En busca de equilibrios

En la senda de la recuperación moderada de la economía, las autoridades perciben mejores síntomas desde el lado de los equilibrios financieros internos.

Jorge Luis Baños - IPS

En línea con las transformaciones impulsadas, la venta de materiales constructivos a la población experimentó una expansión en el primer semestre

La economía cubana persistió en el primer semestre en la senda de la aceleración, pero con resultados todavía discretos. El producto interno bruto (PIB) creció un 2,1 por ciento de enero a junio del 2012, dos décimas por encima de lo alcanzado en los primeros seis meses del año anterior. Aunque quedó aún bastante por debajo de las previsiones del gobierno para el cierre del año (3,4 por ciento de crecimiento), las autoridades mostraron satisfacción en la pasada sesión del Parlamento.

El ministro de Economía y Planificación, Adel Yzquierdo, dijo a los diputados cubanos que el comportamiento “puede verse como un desempeño favorable, a pesar de las diferentes tensiones a las que estuvo sometida la actividad”.

No sería primera vez, si el PIB avanza con mejor paso en el segundo semestre, a juzgar por el salto moderado que dio en 2011: de 1,9 por ciento en la primera mitad del año a 2,7 por ciento al cierre. En esa oportunidad, sin embargo, el gobierno había planificado un 3 por ciento de crecimiento para el año.

Por lo pronto, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) hace pronósticos anuales más moderados que los del gobierno insular y vaticina un avance del 3 por ciento para el PIB cubano en 2012.

Aunque Yzquierdo mencionó datos favorables en el intercambio comercial externo, la circulación mercantil, las inversiones, la venta de materiales de construcción y sectores productivos básicos, reconoció que en muchos de esos casos los resultados quedaron por debajo de lo planificado.

La agricultura, por ejemplo, reportó crecimientos en la producción de alimentos fundamentales en la dieta cubana, pero en la mayoría de los casos las cosechas encontraron tropiezos con el clima, el transporte y la propia capacidad de planificación de los cubanos. “El resultado todavía es discreto –reconoció el presidente Raúl Castro-, no obstante haberse elevado la producción de arroz, leche y frijoles, sin llegar a las metas del plan”.

También crecieron otras columnas de la economía cubana. El turismo experimentó un aumento del 5,8 por ciento en el número de visitantes extranjeros y una mejoría de sus indicadores principales, mientras la agroindustria azucarera afincó la marcha de la recuperación, con un 17,1 por ciento de incremento en la producción de azúcar, a pesar de mostrar todavía atrasos en la arrancada de varios centrales por desorganización y deficiente preparación de la industria.

Las mejores noticias del semestre vinieron desde el lado de los equilibrios financieros. Raúl Castro ratificó ante la Asamblea Nacional del Poder Popular el “cumplimiento estricto de las obligaciones financieras vinculadas al proceso de reordenamiento de las deudas con los principales acreedores”, como contribución “al rescate gradual, pero sostenido, de la credibilidad de la economía cubana”.

El gobierno había anunciado desde diciembre la eliminación de atrasos en pagos a proveedores extranjeros. Puso fin así a una morosidad de obligaciones financieras forzada por la crisis económica global y los huracanes que azotaron a la Isla desde el año 2008.

La sorpresa mayor la anunció la ministra de Finanzas y Precios, Lina Pedraza, cuando informó en julio a los diputados el resultado final del Presupuesto del Estado del 2011. El déficit fiscal de ese año cerró en 1,7 por ciento con relación al PIB, cifra muy inferior al 3,8 por ciento planificado. Además de quedar también muy por debajo del 3 por ciento que las autoridades cubanas suelen manejar como norma de equilibrio, es el déficit presupuestario mínimo desde la década de 1990 y un fuerte contraste con el 6,9 por ciento que se disparó en el 2008.

La ministra atribuyó esa reducción a efectos de la implementación de los Lineamientos aprobados por el VI Congreso del Partido Comunista para actualizar el modelo económico del país.

Raúl confirmó esa apreciación, al percibir “los primeros síntomas positivos” en el restablecimiento de las finanzas internas y la recuperación del papel del contrato, objetivos estratégicos asumidos por las autoridades cubanas como factores para garantizar la sustentabilidad del crecimiento económico.

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