Código sometido a examen popular

La principal ley reguladora del trabajo en Cuba entra a debate en todas las secciones sindicales del país.

Foto: Jorge Luis Baños-IPS/jlbimagenes@yahoo.es

El Anteproyecto de Código de Trabajo trata de dar respuesta a cambios esenciales iniciados en el entorno laboral cubano.

Luego de 28 años bajo un escudo legal desgastado sobre todo por los cambios que siguieron a la crisis económica de la década del 90 del pasado siglo, los trabajadores cubanos comenzaron a debatir el 20 de julio un nuevo Anteproyecto de Ley Código de Trabajo. El proceso se extenderá hasta el 15 de octubre. La fecha la informó ante comisiones parlamentarias, en la pasada sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el presidente de la Comisión Organizadora del XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), Ulises Guilarte.

No es mucho el tiempo transcurrido desde la aprobación del anterior texto jurídico de ese tipo: 26 de julio de 1985. La urgencia de la discusión y aprobación de un nuevo código la determina más bien el hecho de que “la legislación dictada en las últimas dos décadas ha modificado o sustituido siete de los catorce capítulos con que cuenta”, como reconoce el propio documento sometido a debate.

De acuerdo con declaraciones ofrecidas a la prensa por la ministra de Trabajo y Seguridad Social, Margarita González Fernández, el Código sujeto a debate –que mantendrá rango de Ley cuando sea aprobado- permitirá integrar la legislación, al derogar tres leyes, ocho decretos leyes, cuatro decretos y 77 resoluciones.

Millones de trabajadores, acogidos en más de 80 mil secciones sindicales, tendrán la oportunidad de analizar y desenvainar nuevas modificaciones para un instrumento legal esencial, que somete a discusión cambios fundamentales sobre empleo, salario, seguridad social y empleadores, entre otros temas.

El anteproyecto enfrentado a examen popular busca ordenar también relaciones que aparecen en la sociedad cubana, como fruto de la reforma conocida como actualización del modelo económico. El Capítulo VII, por ejemplo, incursiona en “las relaciones de trabajo entre personas naturales”, un área en desarrollo por la extensión de empleados no estatales, parte a su vez de la implementación de Lineamientos de la Política Económica y Social, aprobados en 2011 en el VI Congreso del Partido Comunista.

La norma a debate reconoce la existencia de “trabajadores contratados por personas naturales autorizadas para ello y por formas asociativas”. Deja abierta, por tanto, la puerta a la microempresa privada, existente de facto en Cuba ya. De ahí lo oportuno del artículo 66, que establece las condiciones de trabajo mínimas que debe garantizar el empleador en las relaciones entre naturales: duración de la jornada laboral, salario y pago de vacaciones, entre otros.El presidente de la Comisión Organizadora del Congreso de la CTC, Ulises Guilarte, anunció que las asambleas sindicales tendrían lugar del 20 de julio al 15 de octubre.

Es la garantía de una protección que resulta importante dejar establecida en la Ley, aunque hoy pudiera parecer innecesaria porque el pago a trabajadores contratados por cuentapropistas o privados suele ser más alta que en una entidad estatal.

El Anteproyecto enfoca con mayor flexibilidad que el Código vigente otros asuntos referidos a los contratos de trabajo. Incluye, igualmente nuevas regulaciones en relación con el estudio o capacitación de los trabajadores, los términos para concluir un nexo laboral, el cobro de vacaciones, el otorgamiento de licencias a trabajadores con responsabilidades familiares y elimina por obsoletas un grupo de medidas disciplinarias, para intentar salidas más eficaces y apegadas a la ley ante los conflictos laborales.

El Anteproyecto –182 artículos ordenados en 15 capítulos, disposiciones especiales, transitorias y finales- reconoce como fundamentos, entre otros, los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo, “en particular los 76 ratificados por Cuba” y “el estudio comparado de legislaciones similares en 16 países”. Estos datos confirman la disposición cubana a beber en otras aguas.

Por la profundidad de los cambios iniciados en la economía, el debate de la norma jurídica propuesta promete ser intenso. Al menos eso espera Ulises Guilarte . Cuando se refería a la preparación previa del proceso, dijo: “Desde ahora se vislumbran profundos análisis sobre temas relacionados con la contratación laboral y la impartición de la justicia laboral”.

La razón parece asistirle anticipadamente, si como es de esperar, la evolución más reciente de la economía cubana, a escala de nación, de empresa o familia asoma en las asambleas sindicales. (2013)

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