Guatemala y la cultura maya comparten hoy un mismo emisario

Entrevista exclusiva para el espacio Nuestra América, IPS Cuba, al excelentísimo señor Juan León Alvarado, embajador de la República de Guatemala en Cuba.

Embajador de Guatemala en Cuba

Embajador de Guatemala en Cuba

Foto: Tomado de Tiempo 21

Juan León Alvarado ha dedicado gran parte de su carrera al conocimiento y defensa de los pueblos indígenas latinoamericanos. Ha participado en foros de las Organización de Naciones Unidas (ONU) y la OEA (Organización de Estados Americanos) para la divulgación y defensa de los Derechos Humanos y Derechos de los Pueblos Indígenas. Formó parte de las negociaciones de los Acuerdos de Paz en Guatemala para la finalización del conflicto armado en esa nación. Fue candidato a la Vicepresidencia de Guatemala en 1995 y 1999. Entre 2004 y 2007 fue presidente del grupo de trabajo que redactó la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en la OEA.  Fungió también como negociador por parte del Gobierno de Guatemala entre 2003 y 2004  para la redacción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, en la Comisión de Derechos Humanos en la ONU. Se desempeñó como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Guatemala en Noruega y Embajador concurrente en Dinamarca entre 2008 y 2012. Desde el 2012 funge como Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de Guatemala en Cuba. Paralelamente a su función como emisario de la República de Guatemala, Juan León Alvarado, junto a la Embajada de Guatemala en Cuba, ha desarrollado una intensa labor para el rescate y reconocimiento de las culturas indígenas en nuestro país, entre ellas, la Maya.

¿Puede decirse que América Latina ha llegado a una concientización general sobre la importancia y necesidad de preservar nuestras culturas originarias, así como de la urgencia de actuar en consecuencia?

Me parece que eso es algo que va en continua evolución. Por los años 60 hubo un incremento de la presencia de representantes indígenas en diferentes foros, incluyendo el de Naciones Unidas. En 1980 se conformaron ya los primeros espacios para el debate de los derechos de nuestros Pueblos. A partir de ese momento comenzó a idearse una propuesta para redactar una declaración de derechos de los pueblos indígenas a nivel universal en el marco de las Naciones Unidas. Los pueblos indígenas comenzaron de este modo a poseer mayor representación a nivel mundial y consensuaron los planteamientos que se deberían debatir en los diferentes foros. Esos consensos logrados entre los dirigentes quedó plasmado en lo que se llama ahora la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, aprobada en 2007 en Nueva York, casi 30 años después. Ese paraguas mundial hizo que en cada país de Latinoamérica se desencadenaran movimientos nacionales indigenistas, sobre todo en 1992 cuando España propuso la celebración del quinto centenario del descubrimiento de América o de la Conquista Española. Ese acontecimiento hizo que dirigentes de muchos países, desde México a Chile, realizaran encuentros llamados “Continentales”, con la finalidad de oponerse a esa celebración que por nuestro pasado histórico significaba dolor y no regocijo. No estamos cuestionando ahora el presente de la relaciones de España con Latinoamérica, sino sobre lo que significó hace 5 siglos. Eso motivó a mucha gente a reunirse, a debatir y, aunque fue una resistencia puntual y solamente contra ese objetivo de celebración, conllevó a visualizar otros objetivos de los pueblos indígenas y su relación en cada estado y en cada país. Aunque ya antes de eso venían discutiéndose aspectos de las culturas originarias en el mundo de hoy, los encuentros continentales ofrecieron una plataforma para afinar más la visión de los pueblos indígenas en cuestiones económicas, políticas, jurídicas, culturales y sociales. A partir de ahí surgen propuestas de reformas a los estados: muy claro son los casos de Bolivia, Ecuador, México, Colombia, Guatemala y Perú. En esto influyó mucho también el hecho de que los sectores progresistas revolucionarios de las sociedades reclamaran cambios en la estructura social y económica de los países.

