Azúcar cubano se unta con capital extranjero

El grupo empresarial Azcuba firmó acuerdos con empresas de Brasil y Reino Unido para fortalecer a la industria azucarera cubana.

Jorge Luis Baños - IPS

La inversión extranjera llega al azúcar cubana

La industria azucarera cubana se abrió finalmente a inversiones de dos países, Brasil y Reino Unido, después de permanecer cerrada al capital extranjero durante largas décadas. La noticia, uno de los anuncios de más repercusión en la recién concluida Feria Internacional de La Habana, pone en evidencia también las intenciones de desarrollo del grupo empresarial Azcuba, en dos líneas diferentes: la producción de azúcar y de derivados.

Aunque la política cubana de inversiones extranjeras aceptaba desde hace años la posibilidad de negociar asociaciones en ese sector, las autoridades habían custodiado con celo el acceso de capital foráneo a una industria que fue alguna vez la columna principal de las exportaciones y de la economía insular, pero que a partir de los años 90 experimentó una severa depresión.

Durante la cita comercial de La Habana, Azcuba formalizó sendos acuerdos con la Compañía de Obras e Infraestructura (COI), de Brasil, para administrar un central cubano, y con la británica Havana Energy, para construir una planta de generación de electricidad a partir de biomasa.

COI, subsidiaria del poderoso grupo Odebrecht –con inversiones en otros espacios de la economía cubana-, firmó un contrato con la Empresa Azucarera Cienfuegos, integrante de Azcuba, para administrar de manera conjunta durante 13 años el central “5 de septiembre”.

Aunque no se hizo público el monto de la inversión, expertos cercanos a la negociación estiman en varias decenas de millones de dólares el capital necesario para alcanzar el objetivo anunciado: triplicar la producción actual de ese ingenio, ubicado en la provincia de Cienfuegos, a fin de alcanzar su capacidad de diseño, de unas 90 mil toneladas de azúcar por zafra.

Para lograrlo, las partes prevén introducir maquinaria agrícola y sistemas de riego, para elevar los rendimientos de los sembrados de caña, y además modernizar el central.

De acuerdo con el comunicado presentado en la Feria, este es el primer contrato de administración productiva que el grupo Azcuba suscribe con una compañía extranjera y tiene como objetivo “la atracción de tecnología y la modernización del proceso productivo”. Con esta fórmula, la propiedad permanece totalmente en manos de Cuba y la subsidiaria de Odebrecht solo participa mediante servicios de administración, transferencia de tecnologías, equipamiento y asistencia técnica.

El director superintendente de COI en Cuba, Ricardo Boleira, no descartó la posibilidad de “multiplicar el mismo contrato en otros centrales”.

El ministro cubano de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca, asistió al acto de firma del contrato y reconoció “interés en trabajar en este tipo de contrato”. En conversación con periodistas, dijo que “sin hacer una asociación de capital como tal, permite financiar y acceder a tecnología y a las técnicas de dirección para que los centrales funcionen con eficiencia.”

Esta fórmula y el hecho de tratarse de un central construido en etapa de la Revolución alejan la amenaza de litigios internacionales con antiguos propietarios. De los ocho centrales creados después de 1959, quedan abiertos seis: “30 de noviembre”, en Artemisa; “Mario Muñoz”, en Matanzas; “Batalla de las Guásimas”, en Camagüey, “Majibacoa”, en Las Tunas, “Grito de Yara”, en Granma, y el ingenio cienfueguero que inaugura la senda de la inversión extranjera directa.

El grupo empresarial que controla en Cuba la producción de caña, azúcar y derivados, también anunció durante FIHAV 2012 un convenio para ampliar una de las líneas más prometedoras de esa agroindustria, la producción de electricidad a partir de fuentes renovables de energía.

Después de tres años de negociaciones, Zerus S.A., subsidiaria de Azcuba, pactó con Havana Energy, del Reino Unido, la creación de una empresa mixta para construir en Cuba una planta generadora de electricidad alimentada con biomasa, en áreas aledañas al central “Ciro Redondo”, de la provincia de Ciego de Ávila.

Durante la zafra, esa planta emplearía como combustible el bagazo de la caña procesada previamente por el vecino ingenio, y en el resto del año utilizaría el marabú, un arbusto leñoso que invade como plaga vastas áreas agrícolas del país.

La empresa mixta prevé invertir entre 45 millones y 55 millones de dólares en este proyecto, que empezaría a producir electricidad en el 2015 y sería el primero de una red de cinco unidades similares que las firmas asociadas se proponen desarrollar (2012).

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