Hacia dónde va el béisbol cubano

El complejo panorama del deporte nacional.

No hay que ser Nostradamus para saber que la Serie Nacional del béisbol cubano pasará con más penas que glorias y que el seguimiento de la misma por los aficionados será de bajo perfil, como resultado del actual panorama de este deporte en la isla, las deserciones, las políticas con los peloteros, la resonancia de los mismos allende fronteras y la conformación de la programación deportiva.

Vistas las nóminas de todos los equipos que intervendrán en la 54 Serie, llama la atención las ausencias de peloteros clave, las evidentes fisuras en los conjuntos y los cambios de atletas entre provincias, donde nuevamente Matanzas es la más favorecida.

Así como sucedió en la década de los 90s, cuando el retiro masivo de peloteros estelares perjudicó severamente a varias provincias (la otrora Habana perdió todo su poder ofensivo) y, por extensión, a la pelota cubana, la actual situación –en otra coyuntura– propiciará una reconfiguración en las posiciones de los equipos, con mayor descenso de la calidad general, un proceso en camino desde antes, pero que tendrá ahora mayor relieve.

El nada halagüeño paisaje local contrasta con el boom de los peloteros cubanos en las Grandes Ligas de Estados Unidos (MLB), una explosión que comenzó en la anterior temporada, pero que en esta ha tomado muy altas temperaturas, disparando la avidez por el talento isleño, el cual no deja de acaparar titulares y establecer nuevos récords.

La Puigmanía1 desatada en Los Ángeles en la pasada campaña, si bien fue lo más resaltado por los medios, estuvo acompañada por otros hechos relevantes, como el primer derby de jonrones ganado por Yoenis Céspedes y la titularidad de cuatro cubanos (José Iglesias, Yunel Escobar, Adeinis Echavarría y Alexei Ramírez) en una posición clave, el campo corto, en la misma temporada, algo que no sucedió nunca antes en la MLB. Anótese que los cuatro aparecían constantemente en los resúmenes de las mejores jugadas y que Yunel fue despojado del guante de oro en la Liga Americana.

En la actual campaña del Big Show los peloteros cubanos escriben cada día nuevos sucesos: la presencia de cinco de ellos en el Juego de las Estrellas;el segundo derby de jonrones alcanzado por Yoenis Céspedes, quien deberá llegar a las 100 carreras impulsadas por primera vez; los escalofriantes números de Pito Abreu, seguro ganador del Novato del Año en la Liga Americana; el impresionante regreso de Chapman después del pelotazo que lo sacó de competencia; el debut espectacular de Jorge Soler; el juego sin hits de Odrisamer Despaigne hasta el octavo episodio; los 10 juegos ganados (hasta hoy) por Roenis Elías; la consolidación como estelar de Adeinis Echavarría; la elección de Puig para integrar el equipo de la MLB que jugará en Japón; el contrato de 72,5 millones de Rusney Castillo–que será superado por el de Yasmani Tomás–, entre los más sonados.

Veintidós peloteros cubanos han estado jugando esta temporada en la MLB, ocho lanzadores y catorce jugadores de posición –once de ellos como titulares– y nuevos nombres se sumarán en la próxima cuando hayan madurado en las sucursales; de hecho, varios están casi listos para el salto.

Sin embargo, en una “estrategia comunicativa” que sobrepasa cualquier límite del absurdo, los medios oficiales cubanos han callado ese acontecer, ocultado incluso en el programa televisivo “béisbol internacional”, donde se evitan los partidos en los que intervienen nuestros peloteros y se podan las jugadas de los cubanos en los resúmenes.

Ese voltear la espalda a la realidad resulta más que incomprensible a estas alturas, cuando la tecnología informática y la inventiva –que en la isla no falta– saltan cualquier barrera comunicativa. De ahí que cientos de miles de cubanos ven, con ligero retraso, varios partidos de la MLB a la semana, gracias al “Paquete”2.

Cuando caiga el último out de la Serie Mundial, en octubre, una parte de esa afición beisbolera que sigue la MLB tratará de ver algún partido de la Serie Nacional. Pero el contraste es brutal y hay otros desafíos, otros ruidos en el sistema.