En el caso de Guatemala, por ese tiempo teníamos el proceso de paz. Tuvimos un conflicto armado que empezó en 1960y terminó en 1996, pero en 1992 nos encontrábamos en un proceso de diálogo nacional con propuestas de los pueblos indígenas. Y como resultado de ese proceso de negociación se logró, el 31 de marzo de 1995, la obtención de un acuerdo nacional sobre los pueblos indígenas en Guatemala que se llamó Acuerdo sobre Identidad y Derechos de los Pueblos Indígenas de Guatemala. Desde la llegada de los conquistadores a Guatemala en 1524 hasta 1995 existían estudios superficiales e historias tergiversadas sobre las comunidades mayas del país. Con ese acuerdo se proclamaron varios principios: la necesidad de reformas educativas, la necesidad de cambiar la relación social estado-pueblos indígenas, la necesidad de hacer una reforma constitucional. Toda esta conjunción de elementos, sobre todo en la década de 1990, demostró un auge de los pueblos indígenas en las diferentes partes del mundo. Porque igual había movimiento en Filipinas, Japón, Noruega…, donde quiera que hubiera pueblos indígenas. Era como el esparcimiento de toda una semilla que germinaría ya sin obstáculos.

 

Su propia naturaleza maya K’iche le ha permitido conocer desde adentro las problemáticas que históricamente han enfrentado las poblaciones indígenas. Podría decirnos, entonces ¿Qué conflictos históricos todavía afrontan estas comunidades?

 

Pues el racismo y la discriminación son los conflictos que más golpean a estas comunidades que, en muchos países como Guatemala paradójicamente son la mayoría de la población. Aunque todas las acciones que se están realizando han contribuido a solucionar muchas de estas problemáticas todavía no se ha logrado exterminar del todo.

La práctica ceremonial por ejemplo, todavía se le margina por considerarse cosa de brujo, del diablo, porque la iglesia católica cuando tuvo su primera relación con los pueblos indígenas la condenó. Todavía hay lugares donde la gente cree que lo que uno hace en las montañas, en los ríos, es una cuestión de idolatría, pero es que simplemente no lo entienden.

Pero estamos en un mundo cada vez más globalizado y tecnológico, ¿cómo influye esto en las culturas originarias?

Eso es algo que tenemos que aclarar mucho porque la técnica siempre la usaron los pueblos indígenas para la elaboración de instrumentos de trabajo, confecciones textiles, para la agricultura, incluso para la construcción de grandes ciudades. ¿Por qué ahora no? Los mayas por ejemplo no tenemos problema alguno para adecuarnos a la técnica electrónica, ni a los avances más modernos en todas las aristas de la tecnología. Hay programas para las computadoras en idiomas mayas. Los muchachos que han estudiado en la universidad, los jóvenes mayas han acercado los avances de hoy a su comunidad. Por lo que quisiera dejar bien claro que nosotros no nos vamos a quedar en el estigma de gente primitiva que muchas personas nos imponen, aunque lo considerado primitivo para el caso de los mayas aportó grandes conocimientos, la creación por ejemplo de un calendario más exacto que el gregoriano, la matemática, etc. Pero las tergiversaciones son las que no estamos dispuestos a asimilar.

¿Y esto no puede suponer también un fenómeno de injerencia de la globalización en estas culturas que pueda contaminar o hacer perder algunos de sus rasgos identitarios?

Se tuvo el temor al principio de que, como usted dice, significara una forma de aculturación. Yo creo que depende mucho del pueblo y la persona que haga uso de esa técnica. Hay gente que no le importa perder su cultura, cambiándose por las técnicas del momento, olvidándose de sí, pero hay individuos que utilizan esa técnica para darse a conocer, para decirle al mundo quienes son y de donde vienen. Hablemos de internet, de las redes sociales…, mucha gente utiliza eso para compartir su pensamiento, su cosmovisión, para usar su idioma. Yo creo que es una adaptación muy importante que estamos haciendo. Obviamente, puede ser que haya un porcentaje que se deforma en el uso de las técnicas, pero lo que he visto últimamente es más bien un crecimiento en su uso como herramienta. Incluso, en los años 1960-1970 el rock y la música pop, que parecía ser una tergiversación de otros tiempos, así como nos parece ahora el reggaetón, se convirtieron en formas de transmitir pensamientos de las cultura maya. En Guatemala hay por lo menos siete conjuntos musicales que utilizan rap, reggae, reggaetón para hablar de la filosofía maya, de su punto de vista en la cuestión política, social, económica actual de un país en específico. Para mí es un fortalecimiento.

