fogueo internacional. Casi nadie se cree el argumento esgrimido de que este enfrentamiento “se inscribe en la preparación cubana rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Barranquilla, Colombia, previsto del 19 de julio al 4 de agosto”. ¿Una preparación que comienza cinco meses antes?

El combinado que viajó al país centroamericano es casi el mismo que compitió en Jalisco. Está compuesto, en su mayoría, por peloteros necesitados de descanso luego de efectuar más de 100 partidos en la liga local y disputar la Serie del Caribe.

Entre las “novedades” que exhibe este colectivo está la inclusión de varios lanzadores que debieron estar en la Serie del Caribe; su presencia allá pudo haber hecho la diferencia: José Ángel García, Erlys Casanova, Freddy Asiel Álvarez, Misael Villa. ¿Por qué ahora?, se preguntan muchos, ¿un viaje de estímulo?

Otra “novedad” es la adición del torpedero Yorbert Sánchez y del receptor Yunior Ibarra. El primero, probablemente, casi no vea acción pues el equipo tiene otros dos jugadores en esa posición. En total son ocho los jugadores de cuadro y solamente cuatro en los jardines.

Aferrados a viejas conductas, los directivos del béisbol cubano y el INDER repiten una y otra vez los mismos errores: quieren ganarlo todo, a toda costa y todo costo, y no ganan nada. Cada vez las pérdidas son mayores, los costos son mayores.

La selección de Cuba derrotó a la de Nicaragua en los tres desafíos.

Foto: Tomada de Cubadebate

No recordamos una selección cubana de béisbol de las últimas décadas cuya composición nos haya satisfecho. Jugadores “sembrados”, exclusiones injustas, “razones” extradeportivas, incoherencias, nunca han faltado, solo que años atrás el talento era muy abundante y las exigencias de los torneos internacionales resultaban menores. Al final, las victorias lo justificaban todo. En el presente es muy diferente, por tanto, las continuas derrotas resaltan más los errores/horrores.

Ahora están también las publicaciones electrónicas y las redes sociales, donde emerge el sentir popular, la sabiduría popular. No sabemos si la dirección del béisbol cubano se toma tiempo en consultar esos espacios que –reiteramos– dicen lo que los medios oficiales callan, o lo expresan con tan poca fuerza que es casi lo mismo.

Entre el mar de opiniones, destacan también las quejas  por la ausencia, en la mencionada selección, de peloteros tuneros, sub campeones en la pasada Serie Nacional. Sin embargo, lo que más nos llamó la atención en ese reclamo, fueron aquellos criterios que asumen abiertamente el regionalismo, casi siempre acompañado de un marcado acento antihabanero.

Ese es un tema social, complicado, que rebasa el campo del deporte, pero no podemos omitirlo, pues está presente siempre en los foros. Uno de los comentarios más inquietantes que leímos en los días finales de la post temporada de la liga local, fue aquel donde un aficionado dijo que Industriales era el equipo más odiado de Cuba. En esa oración se condensan tantos significados que pudiera escribirse un ensayo para reflexionar de donde proviene tal sentir.

Hay dos expresiones que representan muy bien esos conceptos retrógrados. Una es “palestinos”; la otra, en oposición, “ruge leona”. La última, utilizada para denostar a los jugadores capitalinos, los estudiosos del discurso de género no dudarán en calificarla, además, como homofóbica. “Palestinos”, por su parte, arrastra una vergonzosa carga segregacionista, excluyente.

Nunca olvidaré aquella final del campeonato cubano de 1998-1999 en que Santiago derrotó a Industriales. Especialmente por un partido –ganado por los azules– que presencié en un abarrotado estadio Latinoamericano. Fue una noche de pasiones desatadas; como suele ocurrir en el coloso del Cerro, los espacios estaban marcados a fuego: a la derecha, los simpatizantes del conjunto visitante; a la izquierda, los industrialistas.

En un momento climático del enconado juego, la multitud agrupada a la izquierda comenzó a gritar la palabra maldita, palestinos, cuyos destinatarios eran, no solo, los peloteros santiagueros, sino también los numerosos agentes del orden, procedentes, en su mayoría, de las provincias orientales.

Ahora, casi veinte años después, en la semifinal de esta última serie, el Latinoamericano albergó una disputa casi similar –Industriales-Las Tunas–. Y en uno de los enfrentamientos, una parte del público comenzó a corear “palestinos”; pero los tiempos son otros, y, paradójicamente, el líder del equipo de casa, alzó los brazos hacia el coro gigante, y, como por ensalmo, se hizo silencio. Fue la jugada más brillante en la larga carrera de Víctor Mesa. No conocemos de una acción semejante en alguno de los estadios donde se grita “ruge leona”.

En extraininng

Finalmente la selección de Cuba derrotó a la de Nicaragua en los tres desafíos. Pero los nicas hicieron resistencia en dos de ellos, incluso casi quiebran su extensa cadena de derrotas, así que todo el mundo feliz. Todo quedó (casi) igual. Nada nuevo bajo el sol.

Post scriptum

Varios días después de escribir el comentario anterior, comenzaron los topes de los equipos de “Orientales” y “Occidentales” contra los conjuntos profesionales mexicanos y pasamos de la sorpresa al estupor al ver que la mayoría de los peloteros que fueron a México y Nicaragua estaban envueltos en esas “selecciones”. De nuevo Cepeda, Frank Camilo, Ayala, Benítez, Avilés, Roel Santos, Lázaro Blanco… El colmo de los colmos. En lugar de probar a jugadores jóvenes, que es la razón de estos topes, la Dirección del béisbol cubano siguió jugando con las mismas cartas marcadas, las del fracaso. (2018)

 

3 comentarios

  1. Gonzalo de Jesús Quezada

    Al fin se habla claro sobre los problemas de la pelota en Cuba. Felicitaciones por este comentario.

  2. Luis Carlos Machado

    Si se quiere de verdad resolver lo de la pelota en Cuba, hay que poner a jugar a los jóvenes y darle más oportunidades.

  3. Carlos Borges Peralta

    Nada lo de la pelota cubana es sola una cosa que no se quiere decir es la obsoleta, y la mala direccion de las máxima autoridades del béisbol no busquemos otra cosa como es posible que esos mismos peloteros tiene otro rendimiento. Hoy en la grandes ligas hay contratados 115 peloteros formados por nuestra Revolución y no creo que sea solo el dinero porque el dinero ni batea, ni pitchea, ni corre, son lo jugadores Pero no queremos tocar ese tema. Quitémonos la camisa y miremos por dentro.

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