Itinerario noticioso de Leonardo Padura

2015, un año fructífero para el novelista cubano.

Foto: Jorge Luis Baños

Cansado, pero feliz. Así se definía a Leonardo Padura a su regreso de México, en los primeros días del pasado mes de diciembre. Allí, en la Feria del Libro de Guadalajara, presentó una edición conmemorativa preparada por Tusquets Editores de México de Pasado perfecto, aquella novela publicada precisamente por una pequeña editorial de esa ciudad, en 1991 , un libro en el cual el entonces joven escritor debutaba en el género policial con un también joven personaje, Mario Conde. Entonces Padura no podía sospechar que, 25 años más tarde, estaría celebrando en la feria del libro más importante de la lengua española, con reedición especial incluida, el nacimiento de aquel detective atípico y melancólico, aunque raigalmente cubano, que ha resultado ser el compañero más constante y querido de su ya largo y fructífero viaje literario.

Leonardo Padura en la Feria del libro de Guadalajara 2015

Leonardo Padura en la Feria del libro de Guadalajara 2015

Lo cierto es que, sin proponérselo, esta celebración funcionó como el cierre perfecto para un año que, en el caso de la carrera literaria de Padura, también ha resultado perfecto. Y no exagero. Desde la presentación en febrero de la edición cubana de su más reciente novela, Herejes, hasta su esperada aparición en Guadalajara este diciembre, donde fue uno de los escritores más publicitados, Padura ha seguido una larguísima hoja de ruta durante 2015 que no solo confirma su popularidad entre los lectores cubanos, sino también su creciente relevancia en el panorama literario internacional, que tuvo su momento culminante en la entrega en Oviedo, España, del prestigioso Premio Princesa de Asturias, antes Príncipe de Asturias, en el rubro de las Letras .

Se trata, sin duda, de una buena excusa para, en el nuevo formato que desde ahora tendrá “La Esquina de Padura”, repasar en este espacio los principales eventos en los que participó el escritor durante 2015, en el que además celebró 60 años en plenitud de facultades y con el anuncio de una nueva novela en el tintero.

 

Apenas iniciado el año, realizaste en febrero la esperada y bastante postergada presentación en Cuba de Herejes . Hubo escasa divulgación, no se vieron ejemplares de la novela en las librerías y muchos lectores cubanos se han quedado con las ganas de leer esta novela, en la que Conde es uno de los personajes principales, aunque no su protagonista absoluto. ¿Cómo se resuelve, en tu caso, esta contradicción de ser uno de los escritores cubanos más leídos y buscados por el público, pero cuyos libros son tan difíciles de encontrar en librerías?

 

Se resuelve de maneras alternativas o simplemente no se resuelve. Ante todo quiero recordar algo que siempre digo, aquí y allá: todos mis libros, mis novelas, se han publicado en Cuba sin que se les cambie una palabra respecto a la edición original que, desde Máscaras(1997), es publicada por mi editorial española, Tusquets. Pero en un país donde por lo general las ediciones son limitadas, se reedita poco y tampoco se importan libros… pues los lectores son los más afectados por la poca disponibilidad. Yo he tenido la suerte de que algunas de mis novelas, ensayos y libros de periodismo han sido reeditados, incluso con tiradas importantes de hasta 20.000 ejemplares, como la reimpresión en papel de menor calidad de La novela de mi vida, pero otros han tenido ediciones pequeñas y llevan años sin ser reeditados, a pesar de los reclamos de los lectores. Y ten en cuenta, además, que muchos de esos libros tienen el Premio de la Crítica o, no sé bien cómo, debido a esa poca cantidad de ejemplares existentes, han ganado el Premio Puerta de Espejos, de la red nacional de bibliotecas de Cuba, al libro más leído del año.

Es por eso que mucha gente se me acerca para pedirme alguno de mis libros y, aunque siempre traigo ejemplares para regalar desde España, México, Argentina… no me es posible complacerlos  a todos. Esta situación me crea cierta angustia, pues siento que mis lectores naturales, mis mejores lectores, muchas veces se ven imposibilitados de leer mis libros. No obstante, por esos caminos alternativos de que te hablé, la gente consigue ejemplares de ediciones extranjeras, se pasan de mano en mano las impresiones cubanas y también consumen –y hasta se comercializan- copias piratas en formato digital.

Presentación de la novela Herejes

Presentación de la novela Herejes

En el caso específico de Herejes, la historia ha sido más turbulenta. Su edición se demoró más de medio año; la impresión que por fin se hizo es lamentable, con las cajas corridas, márgenes estrechos, páginas mal cortadas; y la distribución, hasta donde yo sé, incompleta y misteriosa: se hicieron dos presentaciones a principios de febrero, justo antes de empezar la Feria del Libro de La Habana (¿por qué no en la feria?), y allí se vendió una parte de la edición (me dijeron que era de 4.000 ejemplares) y el resto desapareció… Pero, en octubre, el libro ganó uno de los Premios de la Crítica, aunque hasta ahora nadie me ha hablado de la reedición que, por esa distinción, el libro debería tener. Y, repito, lo siento mucho por los lectores cubanos, mis lectores.

 

En cambio, en la Feria del Libro de La Habana se presentó la reedición de tu conocido libro de entrevistas a jugadores de beisbol, El alma en el terreno (Ediciones Extramuros, 2014, escrito en colaboración con Raúl Arce), y el CD con varios de tus trabajos periodísticos, publicado por Ediciones Cubaliteraria.