En cuanto a la territorialidad de los pueblos indígenas, al espacio físico que ocupan  ¿cómo se enfrentan a este fenómeno los pueblos indígenas de hoy?

La cuestión de territorio y tierras es el problema más serio que enfrentan y que enfrentaron desde que los europeos llegaron a tierra americana. Siempre fue la tierra un motivo de ambición para los colonizadores, primero para la producción, luego para la exportación de recursos minerales y naturales que es lo que está aconteciendo actualmente y no solo en América Latina.

Existe un mapa que publicó el Banco Mundial que, aunque para otros temas se vuelve polémico, para la cuestión de la tierra y territorios de pueblos indígenas es una publicación muy importante, ya que reconoce que en las áreas donde se asientan los grupos indígenas es donde mejor se conserva el medio ambiente, los recursos, los bosques, montañas, ríos, etc. Y eso se ha convertido en una ambición para las empresas trasnacionales que desean apoderarse de los recursos de estas zonas. Sobre todo a partir del año 2000 la situación para dichos Pueblos es terriblemente fuerte. Primero, porque hay pueblos indígenas que no ceden y luchan sin descanso, y eso es causa de represión, de intimidación, de asesinato por parte de la seguridad de estas empresas, que muchas veces cuentan con la colaboración de los gobiernos locales o nacionales. Por lo que es un reto para los países latinoamericanos conciliar intereses trasnacionales con pueblos indígenas, con empresas que tienen “derecho” a explotar o con los propios estados, porque en Bolivia, por ejemplo, es el propio estado el que quiere explotar los recursos naturales, lo que facilita entrar en consulta con sus Pueblos. Pero si no hay un diálogo, si no hay una consulta, si no hay un convencimiento de que eso va a ser favorable para la nación, los pueblos indígenas sienten la misma amenaza. Por lo que creo que falta en América Latina mucho diálogo, mucho acercamiento entre el Estado-Comunidades Indígenas, Empresas-Comunidades Indígenas. Y es que estas comunidades están viendo el acercamiento de las empresas como una forma y práctica de expropiación, de desplazamiento forzado con aplicación de métodos de miedo, de terror. Hay muchos casos que han ocurrido en Colombia, México, Chile, Guatemala. Obviamente, la defensa que hacen los pueblos indígenas de sus  tierras no es solo para ellos, sino también para el futuro de la nación, pero eso todavía no se entiende, ni los empresarios nacionales, ni los extranjeros, a ellos lo único que le interesa es la materia, el dinero. Y en la cosmovisión indígena, que no es solo la maya sino desde Canadá hasta el cono sur, los pueblos indígenas piensan igual. La madre tierra no debe servir solo para acorazamiento económico, sino para el bienestar de toda la humanidad.

 

Dentro de todas las acciones que se han trazado para recuperar la cosmovisión de las culturas autóctonas y emplearla como una alternativa para la creación de un mundo mejor, se insertan las que usted ha venido desarrollando en nuestro país para el rescate de la cultura maya, específicamente. ¿Sabía usted de la presencia maya en una isla caribeña como la nuestra?

Le confieso que antes de mi llegada a Cuba yo desconocía eso. Después, en la medida que fuimos conversando sobre diferentes temas científicos, políticos, jurídicos del pueblo maya con tres autoridades mayas que recibí en el año 2012, fue que se le dio inicio al tema. Una de las compañeras de la delegación me dejó encargado de investigar si aquí existía presencia de nuestros antepasados. Fue casi como un mandato que tenía que obedecer pues, como siempre le digo a mis amigos, me encuentro entre dos autoridades, la del gobierno, y la de mis creencias. Posterior a ese encuentro alguien me habló por casualidad de Madruga, que allí había un asentamiento maya, y me dije  pues es importante ir ahí ya sea por hallar descendientes contemporáneos o por encontrar algún hallazgo que demostrara la presencia maya en tiempos anteriores. Coincidentemente, de Madruga me llamaron y me pidieron ir para una conferencia, cuando se realizó el evento lo primero que salió entre todo el público fue una persona llamada Rosa y me llamó: ¡primo! yo soy maya yucateca. Eso fue algo tremendamente emocionante para mí, no me lo esperaba. Ella me dijo: soy auténtica y no estoy mezclada con nada, tenemos muchos hermanos, sobrinos, esto es grande y me alegra que llegaste. Yo sabía que tenía que llegar alguien como yo. Ese día hablé de la cultura maya. Luego Rosa nos llevó al cerro del grillo donde se asentaron y una cueva donde ella dice que se hacían las ceremonias.

