Padura y Herejes: Lo importante es decir las cosas, no gritarlas

Develando siempre recetas exactas para el éxito, el escritor cubano Leonardo Padura le otorga a la literatura una vocación mucho más universal que local.

Si El hombre que amaba a los perros cuenta ya con diez ediciones internacionales, y tiene, entre los múltiples lauros obtenidos, el Premio de la Crítica 2011, Herejes, la última novela de Padura, todavía no publicada en Cuba, ostenta el Premio Internacional de Novela Histórica Ciudad de Zaragoza, y va ya por la tercera edición de la editorial española Tusquets.

Develando siempre recetas exactas para el éxito, el escritor cubano Leonardo Padura (La Habana, 1955) le otorga a la literatura una vocación mucho más universal que local. Herejes vuelve a tocar, como lo hizo su libro precedente El hombre que amaba a los perros, asuntos que atañen a más de una generación de cubanos, pero que a su vez tienen un alcance universal.

La novela comienza con Daniel, niño judío que ha llegado con su tío a La Habana, huyendo de los preludios de la Segunda Guerra Mundial. Cuando el resto de la familia de Daniel –sus padres y su hermana-, a bordo del barco S.S. Saint Louis, en el que viajaban novecientos judíos que habían logrado huir de Alemania, llegó a la Habana, el niño judío Daniel y su tío esperaron confiados en el muelle a que descendieran sus familiares, porque sabían que ellos tenían algo muy valioso: un pequeño lienzo de Rembrandt, con el que podían pagar para ser aceptados en la Isla. Sin embargo algunas de las autoridades de la época –año 1939- no autorizaron el desembarco, y aunque se quedaron con el preciado lienzo de la familia, mandaron a sus dueños de regreso a Alemania, o, lo que era lo mismo, directo a un campo de concentración alemán. Años después, en el 2007, cuando ese lienzo se subasta en Londres, el hijo de Daniel, Elías, viaja desde Estados Unidos a La Habana para aclarar qué sucedió con el cuadro y con su familia.

Entonces es cuando el detective Mario Conde emerge, y con él el resto de la historia, que conforma una obra compleja, con saltos temporales que llevan al lector lo mismo a la Habana de la década de los ´50, que a la de los primeros años revolucionarios, pasando por el siglo XVII de Ámsterdam, donde estaba el estudio de Rembrandt.

Esencialmente, Herejes es una novela sobre el dolor. El de la pérdida de los seres queridos, el de la pérdida de la esperanza, de las ilusiones. El dolor del desarraigo, y también el de la frustración que viene de no poder ser –o hacer- lo que se quiere.

La novela combina –magistralmente, además- escenarios de cambios políticos y sociales con seres rebeldes, esencialmente herejes en su contexto: un judío del siglo XVII que se rebela contra las prohibiciones de su religión, una emo del XXI que no cree… ni en sus ganas de creer. Y es que Herejes es, en conjunto, un grupo de seres que luchan contra lo establecido, lo aparentemente incuestionable, seres que buscan la libertad individual por encima de cualquier cosa.

Hablar de libertad individual en Cuba, donde a menudo el individuo estaba opacado por la masa, calma un poco la sed literaria de los lectores cubanos. Y le augura a Padura un éxito rotundo con Herejes, al menos en la Isla. En el resto del mundo, le funcionará su talento para las tramas detectivescas (es un maestro del género), y la excepcional documentación histórica; en Cuba, el tocar el tema de la libertad.

Leonardo Padura, Premio Nacional de Literatura (2012) muestra con Herejes que es ya un autor con una marcada madurez literaria, y que no teme decir. Conde –su famoso detective, estilo Philip Marlowe, que es además, representante de una generación de cubanos- está más melancólico, más enfadado, más perdido (no entiende nada: se pregunta una y otra vez qué hacen los emos), más desengañado y más cínico que nunca. Es un Conde que desconcertado:

-“Coño, me parece que voy a cumplir cien años. No entiendo ni timbales”.

Un Conde que se define como “un comemierda con dos doctorados” y que acepta trabajar como detective para ganar unos “buenos dólares”, pero dice de sí mismo: “Yo no soy detective. Fui policía y ahora no soy nada”.

A través de los personajes, la obra analiza más -y mejor que otras anteriores del autor- la situación de Cuba y la pérdida progresiva de toda esperanza que prosiguió a la caída del campo socialista. Otra vez Padura escribe un libro –como El hombre que amaba a los perros– que toca la esencia de los cubanos. Por eso es un libro que cada cubano agradece, (o agradecerá, apenas lo haya leído). Un libro que, una vez escrito, deja ver la falta que hacía en la cultura literaria cubana.

Con una estructura narrativa compleja y muy bien compartimentada Herejes deviene una amalgama convincente de novela histórica, social y policiaca, donde Padura habla, -sin gritar, sin ofuscarse-, de temas contundentes de la historia cubana y universal, como el hecho vergonzosísimo de que en Cuba se rechazara un barco lleno de judíos, en plena antesala de la Segunda Guerra Mundial, o este otro, del que se habla menos todavía, que es la pérdida de esperanza y de convicciones que sufre el país.

Quinientas trece páginas de un libro responsable, ambicioso, que deviene gran parábola de la libertad humana y que muestra un autor que continua creciéndose; cada vez más analítico, más exacto, que sabe perfectamente qué y cómo decir.

8 comentarios

  1. lester

    Qué bueno esta el escrito este, me gustó mucho, quisiera conversar con la autora

  2. kastalya

    Totalmente de acuerdo.

  3. lord

    Qué bárbaro es el padura ese. mira que tocar ese tema viviendo en cuba

  4. Pamela

    Me encantaría leer ese libro después de tan afinada critica. Me parece interesante la temática que se toma en la obra y la crítica invita acertadamente a leerla.

  5. Alonso

    Creo que es maravilloso tener en la actualidad a un Padura. Muchas veces me pregunto que pasa con todos aquellos escritores cubanos que ya no están vivos y muchos otros que no residen en la isla. Podré encontrar reeditados a Reynaldo Arena, Guillermo Cabrera Infante, o simplemente las obras completas de Virgilio Piñera? (En España lamentablemente no existen obras suyas) La lista de autores seria muy larga… Muchos escritores han narrado la historia de cuba a partir de sus experiencias, con diversos géneros literarios. Es un privilegio contar con Leonardo Padura. Mas, cuando su criterio pesa al hablar de normalidad en cuanto al reconocimiento de todos aquellos escritores que no están en la isla.

  6. A. Martinez

    Por que las obras de Padura no se publican en cuba? Hace poco en un debate en la uneac, donde el estaba presente, se dijo que no se publicaban porque habría que vender el libro en Cuba a 1 dólar, entonces los extranjeros dejarían de comprarlo en España para ahorrar dinero. Me parece la mas estúpida de las justificaciones.

  7. Nedel

    Muy interesante, Padura sigue creciendo como escritor

  8. Roman

    preferido)) Estoy acuerdo)

Normas para comentar:

  • Los comentarios deben estar relacionados con el tema propuesto en el artículo.
  • Los comentarios deben basarse en el respeto a los criterios.
  • No se admitirán ofensas, frases vulgares ni palabras obscenas.
  • Nos reservamos el derecho de no publicar los comentarios que incumplan con las normas de este sitio.