36 Festival de cine de La Habana: una cita indeclinable

Acercamiento a la recién concluida fiesta del cine latinoamericano.

Jorge Luis Baños - IPS

La edición 36 del Festival de Cine acaba de celebrarse en La Habana. Nuevamente la ciudad se engalanó y los cinéfilos corrieron de una sala a la otra para no perderse lo mejor de la cinematografía latinoamericana y de otras. Dedicado en esta oportunidad al escritor colombiano Gabriel Garcia Márquez, el festival ofreció el panel Gabriel Garcia Márquez y el cine de América Latina y el Caribe y presentó los documentales Buscando a Gabo, (Colombia); Gabriel Garcia Márquez: la literatura embrujada (Colombia, Francia, Italia) y Tales Beyond Solitude / Cien años de soledad (Estados Unidos).

Un total de 21 filmes de largometraje compitieron por los premios Corales, mientras que en los concursos de mediometrajes y cortos fueron también 21 las cintas de países como Venezuela, Argentina, Brasil, Cuba, Chile, Colombia, México, Ecuador, República Dominicana y Uruguay. En el concurso de Óperas Primas se presentaron 21 audiovisuales, mientras que en el apartado Documentales y Animados concurrieron 30 y 23 respectivamente.

 Entre los seminarios y conferencias, el papel de la televisión tuvo un lugar destacado este año. Uno de los temas abordados que resultó de gran interés fue La serie televisiva: un nuevo paradigma audiovisual. Exposiciones de carteles, panoramas de otros festivales, presentaciones de libros, cine experimental, cine independiente y homenajes a cineastas como el uruguayo Mario Handler, del que se proyectaron ocho documentales filmados entre 1965 y 2007, y el austriaco Ulrich Seidl, estuvieron entre las oportunidades que los cinéfilos siguieron durante los diez días de programación ininterrumpida en más de 15 salas de la capital y en las subsedes de provincias.

Desde el primer día del evento se comenzaron a escuchar, aquí y allá, los pronósticos más o menos acertados de los críticos y espectadores. Este año muchos apostaron por Argentina con alto número de filmes en competencia (seis), y por Cuba que competía con 4, entre ellas la muy aclamada Conducta, de Ernesto Daranas, y La pared de las palabras, de un cineasta tan premiado como Fernando Pérez.

Lo más importante es que tuvimos nuevamente la oportunidad de ver no solo lo que ha acontecido este año en América Latina en cuanto a creación cinematográfica, sino también de conocer el cine de otras latitudes por medio de muestras, homenajes y retrospectivas de Europa, Asia y África. Un momento único constituyó la presentación del filme silente El Inquilino, de Alfred Hitchcock, recuperada y restaurada por el Archivo Nacional del Instituto de Cine Británico y presentada en el cine La Rampa con música en vivo interpretada por el Trío Lecuona.

Entre los filmes cubanos más premiados estuvieron Conducta, de Ernesto Daranas que obtuvo el Coral al Mejor Largometraje de Ficción y 6 premios colaterales, mientras que el niño Armando Valdés, actor protagónico de este filme (en su primera experiencia frente a cámaras), se agenció el lauro a la Mejor Actuación Masculina.

La pared de las palabras de Fernando Pérez obtuvo una mención de SIGNIS y tres premios colaterales, mientras que Vestido de Novia, el primer largometraje de ficción de Marilyn Solaya, obtuvo una mención de honor en el apartado de Ópera Prima y varios premios colaterales.

Meñique, primer filme cubano de animación realizado en 3D y dirigido por Ernesto Padrón, se alzó con el Coral al Mejor Largometraje Animado.

Santa y Delfín, del realizador Carlos Lechuga, fue el ganador del codiciado premio de Guion Inédito en este festival. Este proyecto de filme también obtuvo el XI Premio SGAE de Guion Julio Alejandro, que convoca la Fundación Sociedad General de Autores y Editores de España.

No estuvieron muy desacertados quienes presagiaron a dónde irían a parar este año los Corales. Los países mas premiados fueron Argentina, Brasil y Cuba que obtuvieron los apartados más importantes: Coral de dirección y edición para Relatos salvajes (Argentina); fotografía para Refugiados (Argentina, Colombia); guion para La tercera orilla (Argentina, Alemania) y música original y sonido para Praia do futuro (Brasil). El premio FIPRESCI, otorgado por la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica, le fue conferido al filme chileno Matar a un hombre. Los premios de documental fueron para Chile con el mediometraje Silvia y para Ecuador con La muerte de Jaime Roldós. El Coral de Ópera Prima recayó en el filme mexicano Güeros. El premio de Actuación Femenina fue a las manos de Geraldine Chaplin por su actuación en el filme de República Dominicana Dólares de arena.

