Neruda y su cartero, de nuevo en Cuba

Desde Chile, un grupo de teatristas representan una amistad inmortalizada por la literatura y la escena.

Ardiente paciencia, novela breve del chileno Antonio Skármeta en torno a Mario Jiménez, cartero que en Isla Negra sostuvo una cálida amistad con el poeta Pablo Neruda, premio Nobel de Literatura, es una obra llena de valores humanos, filosóficos y literarios: con un lenguaje sencillo pero no poco vuelo, exalta la literatura como vehículo de acercamiento entre los seres humanos, capaz de borrar las diferencias culturales e incluso políticas.

La obra ha inspirado un par de acercamientos fílmicos: Il postino, conocida en español como El cartero y Neruda (Estados Unidos, 1994, realizada por Michael Radford) y una versión chilena dirigida anteriormente, en 1983, por el mismo escritor de la obra literaria.

Durante la conferencia de prensa, en Casa de las Américas, los teatristas chilenos dialogan sobre la puesta en escena.

Durante la conferencia de prensa, en Casa de las Américas, los teatristas chilenos dialogan sobre la puesta en escena.

En nuestro país, a mediados de los años 90 del pasado siglo, Teatro Estudio bajo la dirección de Orieta Medina montó una puesta con el actor Renecito de la Cruz en el papel del bardo, que conoció no poco éxito de crítica y público.

El pasado mes de septiembre, y tras casi dos años sin representarse, un grupo de actores chilenos, bajo la dirección de Alejandro Castillo, viajó a nuestro país trayendo en sus maletas un nuevo montaje de Ardiente paciencia, con la cual ofrecieron funciones únicas en la capital, Matanzas y Santa Clara.

La puesta destacó por un minimalismo eficaz, en la que apenas unos parabanes representando lo mismo la casa del escritor como la hostería donde el cartero conoce a quien sería su esposa, más un fondo marítimo que llega mediante imágenes audiovisuales, levantan el mundo extraordinario donde el hombre de letras y el iletrado que le llevaba la correspondencia sostienen un estrecho y sólido vínculo enlazado por un poderoso hilo umbilical: la poesía.

En realidad, Ardiente…es una bella y rotunda arspoetica que dignifica la metáfora y el verso como formas de expresión y comunicación sublimes entre seres aparentemente diferentes, pero que en el fondo están unidos por una común sensibilidad frente a la belleza, el amor, la amistad: es lo que convierte en grandes amigos a Pablo y Mario, lo que lleva a la reaccionaria señora propietaria de la hostería a permitir que su hija se case con un hombre sencillo e inculto, y lo que sobrevive incluso a la barbarie que asfixió a Chile mediante el golpe de estado fascista de Pinochet en los años 70 del pasado siglo y segó incluso la vida del ingenuo y noble cartero, tras la muerte de Neruda.

La puesta descolló por el trabajo de iluminación, la discreta pero efectiva música, el inteligente empleo del espacio y sobre todo las extraordinarias actuaciones; fue un grato reencuentro con el veterano Julio Jung, rostro conocido por los cubanos gracias a sus incursiones en algunas de las más significativas películas de su país, tales como Coronación y Cachimba, entre otras, además permitió descubrir y aplaudir a varios colegas suyos quienes asumieron con conocimiento de causa y verosimilitud sus diversos roles en la puesta.version-filmica-de-chile

Los teatristas integrantes de la delegación ofrecieron una charla en la sala Manuel Galich de Casa de las Américas. Allí conversaron fluida y entusiastamente con el público. Jung, por ejemplo, al preguntársele en torno a la vigencia de la obra de Skármeta como para ser representada, comentó: “Pablo Neruda es aún hoy uno de los escritores más leídos en Chile y en el mundo. La poesía nerudiana se trasladó al pueblo y a sus diferentes generaciones, se ha hecho ineludible”.

El director del montaje, Alejandro Castillo, disertó sobre la realidad del teatro en Chile actualmente; él, que ha dirigido más de veinte obras de Ibsen, Pessoa, Copi, Duras, Oscar Martínez y José Donoso, considera que “los actores en este país suramericano son todos independientes, tratan de establecer pequeñas alianzas para mantener vivo este arte. Tenemos un teatro bastante efímero, pues el circuito de salas está restringido, las temporadas son breves y cada vez más vamos hacia lo comercial, con poco espacio para el arte experimental”.

Nathalia Aragonese, una de las actrices, explicó que en su país existen obras itinerantes todo el año y con poca difusión, sobre todo cuando las funciones no están en el contexto de algún festival. Mientras que Emilio Edwards se adentró en los entresijos de su profesión respecto a la obra: “Lo más importante del teatro es el otro, tu compañero de escena, el contexto, el público. La sinergia que se establece entre el actor y los espectadores, eso es lo lindo del teatro”.

Recorrer los escenarios cubanos resultó también una experiencia enriquecedora para los artistas: “Nos hemos presentado en distintas locaciones”, afirmó la actriz Catalina Guerra, “pero nunca ha sido como acá en Cuba. Se siente el respeto a los actores, a la obra, a Neruda, al teatro chileno. Todo eso me ha brindado el público cubano, por eso queremos volver”.

Y en efecto, prometieron regresar con la puesta en escena de otra obra y la reposición de Ardiente paciencia, sin dudas un título a tener en cuenta cuando se haga el recuento de los acontecimientos teatrales de este año.

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