 

Efectivamente. Aunque no tuvieron mucha publicidad, se hicieron esas dos presentaciones. El CD de Cubaliteraria es el primero de una serie de compactos que pretendemos editar por esa vía, ya que las publicaciones en papel son tan complicadas. Este que presentamos en la Feria, Padura periodista, contiene cinco libros: El alma en el terreno, El viaje más largo, Los rostros de la salsa, Entre dos siglos y La memoria y el olvido, o sea, un recorrido por casi todo mi periodismo, recogido y publicado en forma de libros. Mientras, la reedición de El alma en el terreno, del que se hicieron dos ediciones y un total, creo, de 10.000 ejemplares, era un viejo anhelo, pues ese es un volumen que se publicó en 1989 (Editorial Abril) y que ya prácticamente no existía en Cuba, pues por ser un texto sobre la pelota, tuvo una cantidad enorme de lectores. Esta reedición, que fue muy poco publicitada, creo que venía a llenar un vacío, porque la original era de 1989 y hay toda una generación (o dos) de cubanos que no vieron jugar a esos peloteros que tanto espacio deportivo y emocional cubrieron en los años 1970 y 1980, y a través del libro podían recordarlos, conocerlos, como una parte de la larga y hermosa historia de la pelota en Cuba.

 

Presentación en Italia de Herejes, junto al escritor griego Prietos Markaris.

Presentación en Italia de Herejes, junto al escritor griego Prietos Markaris.

En ese mismo mes de febrero comenzaste una gira por varios países para presentar nuevas ediciones de tus libros. ¿Cuáles fueron?

 

Herejes se presentó primero en Portugal, publicado por Porto Editora, y luego en Grecia, por mi editorial tradicional en ese país, Kastaniotis. En Atenas se hizo una presentación en la mayor librería de la ciudad y fue reconfortante ver que tengo unos lectores griegos muy fieles, porque a pesar de la crisis económica que ha sufrido el país, asistieron más de doscientas personas y firmé muchos libros.

 

Como parte de esa gira, ya en marzo, presentaste en Madrid el libro Aquello estaba deseando ocurrir, que constituye una selección o antología de tus mejores cuentos. ¿Podemos esperar su publicación en Cuba? ¿Es el cuento un género que has abandonado o sientes la necesidad de volver a él de cuando en cuando?

 

Al ser una antología de mis relatos, muchos de ellos son conocidos en Cuba, pues el libro reúne cuentos de Según pasan los años (Letras Cubanas, 1989) y de La puerta de Alcalá y otras cacerías (Ediciones Unión, 2000, Premio de la Crítica), aunque incluye algunos cuentos posteriores, creo que tres. Pero, por supuesto, me encantaría que tuviera una edición cubana, aunque ninguna editorial me lo ha pedido.

Del libro se vendieron en un mes dos ediciones, solo en España, y ha tenido un buen recorrido en todo el mundo de habla hispana (Tusquets tiene filiales en México y Argentina, y distribuye en América Latina a través de los canales del grupo Planeta), con excelentes críticas en todos los sitios. Esa acogida de la edición original ha provocado que los derechos de publicación hayan sido comprados por varios de mis editores de otras lenguas. La primera edición no española será con mi editorial francesa de siempre, MétailiéEditions, y lo presentaré en mayo de este año 2016…

Respecto a mi relación con el cuento… En realidad en los años ochenta yo era mucho más cuentista, aunque nunca he sido demasiado prolífico. Pero en los últimos veinticinco años, el relato breve se me resiste: cada vez que se me ocurre una idea, ya viene envuelta en un desarrollo que necesita 200, 300, 500 páginas. Y el ejercicio de la novela absorbe mis intereses y mi mejor tiempo de escritura. El relato breve solo lo practico muy de cuando en cuando… Por cierto, hace poco escribí uno protagonizado por Conde, que se titula “Cuestión de familia”. Creo que casi nadie lo ha leído en Cuba, pues se publicó durante el verano pasado en cinco ediciones consecutivas del periódico español El Mundo.

 

Padura recibe este año Le Grand Prix de la Ville de Lyon, en Francia

Padura recibe este año Le Grand Prix de la Ville de Lyon, en Francia

El cierre de esa gira fue en Lyon, Francia, donde fuiste uno de los invitados de honor al Festival Quais du polar, el encuentro de novela negra más importante del país, y allí recibiste Le Grand Prix de la Ville de Lyon, de manos del Alcalde. Eso habla también de la recepción de tus libros en Francia.

 

En el Quais du polar recibí esa condecoración honorífica de la ciudad, Le Gran Prix de la Ville de Lyon, en un acto muy masivo y muy emotivo. Pero lo más importante, en verdad, fue la cantidad de ejemplares que firmé en los días que duró el festival. Porque en Francia ha ocurrido un fenómeno muy agradable con mis libros: la crítica los reseña o me entrevista, las instituciones y la academia me reconocen y premian (tengo varios premios franceses, desde la Orden de Caballero de las Artes y las Letras hasta el Roger Caillois), y, al mismo tiempo, los lectores me buscan. Eso me hace sentir muy satisfecho.

