La Warner Brothers enfoca a Bolivia

Un filme que radiografia la falta de escrúpulos, la demagogia y el “vale todo” de esos personajes a quien poco les importa su país y su gente.

Escenas del filme Our brand is crisis, que toma como punto de partida la realidad política de Bolivia.

Foto: Tomada de telemundo.com

En este mes de abril la televisión cubana, en su espacio De Nuestra América, estrena el filme norteamericano Our Brand is crisis, una de esas películas realizadas fuera de la región latinoamericana pero que abordan temas sobre nuestro continente. Se trata de un título de 2015, realizado por David Gordon Green y producido por la poderosa compañía Warner Brothers en torno a sucesos electorales de Bolivia en 2002, bajo el rótulo, en español, de Expertos en crisis.

En su nueva obra, Gordon se inspira libremente en las elecciones bolivianas del 2002, en las que aspiraron a la presidencia Gonzalo Sánchez de Lozada (quien realmente triunfó) y el actual mandatario Evo Morales.

Sin embargo, el filme, producido por la Warner Brothers no pretende reflejar exactamente la situación del país o los programas políticos e incluso los verdaderos resultados de lo que fue un complejo proceso electoral. Realmente su objetivo fue focalizar las estrategias electorales que realizan los socios de consultoras norteamericanas y venden a países extranjeros. Como declararon sus productores a raíz del estreno: “También podría haber sido otro lugar donde se desarrolle la película ya que la empresa en la que se inspira el filme (Greenberg Carville Shrum: GCS) ha colaborado también con varios candidatos del mundo”.
La GCS, en efecto, es una compañía estadounidense con proyección internacional, especializada en la gestión de campañas de países en problemas, consultante de los medios, experta en relaciones públicas; sin embargo, pudiera ser otra de las muchas que en Estados Unidos mueven los hilos según sus intereses en la región, generalmente apoyando a candidatos de derecha, aunque igual estos asesores o estrategas son contratados por aspirantes de cualquier partido.

De modo que Expertos en crisis sigue a una de esas llamadas estrategas, sacada de su retiro para “salvar” una situación límite en el país suramericano “asesorando” a uno de sus candidatos a la presidencia, lo cual la lleva a enfrentarse a un colega y rival con el cual la unen viejas batallas perdidas que han devenido todo un enfrentamiento personal.

La película es aleccionadora en cuanto a radiografiar la falta de escrúpulos, la demagogia y el “vale todo” (la vieja máxima de que “el fin justifica los medios”) de estos personajes a quien poco les importa el país, su situación y  su gente; tan solo que gane el aspirante asesorado, al margen de su orientación política, su partido y sus verdaderas intenciones.

La manera de orquestar una campaña electoral (como si fuera cualquier operación de marketing) es algo que han resaltado ya varios filmes de distintas procedencias (entre ellas No, de Chile) dentro de los cuales Expertos en crisis descuella por su énfasis en la concepción de la política como algo más allá del bien y el mal, que apela a cualquier recurso con tal de lograr la victoria y, en un sentido mucho más puntual, la realidad de Estados Unidos personificada en estos asesores y sus equipos que meten las narices en cualquier punto del planeta (especialmente en América Latina) priorizando siempre sus intereses por encima de los de esos países.

Sin embargo, Expertos… no presenta esta realidad en bloque, maniqueamente. Los personajes aparecen humanizados, diversificados y enriquecidos en sus complejas personalidades: no solo los protagonistas rivales o los diversos miembros del equipo “asesor” sino los propios aspirantes (sobre todo el derechista Castillo en su condición de títere que no quiere reconocer aunque la práctica lo revele) o los otros bolivianos, particularmente el joven hechizado por ese aspirante cuyo staff de campaña integra y sufre una rotunda decepción cuando comprueba la distancia entre las promesas y acción política una vez instalado en el poder.

El desenlace resulta verdaderamente ingenuo, una manera muy a lo Hollywood de “salvar” a la protagonista, reivindicarla; sin embargo, resulta una solución dramática muy alejada de la realidad. De cualquier manera el filme refleja con autenticidad y veracidad el tema elegido, y lo hace con evidente fuerza narrativa, fluidez en el ritmo, correlación eficaz de los elementos expresivos y profesionalidad de sus actores principales.

Vale decir que en los desempeños de actuación, Sandra Bullock es una actriz desigual, no siempre feliz en su trabajo, más abocado a la comedia en la que tampoco siempre brilla; sin embargo, cuando es bien dirigida, como en este caso, al margen del género en que se mueva (y últimamente la encontramos bastante en registros más serios) logra con creces resultados encomiables. Su rival, Billy Bob Thornton sí es un señor actor que sobresale en cada papel de los muchos y muy variados que matizan su carrera; del portugués Joaquín de Almeida, ahora en su rol del aspirante presidencial bajo el nombre de Castillo, puede afirmarse que le confiere a su contradictorio político los matices y claroscuros requeridos; el resto del elenco se integra con pericia a sus no menos importantes roles.

Filme que moverá sin dudas a la polémica, tal y como lo ha hecho en los propios Estados Unidos y los lugares donde ya se ha estrenado, se trata de una propuesta de gran interés, motivadora desde el punto de vista político y artístico que recomendamos a todos.

 

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