Desde hace un buen tiempo, en la televisión cubana, el béisbol enfrenta, en franca desventaja, la competencia del fútbol, actualmente incrementada con varios juegos en vivo –no menos de cinco– de las ligas española y alemana y alguno que otro de la Liga de Campeones. Su contrapartida, “béisbol internacional”: viejos partidos –muy pocos– de las ligas mexicana, coreana, japonesa, o de las Grandes Ligas, siempre que no jueguen cubanos. Parece como si la programación deportiva fuera hecha por argentinos, brasileños, o españoles. El resultado: cada vez menos niños nuestros juegan pelota.

El complejo y confuso panorama del béisbol cubano es un universo que trasciende la liga local. Ahora mismo hay peloteros cubanos que juegan en las ligas del Caribe, en México, Estados Unidos, Japón e Italia, la mayoría ignorados por los medios oficiales, pero, parodiando a Galileo y a Descartes: se mueven, luego existen. Y con ellos habrá que contar si se quiere competir con dignidad en próximos torneos internacionales. ¿Y dentro de diez años?, ¿y la renovación?, ¿y el futuro? (2014)

Notas

1 Se refiere a Yasiel Puig, beisbolista que tras varios intentos frustrados logró emigrar a Estados Unidos en 2012.

2 Compilación actualizada semanalmente que incluye desde cine hasta anuncios clasificados y circula en formato digital en el mercado informal.

2 comentarios

  1. Pablo Enrique

    Es una pena ver como se pierde nuestro deporte (y pasatiempo nacional)por diferentes causas. La divulgación de la serie nacional es buena, pero los cubanos que comparten otros escenarios internacionales, dejan de ser cubanos porque están en grandes ligas u otros? quién me puede responder esto?

  2. Carlos

    Aún cuando este comentario saldrá algo atrasado, lo haré. El problema del béisbol internacional y su programación en la tv cubana no se limita solo a un asunto deportivo, si no a que, como parte de la cultura y de la identidad cubanas, el “giro” que esta programación (o no programación, en el caso de la pelota) “obligatoria” ha provocado en los gustos de nuestra juventud por nuestro deporte nacional es, a mi modo de ver las cosas, fatal. La pelota es parte de nuestra identidad, la encontramos en nuestros gestos, vocabulario, literatura, historia. Nos enorgullecemos hasta de que hubo algún que otro mambí pelotero, o del pelotero que se convirtió en mambí, para que ahora esa manipulación de la programación haya hecho que nuestros jóvenes se alejen de esa historia para acercarse más a la del fútbol. Este que escribe es un gran amante también del fútbol, y lo disfruto junto a mis hijos, al igual que otros muchos deportes. Pero lo mío es la “bola”, los Industriales, el joseo, la “guapería” (la buena, no esta de ahora) del béisbol cubano, y eso mis hijos no lo difrutan tanto como yo. Me dicen …”puro, tú no entiendes, tú eres de la generación beisbolera, y nosotros somos de la futbolera”. Y eso me duele, pues no recuerdan que lo primero que tuvieron en sus manos fue una pelota de béisbol, un guante y un bate, y no un balón de fútbol. Porque sé que una parte de nuestra cultura se nos está escapando por ahí. No digo que tenga que ser obligado que a todo cubano le guste más la pelota, pero menos aún apoyo la casi “obligatoriedad” de que nos tenga que gustar mas el futbol, por un problema “filosófico”, de que no podemos poner en tv los juegos de afuera, porque hay cubanos ahí que ya no viven en Cuba. Eso, repito que en mi modesta opinión, es imperdonable. Si le hacen esto a un brasileño, argentino, alemán o español, por mencionar algunos, y les “meten” partidos de pelota a trocha y mocha, y solo les pusieran, por ejemplo, fútbol cubano, oiganme, no sé qué pasaría en esos lugares, de verdad. Divulgando y conociendo la pelota toda, la de aquí y la de allá, disfrutándola con nuestros hijos y nietos, contándoles las historias que la han hecho grande, también estamos haciendo cultura. Ah!, y por favor, no la cojan con el fútbol, que es tremendo deporte y queremos seguir viéndolo. Gracias.

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