 

Durante la décimo octava edición del Festival de Cine Francés, que se organiza en mayo, finalmente se estrenó en Cuba la cinta Regreso a Ítaca, del realizador Laurent Cantet, junto al cual escribiste el guión, y que fue rodada en Cuba con actores cubanos. La cinta, que está inspirada en un episodio de La novela de mi vida, también fue estrenada en el Cine de Arte de Coral Gables de Miami en el mes de noviembre. Fuiste invitado a la premier en ambas ocasiones, por lo que sería interesante conocer tus impresiones sobre estas dos presentaciones en escenarios aparentemente tan distantes y diversos.

 

Regreso a Ítaca es una película con muchas historias interesantes, dramáticas, aleccionadoras (sobre todo para mí). La idea original era que una versión más breve formara parte de los cortos que integran Siete días en La Habana (2012), pero el director Laurent Cantet, que me pidió escribiera el guión para esa película de 15 minutos, decidió que el tema era demasiado prometedor para resolverlo en tan poco tiempo. Finalmente se encontró un productor francés que financió la realización de un largo y eso fue lo que se hizo en 19 días de rodaje en diciembre de 2013.

La película se estrenó a mediados de 2014 en varios festivales. Fue escogida como la mejor cinta de la sección independiente en la Jornada de los Autores de la edición número 71 del Festival de Cine de Venecia, y en el XXIII Festival de Cine Latinoamericano de Biarritz obtuvo el Premio el Abrazo, que se entrega a la mejor película. Además, se presentó en Toronto, en San Sebastián y en el Festival de Cine Latinoamericano de Toulouse, al que yo asistí junto con Cantet. En medio de esas presentaciones internacionales, fue invitada a participar en las muestras paralelas del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, en diciembre de 2014, justo cuando se estrenaba comercialmente en Francia y… ocurrió lo que todos saben: la dirección del ICAIC decidió suspender su exhibición, pues argumentaron que ellos no habían visto la película. Y ahí comenzó un largo y complicado debate alrededor de Regreso a Ítaca, con la reclamación, por parte de muchos cineastas y de todo el equipo artístico cubano, de que resultaba inadmisible esa “cancelación” de la exhibición de la obra. Finalmente, luego de muchas conversaciones, cartas y documentos públicos que se hicieron circular por la red, las autoridades culturales cubanas (el ICAIC) decidieron aceptar que se programara y exhibiera en el Festival de cine Francés en La Habana. Y en este instante no puedo dejar de reconocer y agradecer la actitud de mis colegas cineastas en todo ese proceso.

De las dos exhibiciones que tuvo en La Habana, en la sala Charles Chaplin, solo pude estar en la primera, pero esa tarde fue uno de los días más emotivos de mi vida como creador. Desde el inicio se estableció una complicidad entre el público que llenó la sala y la película, cuya historia les era familiar. Recuerdo con especial emoción la reacción del público cuando Cantet me llamó al escenario junto a él. Creo que fue un aplauso de reconocimiento y, sobre todo, de solidaridad de un público que vio la película en un silencio dramático y que, al terminar, le regaló una gran ovación.

Presentación de Regreso a Ítaca en el Cine de Arte de Coral Gables de Miami. Padura junto al director del filme, Laurent Cantet, y Nat Chediak, director del centro.

Presentación de Regreso a Ítaca en el Cine de Arte de Coral Gables de Miami. Padura junto al director del filme, Laurent Cantet, y Nat Chediak, director del centro.

La exhibición en Miami, en noviembre pasado, fue muy diferente pero, en esencia, igual. El cine de arte de Coral Gables tiene unas 150 localidades, pero mucha gente interesada en ver la película no pudo asistir a las primeras dos presentaciones, pues toda la capacidad estaba vendida desde varios días antes. La organización de esa exhibición la llevó NatChediack, quien tiene una larga experiencia en actividades cinematográficas en Miami (fue uno de los creadores y por años el alma del festival de cine de esa ciudad)… Poner Regreso a Ítaca en Miami, así lo dije esa noche, era completar el ciclo vital de la obra, pues también pertenecía (pertenece) a la comunidad cubana de esa ciudad del sur de la Florida y… la reacción del público fue casi idéntica a la que se había producido en La Habana: complicidad, solidaridad, entusiasmo, comprensión y hasta su poco de catarsis, todo en un ambiente de absoluto respeto. Fue una linda experiencia que el director Laurent Cantet no pudo disfrutar a plenitud, pues un par de horas antes de esa premier ocurrieron los atentados terroristas del 13 de noviembre en París y estaba conmovido, adolorido por lo ocurrido en su país.

 

Volvemos a mayo, pues durante ese mes participaste también en el Festival de la Literatura en Lengua Española de Perugia, Italia, y presentaste en Roma y en la Feria del Libro de Turín la edición italiana de Herejes, con una nueva editorial, Bompiani. ¿Por qué ese cambio de editor cuando sueles trabajar por años con el mismo sello?

 

El Festival de Perugia se ha convertido en una referencia para la difusión de las literaturas hispánicas en Italia. Este año estuvieron allí unos 20 escritores de 10, 12 países, y asistieron autores como Villa Matas, Almudena Grandes, Jorge Volpi… y Paco Ignacio Taibo II y yo, que ahora somos algo así como los presidentes honoríficos del festival. Comenzando por Perugia y luego siguiendo en Roma, Milán y Turín, hicimos la presentación de Herejes, que editó Bompiani, pues mi anterior editor, Marco Tropea, fue devorado por la crisis que ha afectado a tantas editoriales medias y pequeñas en todo el mundo, especialmente en Italia. Solo por esa razón cambié de casa editorial. Bompiani se propone recuperar todo mi catálogo en italiano, por lo que ya han salido dos de las novelas de Conde y periódicamente se incorporarán el resto de los libros.

