Premio Casa de las Américas: Más de medio siglo descubriendo talentos

Dos cubanos galardonados en 2017 en los géneros de Poesía y Estudios sobre la Presencia Negra en la América y el Caribe Contemporáneos.

La institución cultural cubana se prestigia con autores cuyas obras son reconocidas en América Latina y otras partes del mundo.

Foto: Tomada de Radio Ciudad del Mar

Todos los años, en enero, cientos de escritores latinoamericanos acuden a la convocatoria de la Casa de las Américas de Cuba con la esperanza de ser premiados en el certamen literario tal vez más importante de la lengua española.

No se trata del estímulo en metálico, que es casi insignificante, sino de la transparencia, el prestigio y la significación de un concurso que en más de medio siglo de existencia ha convocado a las más descollantes figuras del mundo hispánico para ejercer como jurados y ha descubierto muchísimo talento para el canon de la literatura continental.

Por supuesto que los cubanos también participan de esta fiesta y en muchísimas ocasiones han sido reconocidos con el galardón.

En este 2017 dos autores de la isla lograron esa legítima aspiración: el poeta Reynaldo García Blanco y el ensayista e investigador Emilio Jorge Rodríguez, ambos ya relativamente consagrados en su país por la excelencia de sus respectivas obras.

Esto es un disco de vinilo donde hay canciones rusas para escuchar en inglés y viceversa es el sugerente título del poemario con el que García Blanco obtuvo el máximo galardón del Casa 2017.

El jurado reconoció en el libro “una expresiva claridad de exposición y la presencia de poemas de escritura depurada, no desprovistos de un delicado humor y una serena ironía”.

El poeta declaró a la prensa local que para él es un reto recibir este premio que ha distinguido a poetas fundamentales en su formación.

Por su parte Emilio Jorge Rodríguez ganó con el título Una suave, tierna línea de montañas azules, una obra que versa sobre los vasos comunicantes entre haitianos y cubanos y que el autor dedicara a sus amigos escritores de Haití.

Un ecuatoriano en novela, una argentina en testimonio, un colombiano en ensayo histórico-social fueron algunos del resto de los premiados en esta edición; mientras en literatura brasileña se reconoció a la novelista María Valeria Rezende, de la que el jurado destacó “una narrativa lírica y de gran riqueza metafórica”.

El ensayista e investigador Emilio Jorge Rodríguez (D) y el poeta Reynaldo García Blanco, ambos ya relativamente consagrados en Cuba por la excelencia de sus respectivas obras.

Además de los manuscritos leídos, desde el año 2000, la Casa otorga tres premios honoríficos que reconocen libros importantes publicados por autores del continente.

Este año el José María Arguedas, de novela, lo obtuvo el ecuatoriano Raúl Vallejo por Mística del tabernario; el José Lezama Lima, de Poesía fue para Pablo Montoya, de Colombia y Tríptico de la infamia mientras el de Ensayo Ezequiel Martínez Estrada recayó en el peruano Aníbal Quijano por su Cuadernos y Horizontes. De la dependencia histórico cultural a la colonialidad/descolonialidad del poder.

El Premio Casa de las Américas de literatura se convocó por primera vez en abril de 1959, a solo tres meses del triunfo de la Revolución Cubana con el objetivo de estimular y defender las letras de América Latina.

Se llamó, en sus inicios, Concurso Literario Hispanoamericano (1960) y tomó el de Latinoamericano en 1964. Un año después, 1965, adquiere su nombre actual: Premio Literario Casa de las Américas.

Lo que comenzó como una convocatoria solo para novela, poesía, cuento, teatro y ensayo se amplió en 1970 para el género testimonio, y en 1975 para literatura para niños y jóvenes, y literatura caribeña de expresión inglesa. En 1979 se añade la francófona y en 1980 la literatura brasileña como categoría independiente. En 1994 se suma la literatura indígena.

A lo largo de todos estos años, influyentes personalidades de América Latina y el Caribe han estado vinculadas a este certamen, bien sea como jurados o como premiados, dándose una particular convergencia entre consagrados y noveles.

Importantes escritores se han dado a conocer y han iniciado exitosas carreras al ganar en este concurso. Entre ellos pueden citarse el ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, el cubano José Soler Puig, el salvadoreño Roque Dalton, el peruano Alfredo Bryce Echenique y el chileno Antonio Skármeta.

Vale recordar también que, entre los jurados de la primera edición, estuvieron autores de la talla de Alejo Carpentier, Miguel Ángel Asturias, José Lezama Lima, Carlos Fuentes y Nicolás Guillén.

Sin la influencia de agentes literarios o poderosas editoriales, este concurso solo reconoce la calidad y está fuera de todo tipo de mercantilismo y de presiones por cualquiera de los concursantes.

Las deliberaciones ocurren en la bella provincia cubana de Cienfuegos adonde son trasladados todos los jurados para leer con tranquilidad y en las mejores condiciones las obras presentadas en cada género.

Casa de las Américas también aprovecha la ocasión para que dichos jurados ofrezcan al público cubano lecturas, conferencias y debates. También se presentan, tanto en Cienfuegos como en La Habana, los libros ganadores de la edición anterior.

Ganar un premio Casa es para cualquier escritor latinoamericano una especie de ábrete sésamo que lo conduce a llamar la atención tanto de los lectores de habla hispana como de prestigiosas editoriales. (2017)

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