Con el tiempo me dijeron que son 65 miembros de mayas yucatecos y que se auto identifican así. En conjunto con las autoridades del municipio de Madruga, el siguiente paso fue la creación de una asociación maya yucateca y demás amigos. La idea es fortalecer lo que descubrimos, indagar en el pasado de estos individuos y estudiar entonces la historia de cuando llegaron. Algunos hablan de 1800, otros de 1600, eso aún no está definido. Luego viajé a Holguín y también me hablaron mucho de coincidencias en la producción de cacao, de comidas muy similares a las nuestras, los picantes, el chile como le llamamos nosotros, etc. Más tarde, otra persona me comentó que después de la llegada de los yucatecos a Cuba eran como 2000 miembros. Por lo que existe una descendencia maya que tiene que auto reconocerse.

¿En estos descendientes que se han encontrado se pueden divisar algunos rasgos culturales de sus antepasados yucatecos o singularidades, adaptaciones propias de estos individuos respecto a la cultura maya?

Por el momento no se ha profundizado en este asunto o por lo menos no se ha hecho oficial nada aún. Yo tengo todavía la misión de regresar a esa comunidad  y apoyar las investigaciones que de ellas se hagan. Por otro lado, estamos tratando de recuperar el recetario maya yucateco que emplearon en sus orígenes los miembros de ese grupo. Incluso me presentaron un recetario de comidas que aún hacen, y la idea es hacer un restaurante con comida maya yucateca. Otro proyecto que se quiere hacer en Madruga es hacer de él un polo de desarrollo con elementos de la cultura indígena y que forme parte de una posible red de turismo. Me han hablado también de ciertas reminiscencias mayas en Matanzas, pero lo cierto es que se requiere de una minuciosa investigación que arroje nuevas luces sobre el tema.

¿Qué otras actividades se han realizado en relación con la cultura maya y los pueblos indígenas en Cuba?

Bueno, recientemente se publicó el libro “Los Indoamericanos en Cuba” que reflexiona sobre el relacionamiento Cuba-Pueblos Indígenas. La foto de la portada es la reproducción de uno de los trabajos presentados en el concurso “Presencia de Culturas Indígenas en Cuba” que lanzamos el año pasado sobre tal asunto. También hemos realizado conferencias, proyecciones de películas, exposiciones, mediante las cuales hemos podido ampliar la visión de la identidad cubana y hacérselo llegar tanto al pueblo como a instituciones gubernamentales. Muchos historiadores y antropólogos se han empezado a cuestionar aspectos sobre este asunto, incluso algunos han propuesto indagar en las investigaciones sobre la población aborigen en Cuba para incorporarlas en los contenidos docentes. Creo que esto es un germen de algo que va a ofrecer la posibilidad de que toda Cuba comprenda la gran diversidad racial-cultural que posee, aún más de la que se conoce hoy. Creo que hay terreno fértil en este sentido y proyectos que han surgido de este nuevo pensamiento que espero en algún momento se materialicen. Por ejemplo, existe la intención de crear en San Felipe, Quivicán, un parque ecológico donde existan espacios para la recreación de la población en general, pero también un centro ceremonial para diversos pueblos indígenas entre ellos las 4 comunidades indígenas cubanas: taínos, aruacos, siboneyes y maya-yucatecos. Hemos pensado hacer un lugar para los 20 tipos de energías del calendario sagrado maya y también le reproducción de una estela. Pretendemos declararlo como centro ceremonial y queremos invitar a otros pueblos indígenas para que cuando vengan establezcan un punto de referencia y contacto.

¿Cómo ha respondido el pueblo cubano a estos proyectos? ¿se ha sensibilizado en general con el rescate de la cultura maya en nuestro país?

