Dos compañías norteamericanas en el Festival de Ballet de La Habana

Cuba y Estados Unidos unidos por lazos danzarios.

Woodland, Martha Graham Dance Company.

Foto: Kike

El 25 Festival Internacional de Ballet de La Habana, lo mismo que otros eventos e instituciones de la isla, se ha beneficiado con el aumento de intercambio cultural con Estados Unidos. Muestra de ello fue la presencia en escenarios capitalinos de dos atractivos conjuntos: Martha Graham Dance Company y la compañía Dance Americana.

El primero de ellos pudiera, con todo derecho, reclamar el honor de ser el decano de las agrupaciones de danza moderna en América, pues fue fundado en 1926. Su creadora, Martha Graham, aunque formada por Ruth St Denis y Ted Shawn, fue la primera en sistematizar de este lado del océano las variadas inquietudes para renovar la danza escénica que habían sustentado el arte de figuras como Isadora Duncan y Loie Fuller. Ella tuvo la capacidad para crear una escuela, un método, un tipo particular de pedagogía y hasta una sensibilidad para absorber elementos vitales de la cultura norteamericana que le han permitido sobrevivir aún después del fallecimiento de la creadora en 1991.

La noción de que la pelvis es el centro de la energía del bailarín, sus estudios de la gravedad, vencida por el intérprete gracias al control en los movimientos por la oposición caída-recuperación y la colocación angulosa de los brazos, en oposición a la manera redondeada del ballet clásico, son algunos de los rasgos de su método, que no eran desconocidos por una parte del público cubano, no porque queden apenas sobrevivientes de los asistentes a la primera visita de la troupe a Cuba, a fines de los años 40 del pasado siglo, sino porque esta poética fue uno de los referentes directos para la nutrir el nacimiento de la danza moderna en Cuba, de la mano de la norteamericana Lorna Burdsall, discípula de Graham y fundadora del Departamento de Danza Moderna del Teatro Nacional, junto a Ramiro Guerra, en 1959.

El programa que la compañía trajo al Festival combinaba obras ya clásicas en su repertorio y otras más recientes. De las primeras es preciso destacar Dark Meadow (1946) con música del mexicano Carlos Chávez, que es una auténtica exposición de los principios de la coreógrafa así como del nivel interpretativo de la totalidad del conjunto, aunque el impacto más poderoso estaba reservado para Errand into the Maze (1947) sobre una partitura de Gian Carlo Menotti, que retoma el mito del laberinto de Creta donde acecha el Minotauro, del que es posible escapar gracias al hilo de Ariadna. El asunto, reinterpretado de manera psicológica, como el enfrentamiento del miedo en el interior de la conciencia individual, anima una coreografía compleja, tensa, un diálogo de pasión y violencia entre dos intérpretes, en este caso Peiju Chien Pott y Ben Schultz, que mantiene en vilo el ánimo del espectador durante los minutos que dura la pieza. El virtuosismo de los artistas, que unía a sus dotes naturales una exigente preparación, garantizó el éxito de una obra cuyo mayor elogio sería su invariable contemporaneidad.

De las obras recientes habría que señalar Woodland (abril de 2016) a partir de música de Irving Fine, obra poética y sugerente en la que participa todo el conjunto y Lamentation Variations (2007) pieza en la que intervinieron tres coreógrafos: Bulareyaung Pagarlava, Richard Move y Larry Keigwin, quienes emplean, respectivamente, obras de Mahler, Savage y Chopin. Se trata de un homenaje a las víctimas de la tragedia del 11 de septiembre de 2001, desarrollado a partir del solo Lamentation que la Graham dejó registrado en un viejo filme. La diversidad de los autores no resiente la unidad de la obra, gracias al elemento unificador del estilo de la fundadora y produce un efecto impactante en la audiencia.

En resumen, la troupe, que ofreció dos funciones en la cita danzaria habanera, logró el aplauso de esa porción más educada del público local, abierta a las más diversas propuestas. En mi caso, más allá del disfrute evidente de esas veladas, no he podido librarme de una inquietud: más allá de la imprescindible conservación de las obras de Martha, que hoy ya son tan clásicas como Giselle  o El Lago de los cisnes, ¿es posible prolongar la existencia de una compañía y alentar piezas nuevas, en nuevos tiempos, sin perder la urgente actualidad de la poética de Graham? Al parecer un empeño tan difícil todavía es posible lograrlo en este momento.

La propuesta de Dance Americana resultó muy diferente. Esta agrupación, fundada por el coreógrafo Justin Peck, está integrada por figuras procedentes del New York City Ballet y del Miami City Ballet. Según tenemos referencias de que en su repertorio se combinan obras clásicas y contemporáneas, aunque para sus presentaciones en el evento cubano prefirieron diseñar un programa a base de coreografías de Peck.

Su estilo de trabajo está centrado en el ballet, como pudieron comprobar con agrado aquellos espectadores que llegaron muy temprano a sus localidades y presenciaron la clase ofrecida a telón abierto como calentamiento para el conjunto. Había en ella rigor y virtuosismo pero también auténtica frescura y alegría de bailar, rasgos que se comunicaron a cada una de las obras que mostraron.

Increases, sobre música de Phillip Glass, mostró la habilidad de la compañía —donde todos son solistas— para trabajar en conjunto sin convertirse en un corps de ballet mecánico, sino en una entidad armónica pero marcada por rasgos particulares que hacen más atractiva su danza. El dúo Furiant, interpretado por los solistas invitados Ashley Boulder y Joaquín de Luz, no solo demostró el virtuosismo técnico de estos artistas, muy bien dotados para su oficio, sino la habilidad de Peck para crear una pequeña pieza, un poco a la manera de Balanchine, que traduce en danza una música que no fue creada para ella, exigiendo total despliegue de las capacidades de los intérpretes.

A mi parecer, la obra más significativa de las ofrecidas fue la que cerró el programa: Rodeo: four dance episodes. Aquí el coreógrafo asume una dificultad adicional, en tanto la partitura de Aaron Copland ha quedado asociada en la memoria danzaria con la coreografía que para ella creara Agnes de Mille con el Ballet Ruso de Montecarlo y que tuviera su premiere mundial en el otoño de 1942 en New York. La obra, con argumento de la propia coreógrafa fue considerada uno de los primeros ballets verdaderamente norteamericanos, por el tipicismo de su ambiente ubicado en Kansas, durante un rodeo donde dos muchachas muy diferentes se disputan al mismo hombre.

Peck prefirió prescindir no solo del escenario original, sino de cualquier referencia evidente a un ambiente específico y sencillamente aprovecha la gracia, el humor, el aliento popular de la partitura de Copland para hacer interpretar a sus bailarines un divertimento en tres movimientos donde se muestra con autenticidad lo que la compañía puede alcanzar con su amor a la danza.

No puede hablarse ante esta agrupación de una originalidad absoluta, sobre sus obras gravitan las influencias del neoclasicismo tradicional del New York City Ballet y hasta el lenguaje de ciertas comedias musicales actuales, pero el resultado es fresco, elegante, atractivo y sin impostación y eso ya es más que suficiente.

Aunque esta vigesimoquinta edición del Festival Internacional de Ballet reservara otras actuaciones en programas interpretados por agrupaciones y solistas invitados o del patio, estas dos compañías estadounidenses, tan diferentes entre sí, vienen a recordarnos cuánto deben el ballet y la danza moderna cubanos, a compañías y coreógrafos de la nación del Norte, desde los tiempos en que Alicia, Alberto y Fernando Alonso culminaron el aprendizaje su oficio danzario en instituciones como el Ballet Caravan y el American Ballet Theatre. (2016)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.