Charles Darwin en las Islas encantadas por el tiempo y por el “Solitario George”

Debido a su gran valor biológico, las Islas Galápagos son hoy Patrimonio Natural de la Humanidad y Reserva de la Biosfera.

Tomado de Surkret.org

Lentamente camina George sobre el suelo de lava, a su derecha el Océano Pacífico, a su izquierda la vegetación profusa de la isla en que habita hace más de un siglo. Hoy es su último día de vida, y lo sabe. Pero camina, muy lentamente, masca briznas de hierbas, y recuerda: a los muchos como él que ya no existen, a los muchos que han cambiado, a su isla que es el tamaño exacto de su universo.

Quizá George guarde imágenes aisladas en su memoria de aquel hombre que hace 177 años descendió de un barco y cambió para siempre la historia de la isla de George -esto él no lo sabe- y de la ciencia. Hoy George solo recuerda, nada más, y continúa sus lentos pasos con un pausado movimiento de cabeza. Está cansado de tanto mirar y tanto recordar. Hoy es su último día de vida.

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Hace dos años murió “Solitario George”, el último ejemplar de una de las subespecies de tortugas galápagos que dan nombre al conjunto de islas ecuatorianas ubicadas en el Océano Pacífico. El “Solitario George” fue descubierto en 1972 cuando la especie ya se creía extinta e inmediatamente fue introducido en un programa de crianza en cautiverio. Aun cuando los científicos intentaron durante mucho tiempo lograr un cruce exitoso de este ejemplar con subespecies cercanas genéticamente, la tortuga gigante murió con más de 100 años sin dejar descendencia. Su especie constituía una de las mayores atracciones naturales de estas islas. Se les denominaron “tortugas Galápagos” por la forma en las que sus caparazones se asemejaban a las sillas para montar que utilizaban las señoras.

Las islas del “Solitario George” se conocen también como Islas encantadas, así las nombró Tomás de Berlanga, uno de los primeros españoles que, en el siglo XVI, quedó maravillado con el increíble Nuevo Mundo que tenía ante sus ojos: su neblina, sus criaturas fantásticas, propias de libros de rarezas y misterios más allá del mundo natural que él y su cultura conocían y tenían por real. Todavía hoy, no cesan de arribar a estas islas los “nuevos descubridores” de estos tiempos, en cruceros y buques de investigación, bajo la mirada escrutadora de las tortugas centenarias que a tantos, en tantos años, han visto llegar, e irse.

Quizás muchos conocen a estas Islas por su exuberante biodiversidad y la variedad de ecosistemas que poseen como son la convivencia de aguas frías y aguas cálidas que posibilitan la presencia de gran variedad de animales, desde leones marinos y pingüinos hasta especies de aves de más de dos metros de envergadura. Sin embargo, muchos ignoran que los hallazgos de Charles Darwin, hace casi 179 años, con apenas 22 años y precisamente en estas Islas, —rodeado por el “Solitario George” y muchos como él que ya estaban allí— revolucionaron irreversiblemente el pensamiento científico en muchas disciplinas.

El 17 de septiembre de 1835 Darwin desembarcó en las Islas Galápagos. Durante 6 semanas observó, estudió y anotó la vida exuberante que existía a su alrededor y la particular formación geológica de su geografía. Se dice que al momento de llegar a la Isla el naturalista exclamó: “Es muy extraordinaria (…) Pareciera que existe un pequeño mundo en ella; la gran cantidad de especies vegetales y animales que la habitan no se encuentran en ningún otro lugar”. De esta manera vaticinó la importancia que tendrían sus estudios para la ciencia moderna.

Aunque se supone que las teorías de la evolución de Darwin no fueron del todo gestadas en las islas del “Solitario George”, sí se cree que sus ideas cobraron forma a partir de su experiencia en esa región del planeta. A propósito de esta hipótesis, vale citar lo que escribió en su diario: “Me habían llamado fuertemente la atención las características de los fósiles de Suramérica y las especies en el Archipiélago de las Galápagos. Estos hechos (especialmente los últimos) son el origen de todas mis ideas”.

Pocos años después, en 1839, Darwin publica en Londres el Journal of a Naturalist during a Voyage Round the World (Diario de un naturalista durante su viaje alrededor del mundo) con los principales hallazgos de su viaje en materia de Geología y Biología. En una edición posterior, el científico modificó el capítulo relacionado con las Islas Galápagos para concluir que los fenómenos encontrados allí se debían a la selección natural y a las adaptaciones, resultado de la constante lucha por la supervivencia. El aislamiento de aquel archipiélago había permitido evoluciones específicas, fáciles de estudiar, que las convirtieron en un gran laboratorio experimental para Charles Darwin.