Dos del festival: Vestido de novia, una historia diferente y Mr Kaplan, una propuesta uruguaya:

Quizá para muchos el filme Vestido de novia de Marilyn Solaya, tan a tono con las corrientes cinematográficas del momento en defensa de la diversidad en cualquiera de sus formas, pasará a formar parte de esa pléyade de obras que surgieron en una época en que nos asomábamos, con bastante atraso por cierto, a las corrientes que inundan al mundo en la actualidad y que, por eso mismo, han dejado de ser noticia. En lo particular, pienso que Vestido de novia es un filme que se destaca entre esos muchos que tocan la misma temática tan de moda.

El filme de Solaya que, aun por los mismos caminos ha tomado un derrotero diferente, presenta una historia novedosa e inesperada que le confiere una arista particularmente humana y sorprendente. La historia de este hombre que, enfrentando toda discriminación, burlas, ofensas verbales y de acciones, opta por cambiar de sexo y vivir en el cuerpo que realmente le resulta conveniente es una lección de vida.

La discriminación, tanto hacia el homosexual, al transexual o a la mujer calan hondo en el espectador que se enfrenta al filme, un filme que no se queda en la temática de las preferencias sexuales y es abarcador de nuestra realidad como pocos.

La pareja integrada por Laura de la Uz y Luis Alberto García hace gala de sus dotes artísticas tan conocidas, asumiendo sus papeles con un profesionalismo y audacia que dejan más que satisfecho al espectador y a la crítica especializada. Las actuaciones de Isabel Santos, Manuel Porto y Mario Guerra ponen la nota complementaria en un elenco que brilla de principio a fin.

Vestido de novia, con momentos realmente conmovedores, constituye una denuncia a la discriminación por motivos de preferencias sexuales en cualquiera de sus formas y constituye también una denuncia al oportunismo, la envidia y la doble moral, así como a otros numerosos males sociales que asfixian actualmente a nuestra sociedad.

Toda obra de arte que se respete cumple con un objetivo primordial: hacernos reflexionar. Vestido de novia constituye una especie de alerta ante tanto olvido y desidia, ante tantas historias mal contadas o contadas a medias.

La 36 edición del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano tuvo una programación realmente variada. No es que fuera este precisamente el año en que la cinematografía latinoamericana vistiera sus mejores galas, pero hubo destaques importantes, tanto de esta parte del hemisferio como de otras, cosa que redunda en beneficio del espectador ávido de conocer nuevas propuestas.

El cine uruguayo presentó en concurso de largometrajes de ficción el filme Mr. Kaplan del realizador Álvaro Brechtner, segundo largometraje del cineasta que ha sido seleccionado por la Academia Fílmica de Uruguay para ser su representante en la carrera por el Oscar.

El señor Kaplan es un anciano, padre de familia, con una nieta adolescente y una esposa que se desvive por atenderlo. Pero el Sr. Kaplan se siente inútil en esa vida familiar que lleva. Se da cuenta de que no tiene un objetivo, nada le anima a levantarse, nada le conmina a luchar. Un día, mientras mira el noticiero se entera del papel jugado por un incansable cazador de asesinos nazis y decide hacer lo mismo. Ha oído hablar a su nieta del “nazi” que regentea un bar de la playa y se lanza a la cacería que no es más que un pretexto para sentirse útil, para lograr alguna meta en su improductiva vejez.

La cacería de criminales nazis por el mundo siempre ha tenido visos trágicos. Es lógico, dado la seriedad de un tema que tiene que ver nada menos que con la aniquilación de minorías en campos de concentración y con la persecución y exterminio indiscriminado de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, pero el director de esta cinta suaviza estos términos para entregarnos una fina comedia de humor negro en la que al final víctima y victimario pasan a ser uno solo.

Los prejuicios que animan al sr. Kaplan son una pálida muestra de los que rigen a toda la sociedad, siempre y cuando se trate de juzgar al prójimo.

Muchas serán las peripecias vividas por Kaplan y su ayudante, Wilson, un ex policía a quien su familia considera un inútil pero que resulta un ser humano con increíbles cualidades. Con una excelente edición, el filme nos ofrece un mano a mano de actuación entre el Sr. Kaplan y su alter-ego Wilson, siempre dispuestos a llegar al tope sin tener en cuenta las dificultades. Buena fotografía, excelente uso de los recursos del género, Mr. Kaplan es de esos filmes que, sin demasiada alharaca, dejan un buen gusto al espectador y no pasa inadvertido.

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