 

Durante la visita a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalem, Israel

Durante la visita a la Iglesia del Santo Sepulcro en Jerusalem, Israel

Pero es que también en mayo visitaste por primera vez Israel y participaste en un coloquio sobre tu obra que se realizó en la Universidad Hebrea de Jerusalén. ¿Cómo fue esa experiencia en un lugar tan exótico para los cubanos?

 

La experiencia de estar en Jerusalén puedo resumirla en unas pocas palabras: conmovedora, revulsiva, inolvidable… El hecho de ver con tus propios ojos tantos lugares que pertenecen a la esencia de la educación occidental y judeo-cristiana es una posibilidad muy enriquecedora, pero a la vez profundamente conmovedora: ver Jerusalén y sus murallas desde el Monte de los Olivos, desde donde los legionarios romanos bajaron a Jesús para crucificarlo; entrar en la iglesia del Santo Sepulcro y ver los sitios donde al parecer estuvo enclavada la cruz y la gruta donde se supone enterraron a Cristo; recorrer la Vía Dolorosa y los mercados árabes de la ciudad; poner tus dedos en el Muro del Templo de Herodes y asomarte a la Mezquita de la explanada del Templo son imágenes que no olvidaré nunca… Como tampoco la de caminar por Belén, ver el Monte Tabor, el Mar Muerto, el Lago de Galilea… y tener la posibilidad de entrar en las aguas del río Jordán, el mismo en que Juan bautizó a Jesús hace 2.000 años… todo eso provoca vértigo, incluso en un agnóstico o un ateo (tengo mis dudas sobre mi filiación exacta) y enriquece de un modo insuperable la memoria visual de un conocimiento histórico y cultural.

La parte dolorosa de esa visita fue comprender que la situación política de los israelíes y los palestinos no tendrá solución en muchos años o quizás nunca. Porque la utilización de la religión y los mandatos divinos como pretexto (o causa directa) de una coyuntura humana y nacional tan compleja es la peor forma de asumirla, pues las decisiones y las presiones, tarde o temprano, caen en manos de los fundamentalistas, y con personas y grupos así no existe la posibilidad del diálogo.

La parte más reconfortante fue asistir al coloquio sobre mi obra en el que varios especialistas en literatura hispánica de la Universidad Hebrea leyeron ponencias sobre mi trabajo como novelista. Una de ellas fue muy interesante, pues era sobre la relación historia-ficción en Herejes, escrita por el historiador Joseph Kaplan, la gran autoridad en los estudios de los sefardíes en la Ámsterdam del siglo XVII. Al final de su lectura tuvimos un debate muy animado, en el que cada uno defendió sus banderas: él la del historiador, yo la del escritor –que es una bandera de libertad y herejía.

 

El 10 de junio se anunció que habías recibido el que, hasta ahora, es el reconocimiento más importante de toda tu carrera, el premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, y que llega justo 20 años después de haber recibido el Premio Café Gijón por tu novela Máscaras, que sería tan importante para el posterior desarrollo de tu carrera. ¿Cuánto sientes que has cambiado o madurado en tanto escritor en todo ese tiempo?

 

Cuánto, en cifras exactas, no lo sé. Pero de lo que estoy seguro es que he cambiado muchísimo, lo cual me alegra, pues de lo contrario habría sido fatal para mí.

El Premio Café Gijón, que gané en la convocatoria 1995 (aunque fue anunciado y me lo entregaron en 1996), fue el primer reconocimiento internacional importante que recibía como novelista. Pero también fue mucho más, porque gracias a él logré lo que más necesita cualquier escritor: un editor de prestigio, capaz de comprometerse con tu obra… Lo que colmó todos los sueños es que ese editor fuera Tusquets, un sello de referencia en todo el mundo de la lengua por la calidad de su catálogo y por el cuidado que dan a sus ediciones y a sus autores.

Veinte años después, y por supuesto debido a todo ese trabajo…, pues ocurrió lo no soñado y que ha superado cualquiera de mis expectativas. No solo soy el primer escritor cubano en ganar el Premio Princesa de Asturias de las Letras, sino también el primer iberoamericano en obtenerlo en 15 años, desde que lo ganara Augusto Monterroso en el 2000. Es, además, un premio que tiene entre sus congratulados a Juan Rulfo, GünterGrass, Vargas Llosa, Philip Roth, Amos Oz, Carlos Fuentes o mi “amigo” Paul Auster… ¡por Dios, son palabras mayores!… Es como si yo también hubiera sobrepasado la varilla colocada a 2,45 metros, como Javier Sotomayor, el otro único cubano que tiene este reconocimiento.