Realmente la población, autoridades e instituciones con las que nos hemos relacionado han sido muy abiertas a escuchar, a entender y participar en nuestros proyectos. Siempre lo he dicho, el pueblo cubano tiene la cualidad de ser un pueblo muy instruido, estudioso. Y lo demuestra al momento de enfrentarse a una cosa nueva ya que me han apoyado a donde quiera que he ido con esta misión. Eso me ha dado un trato de respeto profundo y eso es muy hermoso y en Guatemala no ocurre eso. Si yo llego y le hablo a otra gente que no es de mi condición no me cree, pero es por la misma ignorancia. En cuanto a la recuperación de lo indígena en Cuba, yo creo que poco a poco va creciendo el interés en este sentido. Casualmente ayer estaba escuchando un programa en la radio que hablaba de las identidades que conforman al cubano y donde puntualizaron la necesidad de reconocer dentro de ellas la indígena. Hay autoridades del más alto nivel, pedagogos, historiadores, antropólogos, inmiscuidos en estos asuntos. Lo que nos ocupa ahora es fundamentar bien lo que hay y luego difundirlo ampliamente. Aceptación hay y muy buena, desde la población hasta las autoridades.

¿Qué otros proyectos auspiciará la Embajada en el presente año?

Vamos a seguir con el círculo de conferencias que realizamos. Seguiremos conversando sobre Guatemala y seguiremos contribuyendo con la misión de recuperar la cultura maya en Cuba. Tenemos también un trabajo muy cercano con Casa de las Américas, donde existe una sección sobre análisis de culturas originarias. Este año, por primera vez, vamos a tener la presencia del Pueblo Sami, un pueblo indígena de Noruega. Viene una delegación de músicos y cantantes para la Romerías de mayo en Holguín, y el 10, 11 y 12 de mayo van a estar aquí en La Habana. Yo estoy preparando tres actividades para ello, un concierto musical, una conferencia abierta que se realizará en el auditorio Che Guevara de Casa de las Américas y luego una conversación con embajadores centroamericanos. Será una oportunidad para conocer a este pueblo de Noruega, su historia, su identidad, condiciones económicas y sociales,  sus logros, la diferencia de ser indígena pero vivir en un país desarrollado. Para mí es un honor estar organizando estos encuentros.

Este año también habrá un evento organizado por Casa de las Américas en el que colaborará nuestra embajada, y donde se abordará el tema de las migraciones indígenas. El próximo año 2016 tendrá lugar el Segundo Coloquio de Pueblos Indígenas. En Agosto del 2014 realizamos el Primer Coloquio donde participaron ocho países y concurrió también, por primera vez, una representación indígena cubana. Asimismo, participaremos y estamos invitando a líderes indígenas para el encuentro organizado por Juan Dávila “Encuentros de Meditación”. Por otro lado, existe un gran proyecto en Guatemala que estamos trabajando con la Dra. Thelvia Marín sobre la creación de un ícono para toda la América que se llama “Madre América”. Por el momento ella sugirió que esto se haga en Guatemala y estamos trabajando con todo lo que lleva en detalles. Esta estatua va a estar compuesta por diferentes ornamentos de los pueblos indígenas, propuesta que no hemos socializado pero dentro de poco tenemos que dar a conocer.

Tenemos un plan general a desarrollar sobre cultura que incorpora exposiciones, obras de teatro, exhibición de películas, videos, gastronomía, ceremonias mayas, entre otros, que se realizarán en diversas provincias del país, como por ejemplo: Holguín, Las Tunas, Pinar del Río, Camagüey, así como la propia Habana.

Por último, tenemos el concurso de Pueblo Maya de Guatemala y Presencia de Culturas Indígenas en Cuba, que cierra el 20 de marzo de este 2015, momento a partir del cual comenzará a trabajar el jurado calificador. La idea de estos concursos es primero centrarnos en Cuba, luego, con la segunda edición, relacionar Guatemala y Cuba, con la tercera queremos expandirnos a los pueblos originarios de América y si me quedara otro año más como embajador, lo haríamos a nivel mundial e integraría pueblos indígenas de las más diversas latitudes. Eso es todo lo que tenemos para este año de manera general.

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