Cuba apuesta a los caminos de hierro

Con la importación del primer grupo de locomotoras rusas, Cuba amplía un programa de renovación y expansión ferroviaria que aún no ha dado los beneficios esperados.

Arribaron al puerto del Mariel, en el occidente de Cuba, las primeras siete locomotoras rusas.

Foto: Jorge Luis Baños/IPS

Con la entrada en el actual mes de noviembre de siete locomotoras rusas, Cuba ha dado continuidad a un programa de desarrollo del transporte que apuesta a los caminos de hierro como prioridad. Las máquinas, descargadas por el puerto del Mariel, son el primer grupo de un lote de 75 contratadas a la compañía Sinara Transport Machine (STM) por la Unión de Ferrocarriles de Cuba (UFC).

“Llegaron siete de los 15 equipos adquiridos este año; para la primera quincena de enero está prevista la entrada al país de las ocho restantes”, dijo el director adjunto de la UFC, Rolando Navarro.

La compañía STM, perteneciente al Grupo Empresarial Sinara, se comprometió a suministrar 75 equipos de manera gradual hasta el año 2021. También proveerá piezas y equipamiento para modernizar el depósito de locomotoras en La Habana y participará en la reparación de las mismas. Además de las máquinas esperadas en enero, “vendrán otras 28 durante 2018”, informó Navarro.

Las locomotoras compradas esta vez, del tipo TGM 8 (), tienen un costo estimado de un millón de euros cada una y alcanzan una capacidad de arrastre de 1.600 toneladas, con velocidad promedio de 80 kilómetros por hora. Proceden de la fábrica de Liudinovo, ubicada en Kaluga, a 400 kilómetros de Moscú.

Estas locomotoras, compradas a Rusia, forman parte del programa de recuperación ferroviario.

Foto: Tomada de Cubadebate

Navarro informó que las nuevas locomotoras se ocuparán del transporte en la zafra azucarera, y de la carga de combustibles, de contenedores y de alimentos en el occidente del país.

Por los ferrocarriles de Cuba se mueven máquinas TGM 4 y TGM 8 desde hace dos décadas. Un especialista de la UFC, José Ledesma, comentó que las nuevas locomotoras, de sistema diésel hidráulico como las anteriores, son más modernas, con mayor potencia, un compresor nuevo, un motor de más capacidad y mejor transmisión y sistemas de señalización de mando y control.

En mayo del actual año, una delegación del Ministerio cubano del Transporte y de la Unión de Ferrocarriles participó en la entrega de la primera locomotora TGM 8 en la fábrica de Liudinovo y asistió a la firma de un contrato para la adquisición de 300 ferrobuses, entre el Grupo Sinara y la importadora cubana Tradex.

Los contratos para la compra de locomotoras y ferrobuses de Rusia se inscriben en el programa de recuperación ferroviario emprendido por Cuba de manera priorizada, con participación de otros países como Venezuela, China e Irán.

El valor estratégico que le asigna el gobierno a los ferrocarriles en documentos programáticos todavía no ha encontrado similar expresión en los hechos. Reportes de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI) indican una tendencia a la baja en el empleo de los caminos de hierro para el transporte de carga.

El año pasado, la economía cubana movió por los ferrocarriles 15.119.000 toneladas, según el informe Transporte, indicadores seleccionados, de la ONEI. Ese monto es un 3 por ciento inferior al volumen transportado un año antes y menor en un 10 por ciento a las magnitudes cercanas a 17 millones de toneladas que el sistema ferroviario movió anualmente de 2012 a 2014.

Los ferrocarriles cubanos transportan el 15 por ciento de toda la carga, mientras los camiones asumen alrededor del 78 por ciento, según la ONEI. En el traslado de personas, los ferrocarriles también tienen bajo protagonismo, con apenas el 0,4 por ciento de los pasajeros transportados en 2016 (7,8 millones). Los ómnibus públicos se ocuparon del 47 por ciento el año pasado (955 millones de pasajeros).

A pesar de constituir un medio más económico y eficiente que el transporte automotor, los ferrocarriles han perdido relevancia en los años recientes. El gobierno, sin embargo, confía en un programa de inversiones millonarias, que inició primero para renovar las dañadas líneas ferroviarias, y reponer gradualmente vagones de pasajeros y de carga, incluidos planchas portacontenedores, tanques de combustibles, ferrosilos de cemento y casillas ferroviarias.

El programa, aún en ciernes, ha contado con importaciones de vagones, motores y otros equipos de Irán y China. En otros casos, ha iniciado la producción de algún equipamiento en fábricas cubanas. La entrada ahora de locomotoras de Rusia puede darle impulso de nuevo a un sistema de transportación que ganó notoriedad económica en el pasado cubano por la geografía alargada de Cuba y la preeminencia de su economía agroindustrial. (2017)

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