Padura entre el Teniente Mario Conde (Jorge Perugorría) y el Sargento Manolo Palacios (Carlos Enrique Almirante), en la serie para la televisión basada en Las cuatro estaciones

Padura entre el Teniente Mario Conde (Jorge Perugorría) y el Sargento Manolo Palacios (Carlos Enrique Almirante), en la serie para la televisión basada en Las cuatro estaciones

Pero, ¿cuánto he cambiado? Pues todo lo que mis retos artísticos y mi ambición y capacidad literaria me han permitido. A partir de 1995, con mis novelas de la serie “Las Cuatro Estaciones”, yo podía haberme hecho un espacio en el mundo editorial de la lengua. Pero decidí saltar sobre ellas y me empeñé en escribir La novela de mi vida, con un lenguaje, una estructura, unas propuestas ideoestéticas más ambiciosas, más retadoras. Creo que esa “ambición” explica en parte mi evolución literaria, pues luego decidí escribir un policial que violara todas las reglas del género, y ahí está La neblina del ayer (2005), una novela de pérdidas, nostalgias y un nuevo intento de entender las alteraciones de la vida cubana en los años recientes. Luego El hombre que amaba a los perros (2009) fue una novela que me llevó cinco años de investigación y lectura, en la que me atrevía a entrar en un universo de una insondable complejidad histórica, filosófica, existencial e ideológica, pues intentaba examinar el destino de la gran utopía del siglo XX: la sociedad de los iguales… Esta ha sido hasta ahora mi novela más comentada y la que me ha hecho llegar hasta un público más amplio. Sin embargo, como escritor decidí dar otro timonazo para escribir Herejes, un libro que se centra en un drama humano eterno: la lucha del hombre por alcanzar y practicar su libertad individual, incluso en aquellas sociedades donde es más libre (o al menos se supone). Como ves,  lo que me estimulan son los retos. Y literariamente seguiré indagando en la condición humana y en las contradicciones, concreciones, frustraciones, evoluciones de este tiempo que nos ha sido dado vivir, aquí, en Cuba.

 

Durante ese mismo mes de junio estuviste en Brasil, el llamado gigante latinoamericano, donde te has convertido en un escritor popular, aunque también te reciben y hablan de tus libros personalidades como DilmaRoussef y Lula da Silva… entre otros. ¿Cómo ha ocurrido este fenómeno?

 

Durante el mes de junio asistí en Brasil a tres festivales en línea: la Feria del Libro de Canoas, en Rio Grande do Sul; la Pauliceia Literaria, en Sao Paulo; y el Festival de Paraty, considerado el más importante y mediático de los que se celebran en ese país y donde estaba invitado como una de las dos figuras protagónicas de ese encuentro literario en una de las ciudades más bellas y extraordinarias del mundo.

En Brasil, con el ex presidente Luis Ignacio Lula DaSilva

En Brasil, con el ex presidente Luis Ignacio Lula DaSilva

Y si estaba invitado a tantos festivales se debía a la repercusión literaria y al suceso comercial que ha tenido en el país mi novela El hombre que amaba a los perros. Antes había publicado varios libros en Brasil, pero no había pasado nada con ellos. Creo que esa novela conmocionó a mucha gente de la izquierda brasileña, trotskistas y no, incluidos los ex presidente Henríquez Cardoso (a quien encontré aquí en La Habana), y a Luis Ignacio Lula da Silva. También a la presidenta Dilma, quien me invitó a almorzar con ella en el Palacio de la Alborada, la casa presidencial en Brasilia… En mi primer encuentro con Lula, me dijo algo muy simpático pero revelador: que estuvo a punto de volverse trotskista mientras leía la novela… aunque no se trata de una defensa del trotskismo, si acaso un alegato anti estalinista. El segundo encuentro fue cuando estuve presentando Herejes en Sao Paulo y en la Feria de Pernambuco, Recife.

Padura junto a Chicho Buarque en Brasil

Padura junto a Chicho Buarque en Brasil

Herejes fue uno de los libros con que la editorial Boitempo celebró sus 20 años de existencia. El libro sigue estando entre los más vendidos a los tres años de su publicación, y todavía los periodistas, literalmente, me persiguen. En Paraty, el día de mi presentación, el anfiteatro estaba abarrotado y estuve firmando ejemplares durante dos horas.

Y al final de la visita, ya en Rio de Janeiro, tuve la agradable ocasión de cenar una noche con Chico Buarque, su hermana Ana, mi amigo Frei Betto y mi editora Ivana Jinkins… y yo le pregunté a Chico mucho sobre su música y él, que también escribe novelas, me preguntó mucho sobre mis libros. Esas son las satisfacciones que te puede dar este trabajo tan tensionante y solitario que es la escritura de novelas.

 

En julio comenzó a rodarse en La Habana la adaptación al cine y a la televisión de tus cuatro primeras novelas protagonizadas por Mario Conde, una posibilidad que estuvo a punto de concretarse en muchas ocasiones y que solo ahora se está haciendo realidad, con la participación de la productora española Tornasol, la dirección de Félix Viscarret y con el actor Jorge Perugorría encarnando a Mario Conde. ¿Qué puede esperarse de esta adaptación de tu obra?

 

Espero, sobre todo, que la adaptación funcione como un buen producto audiovisual, ya sea en el cine o en la televisión.

Los proyectos para hacer alguna película con una de las novelas de la serie “Las Cuatro Estaciones” (Pasado perfecto, Vientos de cuaresma, Máscaras y Paisaje de otoño) comenzaron a intentarse desde el año 2000. Desde entonces he hablado, incluso trabajado, con productores y directores de España, Francia, Italia, Dinamarca, Estados Unidos, pero sin que nada pudiera concretarse. Hace tres años se logró un acuerdo con la productora alemana Nadcom y la española Tornasol Films, que decidieron hacer cuatro TV-movies, como se les llama ahora, de hora y media, y una de esas películas hacerla en un formato un poco mayor y exhibirla en los cines, y para ello se escogió la versión de Vientos de cuaresma.

