Los jóvenes cubanos y las nuevas tecnologías de la información y la comunicación

¿Sustituirán estos soportes a los tradicionales en detrimento de la lectura?

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

A pesar del retraso de Cuba con respecto a otros países más desarrollados, los jóvenes se aferran ya a la utilización de las nuevas tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC) en medio de un evidente decrecimiento del hábito de la lectura y a favor del audiovisual.

En plazas, boulevares y espacios públicos de toda la isla se aglomeran diariamente un numeroso grupo de personas, fundamentalmente entre 15 y 35 años, para conectarse al servicio Wifi que, desde 2015, ofrece ETECSA, la empresa nacional de comunicaciones en sus intentos de expandir Internet a los móviles y otras áreas de uso social.

Lo cierto es que donde antes reinaban la televisión, el libro y, en menor medida, la radio, ahora la música y los audiovisuales llevan la delantera en la preferencia de los de menos edad, y las vías de acceso a los mismos son los dispositivos que los nuevos avances tecnológicos han traído a los nacidos en esta llamada era digital.

Quizás uno de los fenómenos más interesantes de la Cuba actual sea el llamado “paquete” (una memoria flash que contiene audiovisuales grabados de las televisoras norteamericanas y que circula en todas las provincias de manera oficiosa).

Según algunas de las pocas investigaciones que se han realizado al respecto, los jóvenes son los consumidores más activos de esta forma de entretenimiento, lo que ha hecho mermar la asistencia a los espacios públicos que ofrecen opciones con más condiciones para socializar pero que, tal parece, no cumplen totalmente con las expectativas de este grupo etáreo como tampoco las deficientes y muchas veces poco atractivas propuestas de la televisión.cel_MG_4939-copy

Alarma a muchos el decrecimiento del hábito de lectura en una nación que hasta hace unos años exhibía uno de los índices más elevados en este tipo de consumo. De ahí los intentos de escritores y promotores culturales de provincia y de la capital por hacer llegar libros atractivos por vías como el correo electrónico, la Intranet e Internet.

En este sentido pudiera citarse el proyecto Claustrofobia, liderado en Santiago de Cuba por Neskicet Domínguez Pérez y Yunier Riquenes, para la promoción de la lectura en soporte digital entre los jóvenes y los adolescentes.

Según Domínguez Pérez “hay que seguir insistiendo, la informatización de la sociedad trae consigo calidad de vida. La cultura tiene que ir aparejada a la informatización”.

También ETECSA está empezando a hacer pruebas para desarrollar una OTT (Over the top), proveedor de servicios sobre Internet que permite la entrega de productos audiovisuales, una especie de canal nacional de televisión en la red de redes.

Uno de los sectores más desilusionados con esta preeminencia del audiovisual es el de los escritores, quienes ya han realizado algunos debates en torno a la posible desaparición del libro impreso y su sustitución por los llamados ebooks.

El narrador Carlos L. Zamora opina que “ la profusión de textos cada vez más ligeros, cortos y donde el calado de los personajes se echa en falta, es muy posible que constituyan características que traiga, sospechosamente, una literatura destinada a lectores agotados, en prisa permanente, incapaces de digerir algo más sustancioso”.

También parece cierto, añade, según cómo van nuestros progresos en el sentido de la informatización, que los escritores cubanos no estaremos a la vanguardia de estos procesos e imagino que también eso tenga consecuencias para la literatura nacional.

Recuerda Zamora que Internet ha tenido ilustres detractores entre los que cita a Umberto Eco, Juan Goytizolo y Jonathan Trazen, pero en su opinión lo importante no es el soporte sino la calidad del producto que se oferta en este tipo de información.

La mayoría de los sociólogos y psicólogos que estudian las repercusiones de estas nuevas tecnologías en la era digital se debaten entre sus beneficios y sus peligros. Entre los primeros está el hecho de que una computadora proporciona avanzadas herramientas de estudio: enciclopedias, libros, aplicaciones, imágenes, juegos que favorecen la capacidad cognitiva.

Pero también alertan sobre la “tecnofilia” o adicción a la tecnología como puede ser la dependencia de los teléfonos celulares.

Por lo general, el uso de Internet impide la búsqueda de información en libros y la tendencia para la elaboración de los trabajos académicos del conocido “corte y pega”. En el caso de los adolescentes muchas veces la adicción provoca inadaptaciones conductuales y sustituye las relaciones virtuales por las personales, en detrimento, de la socialización entre semejantes.

De cualquier manera, el avance en el mundo de las TIC es inevitable. Los más optimistas piensan que esta revolución, solo comparable a la de la era Gutemberg, traerá consigo una democratización del conocimiento nunca antes vista en la evolución humana.

En Cuba ya se siente su presencia ineludible y el acercamiento de los jóvenes a las nuevas tecnologías inevitablemente conducirá a la entrada de esta nación en una globalización que parece indetenible. El futuro dirá si para bien o para mal. (2016)

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