einticinco años después de aquel primer texto, el naturalista publicó su gran obra El origen de las especies, que revolucionaría las ciencias biológicas y que aún hoy se considera uno de los más importantes escritos científicos de todos los tiempos. En aquel momento la teoría existente planteaba que todas las especies habían sido creadas al mismo tiempo y que no habían variado desde entonces. Por su parte, Darwin se había percatado que, aunque los pinzones, aves del continente americano, eran muy parecidos a los de las islas, estos últimos contaban con ligeras diferencias, lo cual reforzó su idea de que las especies variaban con el tiempo. Tales ideas fueron los cimientos de todas las investigaciones que acerca de la evolución le continuaron. Como era de esperar, Darwin fue duramente criticado e incluso ridiculizado en su época; y, como casi siempre ocurre con los genios, hoy es reconocido como uno de los grandes científicos de la historia de la humanidad. Sin lugar a dudas, fue su travesía por las Islas Galápagos el inicio incuestionable de la transformación de las ciencias.

Debido a su gran valor biológico, las Islas Galápagos son hoy Patrimonio Natural de la Humanidad y Reserva de la Biosfera; sin embargo la llegada del hombre con sus hábitos de caza e introducción de animales domésticos ha reducido en cierta medida sus poblaciones animales y vegetales autóctonas, e incluso se ha provocado la extinción de algunas especies. Por todo ello, la UNESCO las ha incluido en la Lista de Patrimonio de la Humanidad en Peligro con el objetivo de proteger estas islas americanas, las mismas que vieron nacer y morir al “Solitario George”, no solo por su valor en cuanto a especies endémicas y paisajes naturales, sino por su inmenso valor para la historia de las ciencias.

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El “Solitario George”, con su única e irreproducible existencia, ya no camina por las costas de lava. Pero sus hermanas lejanas, otras tortugas centenarias, se dejan fotografiar por las cámaras digitales y los iPods del turismo; mientras, el sol muere y vuelve a nacer ante sus ojos, un día tras otro. El tiempo pasa en las Islas Galápagos de muchas y extrañas formas. Sobre los pasos de Darwin caminan otros pasos, otros hombres, y la ciencia se hace otra en otro nuevo y humano milenio; bajo los pasos de Darwin caminan los españoles y los balleneros, las tortugas y los flamencos. Las islas guardan todas estas huellas.

10 comentarios

  1. Vasily

    Un artículo muy interesante pues describe como la genialidad de un científico permite encontrar en unas pequeñas islas una gran teoría!

  2. Ernesto

    Interesante artículo sobre las islas Galapagos y sus diferentes especies animales, mientras más nos cultivemos y conozcamos de ellas, nos permite ser mas conscientes para la protección de estas especies en extinción,felicidades y sigan ayudando al equilibrio de nuestro planeta.!!!!

  3. Merlis

    Es fundamental que tomemos conciencia sobre la importancia que reviste el cuidado y conservación de las especies y sus hábitats. No solo las Islas Galápagos sufren en este sentido y mientras más esfuerzos juntemos más haremos por nosotros y el futuro. En función de ello, aplaudo fuertemente este artículo, no solo por su buena factura, también por el necesario llamado que nos hace.

  4. Madelaine

    Un artículo muy interesante de esas autoras, que nos animan en la batalla por la conservación de especies…

  5. Juan Carlos Montes de oca

    Wooow..Que articulo tan interesante..Loge compartido con mis tres pequeños hijos y han quedado maravillados..!!!! Felicidades a sus autores y esperamos no dejen de escribir articulos como este que nos comprometen a velar mas por el cuidado y conservacion de nuestras especies..

  6. Adolfo

    Siempre se agradece leer un texto ameno, bien escrito y con información interesante. Ese es un modo de educar y de aprender a cuidar el entorno, la naturaleza o pachamama de los pueblos andinoamazónicos, víctimas de la perspectiva depredadora “moderna”.

  7. Marian Castro Labrada

    gracias por tus reflexiones. siempre son bienvenidas!Estudiar a los grandes y sus pensamientos entorno a la ciencia, nos ayuda con la manera de enfocarnos en nuestros objetivos. continua con tus escritos,son bienvenidos.

  8. Tania Vázquez

    Muy interesante la historia de Olga y Camila donde saben conjugar muy bien la vida de una interesante tortuga “George” y los descubrimientos de Darwin. Te incita a indagar más sobre estas islas Patrimonio Natural de la Humanidad.

  9. Tania Vázquez

    Muy interesante la historia de Olga y Camila donde saben conjugar muy bien la vida de una interesante tortuga “George” y los descubrimientos de Darwin. Te incita a indagar más sobre estas islas Patrimonio Natural de la Humanidad.

  10. marcel

    muy buen artículo, no podemos dejar de lado a Darwin que tantas cosas tiene por enseñarnos todavia en torno a nuestro entendimiento de la vida.

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