Los premios literarios en Cuba: ¿qué sucede con ellos?

En esta entrevista el escritor y vicepresidente del Instituto Cubano del Libro, Edel Morales, opina sobre algunos de los desaciertos de los premios literarios cubanos.

Cartel del Premio Literario Casa de las Américas (2017)

Foto: Tomada de laventana

Cada día existen más premios literarios en Cuba; sin embargo, la poca jerarquía de que gozan debido a diversos factores, hace que no siempre los escritores que los ganan se sientan reconocidos o estimulados más allá del estímulo en metálico.

Algunos concursos, como el David y el UNEAC fueron en el pasado galardones de gran visibilidad y trascendencia en la isla. Hoy no son ni la sombra de lo que fueran en épocas pasadas.

Y es por eso que La Esquina… decidió entrevistar al escritor y vicepresidente del Instituto Cubano del Libro, Edel Morales, para conocer acerca de los certámenes que se convocan en Cuba y todo lo que tienen de beneficioso y lo que aún les falta por alcanzar.

La Esquina (LE): ¿Qué importancia concedes a los Premios Literarios en el actual panorama de las letras en Cuba?

Edel Morales (EM): Sabemos que como espacio de creación, la literatura es anterior a los premios y perdura más allá de ellos. Pero como quiera que los premios han devenido un elemento significativo de la vida literaria contemporánea cumplen hoy una función relevante de estímulo a la creación y son ya una de las formas de jerarquizar lo que se escribe y publica. En ese sentido creo que el panorama actual de las letras cubanas se beneficia de la existencia de una cierta cantidad de premios, al mismo tiempo que acusa los límites y carencias que los acompañan. No es un estado exclusivo de Cuba, aunque entre nosotros muestra sus propios rasgos de comportamiento.

Presentación del Jurado del Premio Literario Casa de las
Américas.

Foto: Tomada de casa.cult.cu

LE: ¿Piensas que tienen todos los premios que se convocan la jerarquía necesaria en cuanto a visibilidad de los escritores?

EM: En mi criterio la jerarquía de un premio literario descansa en la autoridad o prestigio de quienes lo convocan, los jurados que lo otorgan, la relación de ganadores, el destino que acompaña a los textos y autores que son reconocidos, y la dotación monetaria o estímulos materiales que ofrece. La visibilidad que obtiene un escritor como resultante de la obtención de un premio depende en mucho de la combinación favorable de estos factores. En la mayoría de los premios del campo literario en cualquier parte falta siempre alguno de estos cinco elementos. En varios de los convocados ahora en Cuba se cumple a duras penas con dos o tres de ellos. Paradójicamente se sostiene y prospera en buena parte de nuestro campo literario la ilusión del premio como solución o incentivo para la culminación de la creación literaria. Es una situación esencialmente contradictoria, pero deja abierta la posibilidad de su cuestionamiento y recuperación.

LE: ¿Qué opinión tienes de las ceremonias de premiación de los concursos literarios?

EM: Siempre me ha parecido que la ceremonia de adjudicación de un premio es un momento clave en su significado personal para quien lo recibe y en la valoración social que de su importancia se hace. El modo en que se organiza y transcurre ese momento específico de un premio expresa mucho del respeto y valoración que los organizadores y participantes tienen del mismo. Lamentablemente, en ocasiones esa ceremonia se convierte en un trámite formal o burocrático que lacera hondo el objetivo y el sentido mismo de jerarquización y estímulo que debiera acompañarlo. Se destruye así desde su origen el impacto público ulterior que cabría esperar para la obra y el autor premiado.

LE: ¿Cómo piensas que podrían influir mejor los premios para dar su valor a los escritores que los obtienen?

EM: Habría que hacer las cosas bien desde el comienzo. Evaluar su función en el sistema, las condiciones de que disponen para cumplirlas y el aprovechamiento que de ellas se hace. Seria útil que los convocantes se propusieran cumplir en los premios que auspician con esos elementos principales de su naturaleza que hemos visto antes y que por supuesto se expresan de múltiples maneras. Es un desafío que habrá que enfrentar para que los premios tengan en verdad el valor que se espera de ellos.

