Cuba y Brasil: abrazo musical indestructible

Mucho más que la afición a las telenovelas o el fútbol entre Cuba y Brasil, culturalmente hablando, hay no pocos y sólidos vínculos, y uno de ellos es la música.

Tereza Cristina, cantante brasileña.

Foto: Cortesía del autor del trabajo.

Aunque desaparecido hace varias décadas, el sambista carioca Cartola, como se ha dicho del argentino Carlos Gardel “cada día canta mejor”, prueba de ello es la gira que realiza con gran éxito por todo el gigante suramericano la cantante Tereza Cristina y que toma como base las conocidas sambas del mítico Cartola.

En homenaje a la conmemoración por los 30 años de restablecimiento de relaciones entre Cuba y Brasil, Nuestra América se acerca a la vida y obra de este cantor popular.

cartola_cantante-Brasil

Considerado por diversos músicos y críticos como el mayor sambista de la historia de la música brasileña, el cantante, guitarrista y sobre todo compositor brasileño Angenor de Oliveira —más conocido por Cartola (Río de Janeiro, 11 de octubre de 1908—30 de noviembre de 1980)— fue el primogénito de los ocho hijos del matrimonio entre Sebastião Joaquim de Oliveira y Aída Gomes de Oliveira.

Nació en el barrio carioca de Catete, donde también pasó parte de su infancia. Cuando tenía ocho años su familia se mudó a las Laranjeiras, donde se volvió seguidor del Fluminense, por entonces equipo de barrio. Allá entró en contacto con los ranchos carnavalescos União da Aliança y Arrepiados, en este último tocaba cavaquinho —instrumento musical que le había sido dado por su padre cuando tenía 8 años de edad—, y en los desfiles del Día de Reis, en que sus hermanas salía en grupos de “pastorinhas”.

Estaba tan entusiasmado por los Arrepiados que al participar, más tarde en la fundación de la escuela de samba Estação Primeira de Mangueira, sugirió que los colores de aquel rancho: el verde y el rosa, fuesen los mismos del naciente gremio, el cual sería un símbolo de los más reverenciados en el mundo del samba.

En 1919, movidos por dificultades financieras, los Oliveira se mudaron al morro da Mangueira, en ese entonces una pequeña y recién nacida favela con menos de cincuenta casas. Luego, el joven artista haría amistad con otro morador de ese barrio, Carlos Cachaça, seis años mayor que Cartola, quien se convertiría, además de su amigo por toda la vida, en su “parceiro” (coautor) para decenas de sambas.

Cuando tenía 15 años, abandonó los estudios —había terminado apenas el cuarto de primaria— para trabajar; al mismo tiempo que se inclinaba a la bohemia. En la adolescencia, trabajó como aprendiz de tipógrafo, pero luego se transformó en obrero. Mientras trabajaba en las obras de construcción, ganó el apodo con que sería reconocido como uno de los grandes de la música popular brasileña: Cartola.

Para que el cemento no le cayese sobre el cabello, resolvió comenzar a usar un sombrero hongo, que los colegas decían parecerse más a una cartolinha, y así, comenzó a ser llamado como Cartola.

Tenía 17 años cuando su madre murió. Poco después, tras conflictos con su padre, quien no aceptaba su vida bohemia, fue expulsado de la casa. Llevó por algún tiempo una vida ociosa, bebiendo y frecuentando zonas de prostitución, deambulando por las noches y durmiendo en trenes de día. Esos hábitos lo llevaron a adelgazar físicamente y a postrarse enfermo y mal alimentado, en la cama de un pequeño barraco. Una vecina llamada Deolinda —mujer robusta y bondadosa, siete años mayor, casada y con una hija de dos años— le dedicó sus cuidados y terminó por enamorarse de Cartola. Con solo 18 años, el músico decide convivir con ella, quien deja a su marido, llevando consigo a su hija, la que el compositor criará como suya.

La barraca compartida por Cartola y Deolinda era habitada por más personas, todos mantenidos por la dueña de casa, que lavaba y cocinaba. Bajo su techo, el gran compositor Noel Rosa se hospedó algunas veces en busca de un refugio tranquilo.

Cartola ejercía la actividad de obrero esporádicamente, prefiriendo ejercer el oficio de compositor y guitarrista en los bares y tiendas locales. En esa época, ya era reconocido como uno de los mayores creadores del morro, al lado de su gran amigo Carlos Cachaça y de Gradim.

