Hacer y pensar el cine latinoamericano contemporáneo

Entrevista con realizador argentino Osvaldo Daicich.

La Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños cumple 30 años de fundada.

Foto: Cortesía de la EICTV

Cada año, durante el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano, resulta un auténtico placer poder conversar con el  realizador argentino Osvaldo Daicich, quien a pesar de su juventud, constituye una de las mentes más lúcidas en la región a la hora de pensar los nuevos derroteros del cine que se produce en América Latina, sus  posibilidades de permanencia y continuidad dentro del panorama cinematográfico mundial así como sus potencialidades futuras.

Nuestra América se acerca a los derroteros del cine que se hace en esta parte del mundo.

Nuestra América (NA): ¿Cómo valora la labor que realizan los jóvenes creadores latinoamericanos en la actualidad?

Osvaldo Daicich (OD): Me parece que hay una estrecha relación entre el trabajo que realizan los jóvenes cineastas y las nuevas tecnologías que abren una posibilidad de acceder a dispositivos que, en su momento como rutinas productivas, generaban un costo mayor (con el material fílmico para el rodaje, el montaje y la distribución). La posibilidad del acceso también a ventanas a través de youtube, Internet y otros programas o sistemas para bajar películas como Netflix, con acceso a todo, también influye de varias maneras.

El tema es como uno mira todo este complejo dispositivo donde se expanden las posibilidades. Cuál es el marco de referencia, dónde y cómo formaste tu mirada para poder narrar mundos audiovisuales. Para finalmente indagar qué es lo que se tiene dentro para contar. Me parece que hoy se está jugando todo esto simultáneamente, pero la discusión de qué se quiere contar para mí sigue siendo clave y saber que contar una historia, que vincule tu biografía, es fundamental. Si bien hoy puedes acceder a toda la historia del cine o al marco tecnológico que circula, es central saber tu esencia y saber qué quieres contar, cómo lo cuentas y a quiénes tienes pensado transmitírselo. Siempre los temas son universales: el amor, la muerte, la vida, el exilio, la mirada, tu mirada es lo que le pone un plus, un diferencial, una mirada autoral.

Osvaldo Daicich, realizador argentino. 

 

Osvaldo Daicich es  egresado de periodismo por la Universidad de Buenos Aires, de Dirección en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (EICTV, Cuba) y de la Nueva Universidad del Cine y la TV en Italia.
Con una vasta obra como documentalista, dirigió el cortometraje El último vagón (2001), ganador del Premio Internacional BNL, Taormina, al Mejor cortometraje internacional (2003), el Sol de Oro al Mejor Cortometraje Internacional en el Festival de Biarritz, (2002), y Mención especial del Jurado en Viña del Mar (2001). En 2011 codirige, con Blaustein La cocina. En el medio hay una Ley, documental sobre cómo se gestó y desarrolló una ley para transformar el mapa de los medios y generar una nueva realidad política y social en Argentina.
Se ha desempeñado, además, como coordinador docente en la EICTV, realizador en Canal + de España, y productor para NUCT, Italia.

Lo podemos visualizar en ciertas líneas o “escuelas” de guión, como por ejemplo la escuela métrica norteamericana donde saben qué pasa con el protagonista, en qué  minuto de la película, donde el diseño de la banda sonora siempre acompaña las atmósferas, por ejemplo Gladiador. Después tienes otras “escuelas” de guión como la europea o latinoamericana que juegan con un proceso creativo más abierto donde el guionista/director, de alguna manera, estructura más artísticamente sus producciones. También piensa en un espectador pero desde un proceso creativo más libre.

(NA): Entonces, ¿qué conservan estos cineastas de las generaciones anteriores?

(OD): Cada etapa del cine, tiene sus particularidades. Si bien hay conexiones, puentes, préstamos, no es posible generalizar. Es muy variado porque depende de las obras y los contextos donde construyen, digo hay puentes comunicantes entre ciertos realizadores y ciertas referencias pero me parece que eso depende de cada país, de cada continente porque también acceden en distintos momentos al cine o puedes tener países donde hay historias cinematográficas con tradición fuerte como pueden ser Brasil, México, Argentina, pero tienes otros países que tienen una historia audiovisual más incipiente como lo que puede ser Panamá… En nuestros países latinoamericanos tenemos proyecciones cinematográficas a partir de 1896, a seis meses de la primera proyección en París, en diciembre de 1895.

Posteriormente no todos inician su “industria” cinematográfica de la misma manera. Cuba tiene una tradición que puede dialogar su cine con sus etapas, incluso dentro de las distintas generaciones de cineastas en el marco de la Revolución, hay figuras, películas, puentes entre creaciones y creadores. De modo que eso depende de cada contexto. Sí, es cierto que hay nuevas expresiones y nuevos accesos al cine o al lenguaje audiovisual por esto que mencionábamos antes de las nuevas tecnologías, antes era como circuitos y rutinas productivas más acotadas al formato: o sea accedías al fílmico o no podías narrar. Hoy lo digital rompe esa rutina. Pero en todos los casos, es fundamental contar con leyes de cines, institutos de cine, organizaciones vinculadas a los rubros cinematográficos, y su sistema de salas o espacios para acceder a las películas. Hay ciertas políticas públicas en la región y en relación al audiovisual que mucho tienen que ver con estos temas que estamos hablando.

(NA): Forma parte del Consejo Superior de la Fundación del Nuevo Cine Latinoamericano, ¿cómo valoras su labor como elemento aglutinador e integrador del cine latinoamericano?

