La cultura cubana rompe barreras en el Kennedy Center de Washington

Durante casi un mes unos 400 artistas procedentes de Cuba y su diáspora dieron muestras en el Festival Artes de Cuba de que la cultura tiende puentes frente a cualquier hostilidad.

Omara Portuondo (al centro) enamoró al Teatro Eisenhower del Centro Kennedy.

Foto: Tomada de Vistar Magazine

Como una demostración del poder de la cultura para tender puentes entre los pueblos, 400 artistas de Cuba y su diáspora se presentaron en el Festival Artes de Cuba auspiciado por el Kennedy Center de Washington, una de las instituciones más relevantes del quehacer artístico en Estados Unidos.

Mientras los supuestos ataques sónicos y la retórica anticubana de la administración de Donald Trump endurecen el cerco contra la Isla, músicos, pintores, bailarines, cineastas y artistas escénicos de ella convocaron a salas llenas al público norteamericano en unas jornadas que solo pueden calificarse como memorables.

La curadora de este evento, Alicia Adams, venía preparando este acontecimiento desde hacía tres años cuando la administración Obama inició un tímido proceso de deshielo en las relaciones con Cuba y se abrieron embajadas en las dos naciones en lo que sería un primer paso para un posible acercamiento.

Su objetivo, según declaró a la prensa, era que el pueblo estadounidense se acercara a entender la cultura cubana.

Van Van puso a bailar a la capital estadounidense.

Foto: Tomada de Vistar Magazine

El propósito fue sobrepasado, pues Washington reverenció a los artistas cubanos, en su mayoría jóvenes que, tanto de dentro como de afuera de la Isla, han sido formados en las escuelas de arte del país invitado, el cual posee 37 a lo largo de todo el archipiélago, seis de la cuales tienen carácter nacional.

El Festival comenzó con las entradas agotadas y con la presentación de la gran cantante del Buena Vista Social Club y Premio Grammy, Omara Portuondo quien compartió la noche con el pianista Rolando Luna, la orquesta del Lyceo Mozartiano de Cuba, el compositor y pianista de jazz Aldo López Gavilán, el saxofonista y compositor Yosvanny Terri, el pianista Jorge Luis Pacheco, la Orquesta Miguel Failde y la vocalista Aymée Nuviola.

Desde este momento inaugural los 50 eventos programados se mantuvieron a lleno completo, incluyendo las exposiciones pictóricas de Roberto Fabelo, Roberto Diago, Manuel Mendive, Estereo Segura y los cubanos residentes en Nueva York, José Parlá y Emilio Pérez.

Vale hacer notar que Parlá presentó una muestra cuyo concepto fundamental era la necesidad de derribar todo tipo de muros y obstáculos en la comunicación directa entre ambos pueblos.

Mientras tanto, el pintor Roberto Diago declaró a la prensa que cubría el Festival, que la base para una descongelación entre Estados Unidos y Cuba se estaba creando pero ahora está en deterioro, y expresó su confianza en que por medio de la cultura se puede crear otro tipo de relación a la que calificó de íntima.

El cine cubano se vio representado con la proyección de las excelentes películas, algunas ya clásicas, Memorias del subdesarrollo, Lucía, Retrato de Teresa, Fresa y Chocolate, Suite Habana y Conducta.

Alicia Alonso saluda al público de mano de los primeros bailarines Viengsay Valdés y Dani Hernández.

Foto: Tomada de Vistar Magazine

Una noche especial de música clásica dedicó la Orquesta del Lyceo a la interpretación de obras del gran compositor y músico cubano Leo Brower, repertorio al que se agregó una importante presencia de estrenos a la que tuvo acceso por primera vez el público estadounidense.

Aunque se presentaron otras compañías danzarias muy jóvenes como es el caso de Malpaso, sin dudas, el broche de oro lo puso el Ballet Nacional de Cuba quien, tras 40 años de su debut en el Kennedy Center, volvió a ese escenario con las obras Don Quijote y Giselle, el clásico coreografiado por la prima ballerina assoluta, Alicia Alonso.

Alicia viajó junto con la agrupación que dirige y fue ovacionada por más de dos mil personas cuando hizo su aparición en el escenario del Opera House.

La diva es miembro del comité asesor del Kennedy Center y había expresado antes de salir de Cuba su alegría por volver a ese lugar, precisamente en este 40 aniversario de su debut en el sitio donde ocurrió aquel primer encuentro, donde el Ballet Nacional de Cuba recibió un caluroso recibimiento.

“Esta de ahora será una ocasión memorable”, profetizó Alonso.

En definitiva, el Festival Artes de Cuba rompió con todas las expectativas y mostró lo diversa, rica y libre que es la cultura cubana, desafiando adversas matrices de opinión que esta vez fueron echadas abajo con la presencia de los artistas cubanos en Washington.

La cultura, ese puente aglutinador, valió por cualquier discurso o argumentación de los que se esgrimen para desprestigiar a una Isla por muchos llamada de la música y que, esta vez demostró que puede figurar entre las más importantes muestras del arte latinoamericano y hasta universal. (2018)

3 comentarios

  1. Pedro Alberto

    Los puentes entre pueblos y culturas son muy difíciles de que se caigan aunque existan conflictos políticos. Gracias por este trabajo que nos lo recuerda.

  2. Fernando

    Cuba y Estados Unidos no tienen por qué sentirse como extraños. Muchas cosas nos unen a un lado y otro del Estrecho de la Florida y este festival lo puso a prueba.
    Y ya se verá que tarde o temprano se van a caer las barreras que impiden a más norteamericanos viajar a Cuba.

  3. Maydelis Oquendo

    Excelente actuación de quienes representaron a Cuba y de los que viven fuera de ella.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.