El rodaje fue muy intenso y en cinco meses se filmaron en La Habana y Tenerife las cuatro historias, dirigidas por Félix Viscarret, con un elenco mayoritariamente cubano, encabezado por Jorge Perugorría, en el papel de Conde, un personaje con el que Pichi estaba muy conectado y que ha interpretado de una manera que a mí me parece muy ajustada, muy Conde.

Esta serie debe estrenarse en 2016 y tengo gran expectativa por verla, pues el paso de la literatura al cine suele ser muy peligroso y difícil, aunque confío en el talento de Viscarret para lograrlo del mejor modo posible… Pero cuando los periodistas o los lectores me preguntan si con estas películas podrán ver las novelas en el cine, les digo que no, al menos espero que no: eso sería un desastre. Espero que puedan ver unas buenas películas basadas en las novelas, pero sobre todo eso, películas.

 

La cadena norteamericana Starz anunció en agosto que también llevaría a la televisión una adaptación de “Las cuatro estaciones”, protagonizadas esta vez por Antonio Banderas. ¿Cuál es tu implicación en esta otra serie y qué nueva información puedes adelantar sobre ese tema?

 

En realidad sé poco de las interioridades de este proyecto, pues si en la serie “española”’ me vinculé a la escritura de los guiones, lo cual implicó casi dos años de trabajo, en esta solo seré algo así como una especie de lector crítico de los guiones para tratar de evitar distorsiones de la realidad o del carácter de las novelas…

Esta serie está planteada de un modo completamente distinto de la “española”, pues aunque se espera rodar en Cuba, el elenco será internacional, con Antonio Banderas a la cabeza del staff y un formato diferente. Hasta donde conozco, se harán varias temporadas (si la primera funciona, por supuesto) y en cada una de ellas se tomará como base argumental una o dos novelas de Conde, muy mezcladas y diluidas en un argumento mayor, pues cada temporada tendría unos 10 capítulos.

Ese proyecto está ahora mismo en fase de escritura de los primeros guiones. Si todo marcha bien y se obtienen todos los permisos necesarios en Cuba y Estados Unidos, se estaría rodando en algún momento de 2016.

Espero que aun cuando se aleje por momentos de las novelas, también sea una buena serie, capaz de interpretar y sobre todo respetar el espíritu de las novelas. En cualquier caso, es un lujo para Conde que, después de tantos años de espera, ahora aparezca en pantalla encarnado por Jorge Perugorría y por Antonio Banderas.

 

Padura en Matanzas, donde recibió  este año el premio honorífico Fundación de la Ciudad de Matanzas

Padura en Matanzas, donde recibió este año el premio honorífico Fundación de la Ciudad de Matanzas

En septiembre te fue conferido el premio honorífico Fundación de la Ciudad de Matanzas, que recibiste en octubre, dos días después de tu cumpleaños sesenta. ¿Tienes alguna relación especial con esa ciudad, a pesar de tus profundas raíces habaneras?

 

Bueno, en Matanzas me celebraron el cumpleaños con cake y refrescos, como se debe… Mira, con Matanzas y su papel en la cultura cubana tengo la misma relación de gratitud que deberían tener todos los cubanos, pues es una de las fuentes de la identidad nacional. Pero, además, tengo alguna debilidad sentimental por Matanzas, tanto que he dicho que, de no ser habanero, me hubiera gustado ser matancero… Pero recuerda que una de mis novelas, La novela de mi vida, es muy matancera, por el período en que Heredia vivió en esa ciudad, donde se enamoró perdidamente de Lola Junco y asistió a las tertulias de Domingo del Monte, historias todas que cuento en esa novela. Además, allí tengo grandes amigos y, muy cerca, la playa de mis sueños –y de los sueños de casi todos los cubanos-, Varadero.

 

Y por fin en octubre se realizó en Oviedo, Asturias, la entrega oficial del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015. Más allá de los nervios y del protocolo, ¿cómo se desarrolló esa semana en la que participaste en varios eventos relacionados con esta celebración y cuál fue para ti el momento más emotivo?

 

 Leonardo Padura recibe el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, de manos del Rey Felipe VI

Leonardo Padura recibe el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, de manos del Rey Felipe VI

La ceremonia de entrega del Premio está precedida de otras actividades organizadas para cada uno de los premiados del año, y toda Asturias se pone en función de esos eventos. Es una linda experiencia de relación con la gente. En mi caso hubo un momento especialmente gratificante, que fue un encuentro con clubes de lectura de toda España, que se celebró en el anfiteatro que Calatrava diseñó para Oviedo. Asistieron unas 1.200 personas, lectores todos de mis libros, y esto fue para mí el punto más emotivo: ver a tanta gente común y corriente que se desplazó hasta Oviedo para asistir a ese encuentro. Incluso asistió un club de lectores ciegos, Retina Madrid, unas personas que, con su actitud ante la adversidad, te regalan deseos de vivir.

