Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC: Cuatro décadas después

Testimonio de la directora del documental “Hay un grupo que dice”, sobre el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC.

Hace exactamente cuarenta y cinco años se formó un grupo musical que mucho contribuyó, en el terreno del arte, a desempolvar telarañas y abrir senderos: el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC (GESI). La generación más joven conoce este grupo por referencias o desconoce su existencia; para otros, su música nos hace evocar con nostalgia toda una época; y es solo el paso del tiempo lo que nos permite comprender a cabalidad lo que significó el Grupo, sus aportes y su proyección hacia el futuro, hoy nuestro presente, así como el entorno político social en que se desenvolvió este proyecto.

Eran los años de la guerra de Viet Nam, de la lucha por los derechos civiles de los negros norteamericanos, de la guerrilla del Che en Bolivia, de la liberación de los países africanos del colonialismo, de los intentos de nuestro país por salir del subdesarrollo: siembras de café, zafras, escuelas al campo…

Los jóvenes músicos que más tarde integraron el GESI tuvieron que enfrentarse a dogmatismos e incomprensiones. Un estancamiento en la música cubana en la década de los sesenta, junto al rechazo a todo lo que no estábamos habituados a percibir en nuestro entorno, llevaba a la confusión en cuestiones tan disímiles como el vestir o expresar actitudes de determinada manera no bien comprendidos, así como gustar de tal o cual manifestación musical o artística con problemas ideológicos. Esto ocurría con el twist y los Beatles, con la minifalda o el zipper delantero en la ropa femenina y con el uso del pelo largo o el pantalón de tubo en los hombres. Parece que había quedado muy atrás en la memoria que cuando surgió el danzón, nuestro baile nacional, fue tildado de afrancesado e inmoral, o que el mismísimo Benny Moré había utilizado la estructura del jazz band norteamericano para hacer música cubana.

Era la época en que apareció un movimiento continental de ruptura y cambio, dentro del que se insertaba la canción; esta vanguardia abarcó también la música clásica, y en nuestro país fueron ejemplo de esto Leo Brouwer, Carlos Fariñas, Juan Blanco…

El movimiento del tropicalismo en Brasil impulsó otra manera de hacer la canción y se incorporaron elementos nuevos en los textos. También se creó la canción protesta, después llamada canción política y más tarde Nueva Trova. Y estas letras podían sonarles “raras” a muchos funcionarios: “la era está pariendo un corazón”; “la última vez lo vi irse entre humo y metralla, contento y desnudo”… ¿pariendo?, ¿desnudo?

Fueron precisamente la Casa de las Américas y luego el ICAIC, los organismos que representaban la vanguardia cultural del momento, donde se protegió y se permitió a estos músicos demostrar su valor. En un ambiente de plena libertad de creación, recibieron clases de diversas disciplinas, analizaron música del mundo entero y tuvieron el privilegio de crecer de las manos de un mentor como Leo Brouwer. Y así me expresó Pablo Menéndez: “Éramos libres e íbamos a definir nosotros qué es lo que era la música cubana, estudiar lo que se hacía en el mundo e interpretarlo con raíces cubanas”.

Por otra parte, no solo el trabajo artístico estaba enfocado en la canción, sino también en la experimentación sonora y por eso se hizo también en el Grupo tanta música instrumental.

Según testimonio de Jerónimo Labrada, profesor y grabador de sonido, la primera pieza del Grupo que se grabó en el Estudio de Prado, perteneciente al ICAIC, fue la obra Escasez, compuesta por Sergio Vitier, basada en un poema de su padre Cintio.

El rigor del trabajo artístico, conjugado con la indudable calidad profesional de los miembros del Grupo, logró una canción de contenido social, formalmente novedosa, heredera de nuestras mejores tradiciones y con una tímbrica moderna. Esta nueva canción abandonó las pequeñas peñas y se adueñó de multitudes. Y aquellos conciertos multitudinarios tuvieron su génesis en los primeros recitales del Grupo en el cine Charles Chaplin, sede de la Cinemateca de Cuba,

Que se estaban reflejando las inquietudes de toda una generación, no cabe duda. El cine cubano fue el primer medio en que el Grupo se dio a conocer, pues los realizadores cinematográficos se enamoraron de la manera de hacer música del Grupo, según testimonio de Leo Brouwer. Al popularizarse en las pantallas, la gente empezó a pedir que su música se pasara por la radio. Y no quedó más remedio que hacerlo así. Y su música se convirtió, al decir de Sergio Vitier, en la banda sonora de todos esos años de Revolución. La rigurosa formación artística que los miembros del Grupo recibieron en aquellos años y el indudable talento personal de cada uno, incidieron en el éxito del Grupo mientras duró, y en las trayectorias personales de cada uno de sus integrantes. Este éxito rebasó fronteras y se mantiene vivo hasta nuestros días. Y es el GESI testimonio vivo de los peligros del dogmatismo cuando de recorrer caminos nuevos se trata. Pero solo el tiempo transcurrido permite concientizar la dimensión de que se estaba haciendo historia, que se había creado un precedente importantísimo.

Quisiera terminar con las palabras que me dijo Sara González al entrevistarla en 2009, y que este final sea un homenaje a su memoria: “Cuando digo que para mí lo más importante, desde el punto de vista musical y humano, que me ha pasado en mí vida ha sido el Grupo, lo digo de verdad, porque no hay un solo día en que no tenga que recordarme de algo que allí aprendí y que aflore en mi vida cotidiana…”.

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