(OD): Antes que se empezara a hablar en los gobiernos y en los estados nación contemporáneos de la posibilidad de integración con espacios como Mercosur, Unasur, CELAC, CARICOM, etc., el Comité de Cineastas que termina decantando en la creación de la Fundación en 1985 y en la EICTV en 1986, promueven y militan por una lógica integracionista, pensada desde los manifiestos de cine, desde sistemas de distribución, de colaboración entre cineastas, dado que la cultura tiene un valor estratégico.

En ese sentido, siguen siendo de vanguardia los conceptos fundacionales de nuestras instituciones. Quizás también el recambio generacional dentro de la Fundación, plantea articular con nuevos actores, con viejos temas vigentes pero en el marco de más políticas públicas, culturales, regionales en nuestros países. Ahí tienen mayor responsabilidad nuestros miembros, el rol de la EICTV para con nuestros gobiernos. Hacerles entender y dar a conocer este fenómeno que se da ininterrumpidamente desde la Fundación, con sede en Cuba, hacia la región y el mundo.

(NA): ¿Cómo ve la continuidad de esta Fundación como proyecto en el contexto actual de la cinematografía latinoamericana?

(OD): Es lo que acabo de mencionar, me parece que se tiene que articular aún más la relación entre esos cineastas de los que hablábamos al principio, la vieja guardia con la política cultural y el fomento que nosotros podemos generar desde acá. Es el desafío: generar gestión y gestores para articular con esos espacios, para que se conozcan los proyectos fundacionales y vigentes hasta hoy. Volver a descubrir qué es la Fundación, qué es la EICTV, y cómo articular con la Fundación que viene y la Escuela que viene.

En una filmación con estudiantes de la EICTV.

En una filmación con estudiantes de la EICTV.

Foto: Cortesía de la EICTV

(NA): Bueno, mencionaba a la EICTV. Es graduado de la especialidad de Dirección ¿Qué representaron estos años para usted?

(OD): La EICTV, como me dijo más de una vez en distintas conversaciones Fernando Birri: “es una filosofía de vida” y me parece que lo que marca al estudiante que entra ahí y que interactúa con colegas permanentemente, es como una especie de ONU viva, en donde hay representantes de todos lados y puedes convivir con otras culturas. También saber cuáles son sus particularidades y, a partir de esas identidades, poder construir y generar integración, historias. Fíjate que también existen coproducciones, a nivel de integración, en la propia EICTV pues varios egresados después arman su coproducción pero ahí ya tenéis un elemento embrionario como ejemplo. Y lo otro es que como filosofía de vida implica pensarse con cierto concepto humanista y saber que cuando pones la cámara y cuentas, también están en juego ciertos valores humanos. Sabes que hay otros paradigmas, hay gente que se asocia más al paradigma industrialista de Hollywood, etc…  Ellos, también transmiten sus valores, con sus cámaras, pues también piensan lo social, lo político, lo cultural; pero las nuestras son cámaras que devuelven la imagen a lo oculto y me parece que eso tiene mucho que ver también con la filosofía de vida de la EICTV y con el ejemplo de la Fundación, donde el Comité y la Fundación son un puente en el intermedio de pensar y generar a la Escuela.

(NA): Usted es autor de la multimedia Apuntes sobre el Nuevo Cine Latinoamericano. Entrevistas a realizadores latinoamericanos. Desde tu punto de vista, qué importancia le atribuye a esta publicación.

(OD): La multimedia, que luego se convirtió en un libro, tiene gran valor para la Fundación y la EICTV. Creo que funciona también para investigadores en la región, como fuente de consulta para sistematizar lo latinoamericano desde la mirada de Latinoamérica, o sea la mirada de directores de nuestra región que hablan sobre su cine y piensan, reflexionan sobre ese hacer.

Para hacer también hay que pensar y reflexionar, y ese libro propone ese acercamiento; cuenta además con un prólogo de Fernando Birri.

(NA): ¿Ha pensado dar continuidad a esa serie de entrevistas para acercarla a nuestros días?

(OD): Bueno, se está pensando reeditar el libro, tal vez en Argentina. Tal vez, se pueda incluir un apartado donde quedaron inéditas otras entrevistas.

(NA): Como sabemos, la 36 edición del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano estuvo dedicada al escritor latinoamericano y entonces presidente de la Fundación, Gabriel García Márquez, ¿podría darnos su valoración acerca de la huella  dejada por la obra literaria de Gabo en la cinematografía de nuestra región?

(OD): Ese huella no solo es literaria. Yo hice dos talleres con el Gabo acerca de Cómo  se cuenta un cuento y la mirada de García Márquez es esa, o sea, es la mirada con el cine, con el territorio, con la región, con la política. Me parece que el Gabo fue un escritor que acercó a los lectores también al cine. Gabo es la Fundación, es la Escuela, me trae memorias de la relación como docente/formador, como ejemplo de vida. Una de las puertas principales para conocer a Gabo son sus libros, clásicos de la literatura latinoamericana. Pero también está el Gabo periodista, el Gabo guionista…Yo veo en Gabo muchos Gabos y me parece que por suerte pude conocerlo más allá del Gabo literario.

(NA): ¿Qué otros proyectos tiene en mente para el 2017?

(OD): Este año hice uno de los cortos que forman parte de las 30 miradas sobre Malvinas que hizo el Ministerio de Cultura de Argentina y lo codirigí con Coco Blaustein. Pero estamos también trabajando en otros documentales, en algunas ficciones, siempre trabajando. Este año terminé la tesis doctoral que es una larga investigación sobre cine y políticas públicas orientadas al nuevo Cine Argentino y la ficción, como la Ley de Cine y la Ley de Comunicación Audiovisual. O sea, estuve abocado un poco a la gestión, a la  investigación pero también a la producción y, claro, tengo proyectos ahí pero están empezando a caminar.

 

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