Con estos y otros compositores, integraba una pandilla, con quienes formó el Bloco dos Arengueiros, en 1925, para participar en el carnaval, el cual sería el embrión de la Estação Primeira de Mangueira: la ampliación y fusión de ese núcleo con otros existentes en el morro generó, el 28 de abril de 1928, la segunda escuela de samba carioca y una de las más tradicionales de la historia del carnaval de la ciudad. Cartola, uno de sus siete fundadores, también asumió la función de director de armonía de la escuela, en la cual permaneció hasta fines de la década de 1930. Compuso Chega de Demanda, la primera samba escogida para el desfile y que solo sería grabada por el compositor en 1974, para el disco História das Escolas de Samba: Mangueira.

Al inicio de la década de 1930, Cartola se volvió conocido fuera de la zona cuando fue buscado por Mário Reis, a través de un mensajero llamado Clóvis Miguelão para que subiera el morro a comprar música. El sambista vendió los derechos de la grabación de la samba Que Infeliz Sorte, que terminó por ser lanzada por Francisco Alves, porque no se adaptaba a la voz de Mário Reis, quien firmaba, por ese entonces, como Agenor de Oliveira.

Vendió otras sambas a Francisco Alves, el mayor ídolo de la música brasileña en la época, cediendo solo los derechos sobre la venta de discos. En este negocio —que sirvió para proyectarlo entre los sambistas en la ciudad— Cartola conservaba el derecho autoral y no se asociaba con nadie.

Pero en el inicio de la década siguiente, Cartola desapareció de la escena musical carioca y fue dado como muerto. Poco se sabe sobre aquel período, además de haberse enemistado con sus amigos de la Mangueira, contrajo una grave enfermedad —se cree fuera meningitis— quedó quedado abatido con la muerte de Deolinda, la mujer con quien vivía.

Cartola solo fue redescubierto en 1956 por el periodista Sérgio Porto —más conocido como Stanislaw Ponte Preta— lustrando automóviles en Ipanema. Gracias a Porto, Cartola volvió a cantar. Gracias a la insistencia del periodista, se presentó en programas de radio y compuso nuevas sambas para grabar. A partir de ahí, el compositor es conocido por una nueva generación de intérpretes.

En 1964, el sambista y su nueva esposa, Dona Zica, abrieron un restaurante en la Rua da Carioca, el Zicartola, que promovía encuentros de samba y buena comida, y donde se reunía la juventud de la zona sur carioca y los sambistas del morro.

Diez años después, a los 66 años, Cartola grabó el primero de sus cuatro discos como O Mundo é um Moinho, Acontece, O Sol Nascerá (con Elton Medeiros), Quem Me Vê Sorrindo (con Carlos Cachaça), Cordas de Aço, Alvorada y Alegría. Hacia el final de la década de 1970, se mudó de la Mangueira para una casa en Jacarepaguá, donde residió hasta el día de su muerte, en 1980.

¿Quién es Tereza Cristina?

De entre los muchos intérpretes que ha tenido y tiene Cartola en Brasil, Tereza Cristina goza, ahora mismo, de una gran popularidad. Nacida en 1968, fue una niña y adolescente brasileña influenciada por la “media” —los medios de comunicación—, que en las décadas de los 70 y 80, apenas tocaba la música de discoteca. Pero bastó una mirada más atenta para que Tereza abrazase la música popular brasileña, el samba, y se tornase una cantora respetada en ese universo. Diez años presentándose con el grupo Semente, cantando al lado de Paulinho da Viola y otros grandes nombres del samba, permitieron a la joven cantante conquistar el gusto popular.

Aunque también compone, ha prestado su hermosa y bien timbrada voz para difundir a importantes autores de su país, de lo cual da fe su bien recibido CD Delicada (2007).

Este mismo año la cantora estrenó su show Tereza Cristina canta Cartola en el teatro NET Río, punto de partida de una gira por todo el país que ha tenido un gran éxito. El concierto parte de su más reciente CD Cartola: um poeta de Mangueira (2016) donde, como se infiere, rinde homenaje al gran sambista y compositor carioca.

La intérprete al confesar su gran admiración por el bardo, expresa:“se confunden la historia de Mangueira, el morro y la Escola”, pasando por estilos como el “samba canção, samba de terreiro, partido alto e samba-enredo”.

Ojalá en un futuro no lejano Cuba pueda de ser sede de este recital. De cualquier modo, al aproximarnos a este popular artista, estamos contribuyendo a ensanchar el conocimiento sobre la cultura brasileña en Cuba y, desde una luneta imaginaria, aplaudir la música del gigante suramericano.

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.