LE: ¿Crees que es buena la promoción de los concursos y que los resultados ameritarían un mejor reflejo en los medios?

EM: Creo que las instituciones no se ocupan siempre lo suficiente de la promoción de los concursos que convocan. O se ocupan pero no siempre lo hacen de la mejor manera. El resultado entonces es un bajo nivel de eficacia. Desperdician la posibilidad de ganar el respecto de los participantes y de los premiados. Es raro encontrar concursos que hagan todas las cosas bien y cuya participación sea amplia, diversa y de calidad. Para los mismos jurados puede resultar un trabajo tedioso leer y leer sin encontrar muchas veces una obra que marque la diferencia. Eso se debe también a la escasa divulgación pública de las convocatorias o a la aplicación de estrategias equivocadas. Y luego están las condiciones en que ese trabajo se organiza y realiza. Casi siempre son más o menos precarias. Mi opinión es que hoy no podemos hablar de un sistema de premios literarios y estímulos a la creación bien ordenado, (re)conocido y validado por autores, editores, comunicadores, críticos y lectores.

Cartel Premio Calendario de la AHS

Foto: Tomada de lajiribilla.cu

Hay muchas razones que explican esa debilidad del sistema y algunas de ellas rebasan la competencia de las instituciones del campo del libro y la literatura. Por supuesto que no ocurre en todos los casos. Pero hay un fondo de desconocimiento y desidia que burocratiza y lastra los esfuerzos que se hacen. Por su parte, los medios suelen ser asistemáticos en la cobertura que realizan de la literatura que se escribe hoy en Cuba y de la vida literaria que esa literatura genera. Ni siquiera las publicaciones especializadas cubren de manera consciente las necesidades latentes en este campo. Por qué esperar entonces que lo hagan con los concursos.

LE: ¿Consideras que los premios en Cuba tienen buena selección de jurados?

EM: La selección de jurados es un elemento clave del prestigio de un premio. Condiciona o al menos matiza el resultado y es por tanto de gran peso en su legitimación. Es una responsabilidad de los organizadores la selección de los mejores jurados posibles. Y debe ser realizada con el rigor que merece. Labor no siempre sencilla en la práctica, pero cardinal en el resultado que se obtiene. Es en el momento de la conformación del jurado cuando la organización puede expresar mejor lo que quiere obtener. Luego queda en manos de esos jurados mostrar el conocimiento, la dedicacion y la honradez imprescidibles. Sus decisiones son soberanas e inapelables para los participantes y también para las instituciones. Creo que en Cuba se intenta conformar para los premios literarios jurados competentes, reconocidos y honestos. Solo que no siempre se consigue el mejor balance posible y a veces el desacierto se hace evidente. Pero no creo que se padezca como norma la falta de ética y los elementos de corrupción que acompañan a muchos certámenes semejantes en algunos otros escenarios de la literatura en nuestro idioma.

LE: ¿Qué premios señalarías como los mejores integralmente en la Cuba actual?

EM: En mi experiencia La Gaceta de Cuba organiza bien su Premio de Poesía. Los Premios Calendario de la AHS han ganado mucho en visibilidad en los últimos años. Casa de las Américas goza de un prestigio de décadas. El Nicolás Guillén es un premio que la mayoría de los poetas valoran positivamente. El Cortázar de cuento intenta superarse a sí mismo. Hay en Holguín una experiencia de trabajo que da buenos dividendos. También en algunas otras instituciones y provincias se organizan ciertos concursos con bastante calidad, así que debo estar olvidando alguno. ¿Te digo los que considero peores…? (2017)

Un comentario

  1. Lina Orta

    La verdad que debería aprovecharse mejor tantas y tan buenas oportunidades para hacer brillar mejor el talento de nuestros escritores, quienes muchas veces encuentran dificultad para conseguir publicar sus obras.

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