El material aterrador de Rodrigo Rey Rosa

Amenazas de muerte, misteriosas llamadas telefónicas en plena madrugada y la constante sensación de ser vigilado y perseguido se ofrecen en este bien estructurado testimonio novelado.

El Fondo Editorial de Casa de las Américas, en La Habana, acaba de publicar El material humano, de Rodrigo Rey Rosa, un guatemalteco que figura entre los escritores actuales más importantes de América Latina y que visitó Cuba recientemente, invitado por la institución que editó su novela, a la conocida Semana de autor.

Se trata de un texto breve y apasionante signado por el ambiente de violencia y crispación que se vive en ese país latinoamericano desde la primera veintena de este siglo y donde delincuencia, conflictos políticos, ejecuciones extrajudiciales y lucha armada han creado un panorama de miedo al que no parece ajeno el escritor.

Como es usual en la obra de Rey Rosa, la novela es breve pero su terrible trasfondo y su mezcla de literatura y ficción hacen de ella un documento de extraordinario valor y una pieza de ruptura con toda la tradición literaria de Guatemala, especialmente la del prominente Miguel Ángel Asturias, con quien Rey Rosa no parece tener demasiadas afinidades. Ello lo expresa de manera sutil en la novela que comentamos.

Estructurada con maestría y apoyada en diferentes apuntes, que lo mismo nos habla de una investigación en los archivos policiales de la nación que de la vida amorosa y literaria del protagonista, El material humano es uno de esos textos en los que no sabemos donde termina la realidad y donde comienza la ficción.

La novela del guatemalteco Rey Rosa fue presentada en la Semana de autor de Casa de las Américas.

La novela del guatemalteco Rey Rosa fue presentada en la Semana de autor de Casa de las Américas.

Aun cuando el autor nos aclara que “Aunque no lo parezca, aunque no quiera parecerlo, esta es una obra de ficción”, es imposible deslindarse de la historia que se nos está contando y los datos de quienes conocen la biografía de Rey Rosa.

La complejidad de la estructura contribuye a que nos acerquemos al narrador como si este fuera el novelista en persona, con todas sus pesadillas, sus angustias a la vez que asume el papel de testimoniante de todo el horror que constituye el pasado y el presente de su país.

Amenazas de muerte, misteriosas llamadas telefónicas en plena madrugada y la constante sensación de ser vigilado y perseguido se traducen en una verosimilitud tal que hacemos caso omiso a la advertencia del novelista y nos convencemos de que se trata de un testimonio, un verdadero diario que el autor ha querido mostrarnos en forma novelada.

La austeridad, la llaneza, la precisión del lenguaje, unidos a la atmósfera de incertidumbre, crean una suerte de complicidad con el lector que no puede renunciar a devorar el texto de un tirón, seducido por la trama detectivesca y esa ilusión o ratificación realista, que es uno de los instrumentos para la identificación con el texto.

El material humano fue publicado por primera vez en 2009, por la editorial española Anagrama, y suscitó la admiración del fallecido y mundialmente famoso Roberto Bolaño, quien en vida no escatimó elogios para la peculiar y magistral escritura de Rey Rosa.

El guatemalteco ha vivido largos períodos de tiempo fuera de su patria, debido a la situación que se describe en El material humano: secuestros, violencia física y sicológica, turbios pactos del poder con escuadrones de la muerte, delincuencia y sangre.

Aunque en sus primeros cuentos este escritor abordó de manera más abstracta la situación de su continente sin especificaciones ni pistas visibles, en sus novelas se decidió por referir la realidad de su país a la vez que consiguió consolidar un estilo limpio y depurado al que mucho debe su condición de traductor de Paul Bowles.

El guatemalteco conoció a Bowles en Marruecos e inmediatamente lo tradujo del inglés y estableció una bella amistad con él hasta su muerte. Actualmente es su heredero literario.

En El material humano aparece repetidamente Bowles, quien invade los sueños del narrador-protagonista. Al escritor norteamericano dedicó también Rey Rosa su única película, Lo que soñó Sebastián, basada en una novela del mismo nombre y exhibida en el Festival de Sundance, en 2004.

El escritor guatemalteco, nacido en 1958, es Premio Nacional de Literatura Miguel Ángel Asturias 2004 y entre su amplia obra, que se circunscribe al cuento y la novela, figuran, entre otros: El cuchillo del mendigo (1986), El agua quieta (1989), El cojo bueno (1996), Que me maten si… (1996), Caballeriza (2006), Severina (2011) y Los sordos (2012). Ha sido traducido al francés, italiano, alemán, danés, portugués y japonés.

La participación de Rodrigo Rey Rosa en la Semana de Autor y la publicación de El material humano por el Fondo Editorial de Casa de las Américas han contribuido a dar visibilidad, no solo en Cuba sino en toda América Latina, a un escritor que rompe con la tradición y se instala entre los grandes innovadores de la narrativa a nivel continental.

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