Apuesta a una energía asequible

Eventos e inversiones intentan convertir el año 2013 en una oportunidad fecunda para las fuentes renovables de energía en Cuba.

Archivo IPS Cuba

La agroindustria cañera puede reivindicar un espacio en la economía como alternativa para la generación de energía limpia.

Aunque los cubanos no renuncian a la centenaria quimera de encontrar algún bendito yacimiento de petróleo, en los últimos tiempos han apostado también a otro sueño más práctico: las fuentes renovables de energía. La búsqueda de hidrocarburos mar afuera ha aumentado desde hace dos años mediante contratos con firmas extranjeras, armadas con poderosas plataformas de exploración off shore. A la par, Cuba se ha propuesto hacer del 2013 un año de alternativas energéticas que aparentan ser menos seductoras, pero resultan más realistas y asequibles, además de sanas para el medio ambiente.

Históricamente dependiente del petróleo como soporte energético –primero importado desde Estados Unidos, luego desde la Unión Soviética y ahora desde Venezuela-, la mayor de las Antillas no ha hecho mucho por emplear las fuentes renovables de energía, pese a defenderlas como principio. En el 2012 solo un 3,8 por ciento de la electricidad generada en la nación se obtuvo de fuentes renovables.

La postura parece cambiar no solo en el discurso. Las autoridades del sector se proponen elevar, en un plazo de ocho años, hasta un 16,5 por ciento la participación de la luz solar, la energía eólica y, sobre todo, la biomasa -cañera en primer lugar- en la generación de electricidad.

Con una amplia carta de derivados aún por explotar, la agroindustria azucarera aparece como uno de los sostenes más prometedores para el desarrollo de la energía renovable en Cuba. La molienda de caña para producir azúcar deja un enorme volumen de bagazo y otras formas de biomasa, cuya quema, aún sin tecnología eficiente, sirvió para generar en la pasada zafra 469.000 kilowatts/hora.

Esa cantidad fue suficiente para cubrir la demanda de electricidad de esa industria y aportar algo al consumo eléctrico nacional. De acuerdo con estimados, equivale al suministro de corriente de todo un mes a más de medio millón de casas.

Animado por esos indicadores, el ministro cubano de Energía y Minas, Alfredo López, anunció a fines de 2012 varias inversiones este año para explotar más y con mayor eficiencia esa fuente de energía. El país se propone construir dos plantas generadoras de electricidad a partir de biomasa cañera, una de 20.000 kilowatts en la occidental provincia de Matanzas y otra de 30.000 kilowatts en Ciego de Ávila, al centro de la Isla.

Dotadas con una tecnología más avanzada, las nuevas centrales bioeléctricas podrán generar el triple de energía por tonelada de caña molida, informó López. El dato ilustra del oculto potencial que acuna la isla en sus extensos cañaverales. Y la caña no es la única fuente de ese tipo. Desde hace tres años, varios centrales azucareros generan energía fuera del período de zafra, a partir de biomasa forestal suministrada por otras empresas.

De acuerdo con estudios, la agroindustria azucarera posee potencial para crecer un 10 por ciento en la producción de energía eléctrica este año.

Al parecer más decididos a explotar las fuentes renovables, los cubanos también organizan este año varios eventos y negociaciones para expandir fuentes renovables explotadas hasta ahora con marcada moderación: sol, viento y agua.

En junio, La Habana será sede de la Conferencia Mundial de Energía Eólica, una cita que debe apuntalar los esfuerzos académicos e industriales de unos 45 países para convertir los vientos en combustible productor de electricidad. Inmersa en esa senda de manera reciente, Cuba ha identificado un potencial de generación a partir de la energía eólica superior a 2.000 megawatts, de los cuales parecen factibles de explotar alrededor de 600 según los expertos.

Este año, el país iniciará la construcción de un nuevo parque eólico en la oriental provincia de Las Tunas, con un aporte de 51.000 kilowatts. Se sumaría a las instalaciones cercanas a Gibara, en Holguín, en uno de los puntos del norte de la Isla donde los vientos resultan más atractivos para ese desarrollo.

Otras inversiones apuntan a la edificación de varios parques fotovoltaicos en puntos diversos del país. Una vez concluidos extraerían de la luz solar alrededor de 10.000 kilowatts. El Combinado de Componentes Eléctricos de Pinar del Río acelera la fabricación de paneles solares para la explotación de esta energía, con un potencial estimado de más de 2.000 megawatts en el país.

Las autoridades también han declarado a la prensa su intención de expandir el uso de la hidroenergía, fuente de limitadas posibilidades en el archipiélago. Cuba cuenta hoy con una hidroeléctrica mediana en el Habanilla, centro del país, y otras 162 pequeñas con una potencia total de 64.000 kilowatts. Es hasta ahora la fuente renovable más explotada, después de la biomasa y pudiera crecer en los próximos años hasta más de 100 megawatts.

Otra opción que atrae nuevamente la atención de los productores agropecuarios es el biogás, producido a partir de excretas de ganado y otros desechos. En febrero pasado tuvo lugar el IV Encuentro Nacional de Usuarios del Biogás, convocado por la Sociedad Cubana para la Promoción de las Fuentes Renovables de Energía y el Respeto Ambiental y el Consejo de la Administración de la Provincia de Artemisa, uno de los territorios más avanzados en el empleo de esa fuente de energía.

La cita declaró entre sus objetivos el rescate de instalaciones productoras de biogás abandonadas. Al cierre de 2012, en el país funcionaban 239 biodigestores, pero el Ministerio de la Agricultura confiaba en instalar alrededor de 300 anualmente a partir de 2013.

Aunque todavía con moderación, los ojos vuelven en una dirección descuidada en años recientes (2013).

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