Siglos tarda en crearse lo que ha de durar siglos

Gabriel García Márquez –como Martí en sus crónicas- resume lo real maravillo, la mezcla exacta de lo arcaico y lo moderno.

Jorge Luis Baños

Hay tierras que tienen suerte, tierras cuyos pueblos logran una emancipación temprana; cuya paz goza de marcada intensidad. Nuestras tierras nunca han sido de esas. Para la época en que Martí legara la expresión “Nuestra América” –que acabó siendo concepto característico y de una afectividad distintivamente entrañable- la nuestra era tierra inmadura, plagada de discriminación y conflictos. Y para colmo, tierra que, aunque con ciertos alardes y gemidos de Literatura Propia, y notas sueltas vigorosísimas, carecía por completo de esta.

Pero lo que nos faltaba en suerte nos sobró en legado. Martí hizo un aporte trascendental que cambió la intelectualidad artística latinoamericana del siglo XIX: fue precursor del movimiento literario modernista. Un movimiento en el que estaban presentes las ansias de la búsqueda de la identificación y de un camino propio para los pueblos latinoamericanos. Un movimiento tan importante y abarcador que cambió geográficamente el centro de elaboración de la vanguardia literaria en la lengua española, centrado hasta entonces en la península ibérica. Por primera vez la América de habla hispana creó un modo propio de expresar sus ideas y realidades, ajeno al que imponía la antigua metrópolis. No es de extrañar entonces que la influencia del aporte martiano fuera más allá de su época y diera frutos… aunque fueran frutos que demoraran un siglo en gestarse.

Todavía en el siglo XIX en el que vivió Martí la frase “Nuestra América” no tenía un fundamento cabal en la realidad. Los pueblos americanos no se veían como parte de un todo y estaban más centrados en sus diferencias que en la historia, ideología y cultura que tenían en común.

Para crear textos que se acomodaran a la índole esencial de América, necesitaba primero existir una tierra unida, que pudiera condensar en una obra profética los elementos de una Gran Literatura. Pero solo la visión lúcida del Apóstol podía lamentarse de que nos faltara. No estaban dadas las condiciones para que surgiera esa obra ni para que las personas notaran su falta.

Pero -siglos tarda en crearse lo que ha de durar siglos- a mediados del XX los pueblos conexos de nuestras tierras ya se ven a sí mismos como parte de un todo. Continúan los conflictos, y falta razón por emancipar, pero se ha ganado en unidad. Hay suficiente identidad como para volcarla en las letras. Suficiente lucidez como para crear obras propias, medidas con un rasero latinoamericano, y no con el -hasta entonces tradicional- europeo.

El legado de Martí encuentra una cima en su camino y surge entonces la nueva narrativa latinoamericana. Surge en la década del ´60 y lleva en sí el reflejo de las condiciones múltiples y confusas de su tiempo; porta con determinación el lenguaje de Nuestra América, -lenguaje que del propio molde recibe la fuerza, esa que acerca a los pueblos a la unión-; carga consigo el nombre de cada escritor que aportó un estilo, una frase, una razón… a lo largo de todos los años que tomó forjarla. Tiene un nombre propio: El Boom Latinoamericano. Y tiene exponentes por todo el continente. De Argentina, Cortázar; de Perú, Vargas Llosa; de Cuba, Lezama; de México, Carlos Fuentes… pero como el colombiano, nadie. Es en el colombiano donde el legado de Martí adquiere toda su dimensión y su fuerza.

Gabriel García Márquez –como Martí en sus crónicas- resume lo real maravillo, la mezcla exacta de lo arcaico y lo moderno. La amalgama de todos los tiempos, de todas las razas, de lo legendario y lo histórico, de elementos heterogéneos que, sin embargo, están milagrosamente vinculados entre sí… en fin, el elixir mismo del tema de la más sabrosa literatura americana.

Como el Luis de Góngora, el Dante, o el Cervantes de los latinoamericanos, Gabriel García Márquez le hace un monumento –visible a distancia- a las tierras, a las épocas y la moral que nos formaron, que nos hacen únicos e imprescindibles. Cien años de soledad nace como poesía de sumo genio artístico que graba como ningún otro libro lo que de América vale. Una obra magna que expresa como ninguna la esencia mágica de Latinoamérica.

Así, como el viejo Homero en su Ilíada hizo un inventario abrumador de las naves que conquistaron Troya, y de los tiempos en que los hombres le tenían miedo a los dioses; como Dante condensa en su Divina Comedia el imaginario de la Edad Media, así logra García Márquez invocar con sus libros la esquiva musa de la poesía, y cuando ella viene -¡bajo sus manos siempre viene!- llega cargada de sentido latinoamericano, de asunto continental y de fuente histórica.

Decía Luis Cardoza y Aragón, escritor guatemalteco, que la única prueba concreta de la existencia del quehacer de los hombres y los pueblos es la buena literatura. La que llega con García Márquez, además, se gesta como la prueba imperecedera de la existencia de una conciencia latinoamericana. Llega y rescata con milagrosa totalidad a Nuestra América y no queda menos que venerarla, por llegar -aunque haya pasado un siglo de ser llamada-, por construirles salidas a nuestros mejores sueños y por esa poderosa condición que tiene de salvaguardarnos de la suerte.