En Oviedo, durante un encuentro con representantes de Clubes de Lectores, previo a la entrega del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015

En Oviedo, durante un encuentro con representantes de Clubes de Lectores, previo a la entrega del Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015

Luego hubo otras actividades, como la ceremonia previa a la entrega del Premio, en la que el Rey Felipe VI, en nombre de la Princesa Leonor (como es todavía una niña, el Rey, antes Príncipe de Asturias, todavía es la persona que encabeza las ceremonias oficiales), le coloca a cada ganador la insignia del premio… Ese día me puse corbata por segunda vez en mi vida… Y el gran momento es la ceremonia en el teatro Campoamor, de Oviedo, en que se presentan a los premiados y algunos debemos leer un discurso. El mío fue sobre la gratitud, la pertenencia, la cubanía. Como esa es una ceremonia muy protocolar y mediática, se suelen seguir ciertas reglas, incluso en la ropa que se puede usar, pero yo pedí a los organizadores que me permitieran quebrar la formalidad del traje y la corbata y pude ir con una guayabera cubana hecha en Cuba por un artista cubano, Emiliano Nelson… y en el bolsillo llevé una pelota de beisbol, porque creo que una pelota representa o simboliza a Cuba, a los cubanos, y me representa a mí y a lo que ha sido mi vida, en mi barrio, con mis amigos.

 

En noviembre viajaste a Argentina como jurado del Premio Clarín de novela. Antes habías estado otra vez en Brasil, ahora para presentar Herejes. ¿Sientes que al fin te has ganado un público lector en esta parte del mundo? ¿Cuál es la recepción actual de tus novelas en América Latina?

 

En Argentina, desde la publicación de El hombre que amaba a los perros, ha pasado algo similar a lo que ocurrió en Brasil: he encontrado muchos nuevos lectores que, de esa novela, han ido a buscar las anteriores y las siguientes. Lo mismo ha pasado en Uruguay, Chile, Colombia, etc. En Buenos Aires hice una presentación pública en el teatro del museo Malba, y estaba repleto… Lo más interesante, sin embargo, fue la invitación que recibí a participar en el programa de televisión que conduce la mismísima Mirta Legrand, el espacio de más audiencia en la televisión argentina, y que provocó que al día siguiente, por donde quiera que iba en Buenos Aires, la gente me decía: “Ah, usted es el escritor cubano”… era algo increíble.

 

Por primera asististe a la Feria del Libro de Miami, que se celebra del 15 al 22 de noviembre. ¿Qué hiciste allí y cómo fue tu relación con el público lector de esa ciudad?

 

En la Feria del Libro de Miami participé en dos actividades: una mesa colectiva sobre el género policial y un conversatorio-entrevista pública que, según los organizadores, fue el más concurrido de la programación de los autores hispánicos invitados a la Feria. En general resultó una agradable experiencia, que completó lo que había ocurrido con la presentación de Regreso a Ítaca, unos días antes, pues la conexión con el público fue muy respetuosa y cercana. Puedo decir, sin temor a equivocarme, que en Miami tengo muchos lectores, la mayoría cubanos, por supuesto, gente que me seguía en Cuba, pero también personas que viven allá hace muchos años y que se han identificado con mi literatura.

 

Guadalajara es, sin duda, una de las Ferias más importantes que se realizan en el mundo, y este año celebraste allí los 25 años de Pasado Perfecto y del nacimiento de Mario Conde. ¿Por qué en Guadalajara? ¿Por cuánto tiempo más piensas que te pueda seguir acompañando Mario Conde? ¿No temes que este personaje pueda agotarse con el transcurso del tiempo, que llegue a reiterarse y que un día deje interesar y de sorprender a los lectores?

 

Conde nació en La Habana, pero, como ya dije, vio la luz precisamente en Guadalajara, cuando allí se publicó la primera edición de Pasado perfecto. O sea, hice una especie de viaje a la semilla con Conde… A lo largo de estos 25 años, ese personaje ha sido una fuente de grandes satisfacciones para mí y un magnífico medio para expresar mi pensamiento e interpretar mi realidad. Por eso lo he conservado y lo conservaré por un tiempo indeterminado. Creo que si Conde se agota como personaje es porque yo me habré agotado como escritor. Pero, como ya he comentado, Conde vuelve en la novela que estoy tratando de escribir y que ha sido difícil de hacer avanzar por todos esos compromisos promocionales y por el trabajo en los guiones de la serie cinematográfica. Pero, en un año o poco más espero tener terminada esta nueva novela y confío en que Conde mantenga sus habilidades para crear empatía con los lectores cubanos y de otras partes del mundo.

 

¿Y por qué no nos adelantas algo de esa novela?

 

No puedo adelantar mucho, porque mi proceso de creación de novelas se concreta mucho en el acto de la escritura. Ahora mismo no sé cuáles serán los caminos por los que definitivamente se moverá el libro, pero sí hay algo que está decidido: lo que saca a Conde de su marasmo existencial y lo pone a investigar es la desaparición de una presunta Virgen de Regla que le han robado a un viejo compañero suyo. Y esa búsqueda conecta a Conde con el mundo místico de una antigua tradición, y a la vez lo hace entrar en contacto con la realidad cubana más cruda, un tipo de movimiento entre la realidad y la historia que mucho me gusta realizar en mis novelas, pues le da otra trascendencia y universalidad a las historias y los conflictos.

 

Este año se han presentado en Cuba dos libros sobre tu trabajo. Uno escrito por José Antonio Michelena y el otro es una colección de textos con el título de Los rostros de Padura…

 Presentación del libro Los rostros de Padura, en La Habana.

Presentación del libro Los rostros de Padura, en La Habana.

