Cooperativas a baja velocidad

Las nuevas formas de organización empresarial crecen de manera moderada después del impulso recibido en los dos primeros años.

La gastronomía es una de las actividades económicas con mayor crecimiento de las cooperativas.

Foto: Tomada de www.cubatechtravel.com

Las cooperativas continúan en ascenso en el sector no agropecuario de la economía cubana, aunque a un ritmo más lento que en los inicios. Después de darles luz verde en noviembre de 2012 para su incorporación a actividades económicas donde antes no existían, el gobierno maniobra con cautela antes de favorecer la expansión de esta forma de gestión no estatal. En el actual año, sin embargo, tienden a adquirir impulso, en coincidencia con algunas medidas adoptadas en su apoyo.

El año 2015 constituyó el de más pobre ganancia en la aprobación de cooperativas no agropecuarias. Al cierre de diciembre funcionaban en el país 367, un incremento de apenas 22 sobre las registradas un año antes, según reportes de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). Contrasta ese avance con las 198 que recibieron autorización en 2013 y las 147 que se sumaron en 2014.

La mesura responde a la estrategia pública del gobierno. El Presidente Raúl Castro orientó en mayo pasado, en reunión del Consejo de Ministros, “no masificar la creación de cooperativas; la prioridad deberá ser consolidar las que existen e ir avanzando de forma gradual, pues de lo contrario estaríamos generalizando los problemas que se presentan”.

constructores

Estas formas no estatales se han expandido también en la construcción, pero otros trabajadores del sector aguardan por la autorización para constituirse como cooperativa.

Pero en 2016, la aprobación pudiera ganar cierto impulso, a juzgar por la arrancada del año. En los primeros tres meses, las autoridades admitieron 16 nuevas cooperativas no agropecuarias, una cifra que comienza a acercarse al total incorporado a lo largo de todo 2015.

En la reunión de mayo, se anunció que otras 205 propuestas eran evaluadas por la Comisión Permanente para la Implementación y Desarrollo de los Lineamientos.

De 383 existentes al cierre de marzo, el grueso, 208, están en La Habana. Las otras cuatro provincias con mayor número son todas de occidente, en derredor de la capital: Artemisa (67), Pinar del Río (12), Mayabeque (15) y Matanzas (19). Los territorios del centro y el oriente se han visto menos favorecidos: ninguna de esas provincias tiene una cantidad superior a 10.

El desbalance probablemente responda al carácter experimental con que las autoridades decidieron probar suerte con esta forma empresarial no estatal, pues la Constitución las admite solo para la actividad agropecuaria.

Comercio y gastronomía es la actividad con mayor expansión. Del total, 131 se desempeñan en el comercio y la reparación de efectos personales, 102 en restaurantes y hostales, 60 en la construcción y 49 en la manufactura, según la ONEI.

En mayo de este año, el gobierno aprobó un grupo de medidas para que las cooperativas que operan en actividades de gastronomía y prestan servicios personales y técnicos, contraten suministros directamente con empresas productoras y comercializadoras mayoristas, tanto estatales como de propiedad mixta.

Las nuevas cooperativas, sin embargo, se quejan todavía por trabas burocráticas para obtener materias primas y otros recursos que necesitan para ofrecer servicios.

Otra dificultad que puede retardar el desarrollo de esta forma de organización empresarial es la pobre preparación, en gestión comercial, contable y empresarial, de los trabajadores que deciden dar tal paso. La mayoría de las cooperativas nacen de la transformación de entidades de tipo estatal.

En las sesiones de julio de la Asamblea Nacional de Poder Popular, la ministra de Comercio Interior, Mary Blanca Ortega, informó que 219 unidades estatales del comercio, la gastronomía y los servicios han recibido autorización para pasar a cooperativas no agropecuarias. Pero solo 110 han dado el paso. El resto prepara condiciones.

Un estudio realizado por el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC) y la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) indica que ese personal tiene un endeble entrenamiento y conocimiento de las artes de gestión empresarial. Los expertos temen que trasladen a la nueva estructura vicios presentes en las formas estatales que abandonan hoy en busca de mayor autonomía para tomar decisiones. (2016).

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