11 comentarios

  1. Rolando Alonso

    Tiene razon la autora Diana Castaños. El concepto de “nuestra américa” es un concepto que todo latinoamericano pronuncia con afecto. Esta es una autora muy lúcida. Me gustaría tener su correo para escribirle directamente e intercambiar ideas.

  2. Israel

    Gracias Diana Castaños por este articulo tan inteligente, hace un recorrido por la literatura y la historia de latinoamerica muy productivo

  3. Ernesto Cardenas Dominguez

    Muy bueno el articulo Diana, especial para los que amamos este continente y nos gusta la literatura, conocer las letars del Gabo es conocerse uno mismo como latinoamericano, felicidaes linda
    Ernesto

  4. Adriana Castillo

    Muy buen artículo. un homenaje a la obra del querido Gabo. EPD

  5. Jao de la Concepçao

    Estimada Diana, agradezco mucho tu artículo porque nos hace reconocer a los latinoamericanos la grandeza de nuestro continente. Exuberante no solo en su naturaleza, sino también en su narrativa, en la cual, como frondoso árbol del amazonas, han eclosionado prolijos escritores que apuntalan la literatura contemporánea.
    Creo que tu artículo para cualquier estudiante de Periodismo o Artes y Letras es de un provecho enorme. Gracias por tus aportes.

  6. Shai

    Excelente. Lo comparto!

  7. Lisa Thurston

    Exelente articulo!!!!

  8. Ligia Barros

    A veces se cree que los escritores europeos son más importantes que los latinoamericanos, pero esto es solo por el eurocentrismo que existe. Este artículo prueba que la buena literatura no tiene fronteras y crece en nuestras tierras desde hace mucho tiempo. ¿Cómo sabemos qué es Buena Literatura, así, con mayúsculas? Bueno, porque trasciende las fronteras de la literatura y se vuelve parte del imaginario cultural de los pueblos. Incluso trasciende las fronteras de los pueblos, y se vuelve parte del mundo. Este es el caso de Gabriel García Márquez, y es el caso de Martí. Con escritores como estos, y como Borges, Alejo Carpentier, y un montón más, que no voy a enumerar porque llenaría una cuartilla, América Latina está salvada… Y bueno, el mayor mérito lo tiene Martí, porque como dice el artículo, él tuvo desde sus inicios una visión muy clara de lo que se necesitaba y de lo que faltaba, por eso es grande ese hombre. Bueno, gracias por el artículo y por la visión clara.

  9. vercuba

    Muy interesante, estoy de acuerdo con lo que dice, y sobre todo la importancia de José Martí, y como su legado sigue vigente y su importancia en la literatura actual de nuestro continente.

  10. Pamela

    Tiene mucha verdad el artículo y yo nunca había pensando en esto, pero es verdad, proque tenemos a Martí y tenemos a Gabriel García Márquez, y uno influyó tanto en el otro que marcó un hito en nuestra historia. Y a veces uno piensa que la literatura es aislada, pero no, porque es parte de la vida. Yo soy mexicana, y leyendo este artículo siento a Gabriel García Márquez, que es colombiano, como un escritor mío, como un escritor de toda latinoamerica, como lo es martí. Qué bueno que en nuestra historia tenemos a personas como Gabriel García Márquez y a José Martí. Y qué bueno que se escribe sobre esto. Quisiera saber más sobre el tema…

  11. kpi

    Este escrito tiene un trasfondo que es muy importante, es mas que un texto sobre literatura porque este escrito está diciendo una idea que es más grande incluso que la misma literatura y es que la literatura sirve para mucho más de lo que ella tienen como meta desde su nacimiento, es decir, cuando los escritores escriben lo hacen para luego ser leidos, por razones de ego o por razones culturales las que sean pero no lo hacen, definitivamente nunca lo hacen para aunar a unos pueblos. Lo que pasa es que la literatura es tan grande que aunque los escritores no escriban con esa intención terminan por lograr eso, claro, si el texto es bueno, como es en el caso de Gabriel García Márquez, y yo no creo que nadie se ponga a pensar cuando escribe esto servira para que los pueblos de América Latina estén más unidos, pero no hace falta tampoco que se pongan a pensar en eso porque la literatura tiene un poder más grande del que la gente normalmente se puede imaginar y eso está bien claro en este artículo.
    Ayer un amigo estaba leyendo a Padura y me decía, quieres salir a caminar por las calles de la Habana Vieja, por donde dice Padura que pasaron los sucesos de este libro. Y yo le decía, claro, claro, cuando quieras. Esos son los detalles de la literatura que los que no leen no entienden. Es tan grande que cambia tu vida, te da sentido, y te hace querer más a los lugares que antes no valorabas tanto. Y los dejo que me voy para la Habana Vieja, a pensar en la literatura. Gracias por este escrito y por hacerme pensar.

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