 

La reunión de ensayos de José Antonio Michelena (A)Cercando a Leonardo Padura, lo publicó la editorial Capiro. Este libro se presentó en La Habana y luego yo asistí a una presentación, muy emotiva, en Santa Clara, donde se hizo una especie de reconocimiento por haber obtenido el Princesa de Asturias. El otro, Los rostros de Padura, es una compilación de trabajos sobre mis diferentes actividades (la literatura, el cine, el periodismo), que preparó el escritor Agustín García, con textos de unos 20 autores. Ese libro nació como proyecto en uno de los Coloquios semestrales que organizan los escritores policiales cubanos y se publicó por la modalidad del autofinanciamiento. A finales de octubre el libro se presentó en La Habana, luego de una larga espera a que fuera “descongelado”, pues su circulación se vio afectada por, según me han dicho, ciertos problemas entre burocráticos y organizativos. Pero se presentó y, según sé, también se ha vendido en ciertos espacios de La Habana. Ahora ha salido una versión del libro en Argentina y pronto saldrá una edición española. Creo que es un bonito libro, que le agradezco a Agustín y a todos los que colaboraron en su materialización, con textos o con trabajo editorial.

 

La agencia de Prensa IPS y, en los últimos tiempos, “La esquina de Padura”, ha sido un espacio que te ha permitido hacer en Cuba un tipo de periodismo más personal y comprometido con nuestra realidad social. De esa colaboración se han derivado libros de crónicas como Entre dos siglos y La memoria y el olvido. ¿Piensas mantener esa colaboración? Porque se preparan cambios en el formato de “La esquina…”

 

Hace 20 años, cuando dejé la jefatura de redacción de La Gaceta de Cuba, comencé mi colaboración con IPS y espero continuarla. Pero se me ha impuesto la necesidad de un cambio de estilo o de formato para sostener esa colaboración. No dejaré de escribir mis crónicas, solo que no será con la misma periodicidad, pues en ocasiones para hacer periodismo tengo que sacrificar un tiempo que necesito dedicar a la novela. Además, desde hace años se me hace necesario, con los nuevos tiempos y tendencias, la creación de un blog o algo así, a lo cual me he resistido. Pero, pensándolo con varias personas, hemos decidido que “La Esquina de Padura” puede funcionar como un espacio periodístico y, al mismo tiempo, más personal, pues para algo es mi esquina, ¿no? Precisamente esta entrevista es una primera muestra del cambio de estilo que desde ahora tendrá “La Esquina”. La idea es que, sin abandonar las colaboraciones fijas de Roberto Méndez y José Antonio Michelena, también haya más espacio para incluir noticias y comentarios más personales sobre mi trabajo que, en muchas ocasiones, no tiene suficiente (o ninguna) difusión en Cuba y no son del conocimiento de los lectores. Por eso pido que no se lea esta entrevista como un acto de autobombo en el que tú y yo nos confabulamos. Si me has ayudado a organizar un resumen de mi trabajo más visible durante 2015 es para que quede como testimonio y, sobre todo, fuente de información a mis lectores, dentro y fuera de Cuba, y además pueda servir de referencia sobre la trayectoria de mis libros y mi trabajo en general.

 

En una entrevista donde ya hemos hablado de cine y de literatura hasta por los codos, creo que solo nos falta traer a colación la tercera de tus grandes pasiones, el béisbol. ¿Es verdad que entrenas todos los días por si Javier Méndez te llama para sacar de apuros al equipo Industriales?

 

¡No quiero hablar de pelota! ¡Me dan convulsiones! Es que soy de los que cree que la pelota es un poco el alma de este país y veo cómo se ha degradado su práctica y cómo se le margina en la presencia mediática, con el resultado funesto de que se ha empobrecido su nivel cualitativo y que los jóvenes de hoy sueñan con ser futbolistas antes que con ser peloteros. ¡Eso no es justo, ni lógico! Que se vean en la televisión 10, 15 partidos de fútbol de primer nivel cada semana y que apenas se vea pelota de calidad crea una atmósfera que está perjudicando ya a la pelota en Cuba, y eso es culturalmente muy peligroso… Y sí, al ritmo que vamos tendré que pedirle la pelota a Javier para cerrar algún juego. Creo que todavía puedo hacer algo por los Industriales…

 

Y para terminar, ¿qué hay de nuevo para 2016? ¿Presentarás algún nuevo libro…? ¿Se estrenará la serie española con el personaje de Conde? ¿Tendrás este año un plan de trabajo tan compulsivo como en 2015 o piensas que ya es hora de tomarte las cosas con más calma?

 

Quiero concentrarme en la escritura de la novela con Conde de que antes hablé, aunque tengo que cumplir muchos compromisos fuera de la isla. Por ejemplo, en idioma alemán al fin se publicó La novela de mi vida y mis editores me reclaman que esté con ellos haciendo promoción al libro. En Francia seré invitado de honor del Festival de Saint-Maló, y se va a reeditar todo Conde con un nuevo formato. Debo ir al Congreso Mundial de la Lengua Española en Puerto Rico. Espero ir a la Feria del Libro de Madrid, a presentar la edición impresa de Regreso a Ítaca. Soy jurado de un premio literario en Colombia… Pero voy a escribir. Si en tiempos más difíciles, si en esos años de 1991, 1992 y 1993, sin comida y sin electricidad, moviéndome en bicicleta por La Habana, escribí mucho, ¿cómo no hacerlo ahora? Ya habrá tiempo de cogerse las cosas con calma. Soy obsesivo y compulsivo… Y ahora se impone seguir trabajando y, como siempre he dicho, seguramente yo no soy el escritor más talentoso de mi generación, pero estoy convencido de que soy el más trabajador. Y espero seguir siéndolo (2016).

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.