Una pauta después de la Cumbre de la CELAC en La Habana

Hace pocos días, se celebró la II Cumbre de la CELAC, oportunidad para que Cuba se pusiera en la pista de despegue hacia el contexto que nos une y diversifica.

Jorge Luis Baños

Lo mínimo que necesita un país en vías de desarrollo para conducirse, es tener una economía que le permita, a la hora del intercambio comercial, satisfacer las demandas, ya sea de uno o más productos que le permitan balancear los negocios de una forma equitativa con su socio comercial.

Además, en lo político, se debe ser lo suficientemente flexible, sin llegar a menospreciar los principios que son la base para el ulterior sostén de los logros sociales alcanzados.

Hace pocos días, se celebró la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), oportunidad para que Cuba se pusiera en la pista de despegue hacia el contexto que nos une y diversifica.

Las naciones que se reunieron, aquí en La Habana, trajeron agendas comunes, y es que, en su mayoría, visualizan la forma de un mejor entendimiento cuando de acercamientos e integraciones se trata. Es cierto que esta reunión de la CELAC ocurrió siendo esta aún muy joven y es por ello que la organización y todo el trabajo de conjunto lucieron tal y como se esperaba: gran consenso y presencia de los 33 países que conforman la región. Muchos eventos como este hemos realizado y hemos triunfado.

Siempre que surgen proyectos como este, resurge el despertar de la América nuestra, gigante que en algunos países continúa aletargado. Nos señalan con un dedo e inmediatamente surgen las referencias a la Unión Europea, cuyos países, junto a otros de dicho continente, poco después de la II Guerra Mundial, comenzaron a trazarse caminos que más tarde los conducirían a abrir sus fronteras y convivir en una mega zona que ha logrado importantes avances en todos los ámbitos. Sin lugar a dudas, su experiencia acumulada a lo largo de miles de años ha permitido que hayan avanzado y aventajen en este sentido al nuevo bloque integracionista latinoamericano y caribeño, con creces.

Pero hoy, otra es la realidad y en esta magna cita estuvieron presentes, entre muchos otros, los países más desarrollados (Brasil, Argentina y Chile), con la mayor extensión territorial y una inmensa población. Con ellos podremos desarrollar un eficaz intercambio comercial en el que la balanza de intercambios Cuba podría aprovechar su caudal científico, técnico, en salud y su valioso recurso humano, preparado para realzar labores de envergadura en aquellos lares.

A pocas horas de haber concluido la cumbre de la CELAC, con los amigos y hermanos naturales de Cuba, seguimos atentos. Solo queda abrir las puertas y estar prestos a recibir con los brazos bien abiertos esta oportunidad única, histórica. Seamos realistas y no mostremos solo lo mejor; enseñemos aquello que deba percibirse, que permita adquirir nuevas experiencias y vivencias y, por qué no, también, conducir a nuestro país por nuevas aperturas, diversas, tanto económicas —como otras fuentes de capitales—, como otras conexiones culturales en toda la gama del conocimiento y las relaciones humanas.

30 de enero de 2014

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