Jubilados cubanos compensan sus bajas pensiones con trabajo privado

Tras acogerse a retiro, estas personas apenas sobreviven por el bajo poder adquisitivo de sus pensiones mensuales

Algo más del 11 por ciento de los cuentapropistas son personas jubiladas.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Después de cuatro décadas de trabajo como ingeniero, Pablo Zulueta (75 años), se jubiló con una pensión de 310 pesos, moneda nacional, equivalentes a poco más de 12 dólares, según el cambio en las Cadecas (Casas oficiales de cambio).

Su situación mejoró ligeramente hace dos años cuando comenzó a laborar como portero en un edificio de viviendas, donde obtiene 600 pesos mensuales (25 dólares).

“Ahora estoy mejor que antes, cuando solo tenía mi chequera de pensionado, pero de todas formas es muy poco después de una vida consagrado al trabajo”, comentó a IPS Cuba sobre su nuevo empleo en una de las categorías autorizadas para el trabajo “por cuenta propia” (privado).

Zulueta, que fue militante del Partido Comunista, convenció a su esposa Teresa Valdés, también jubilada, a inscribirse como trabajadora “por cuenta propia” con el fin de mejorar su precario nivel de vida, sin aspirar a ningún tipo de lujo. Solo llegar con cierta dignidad a fin de mes.

La autorización del trabajo autónomo (no estatal) forma parte de las reformas que inició hace un decenio el expresidente Raúl Castro con el fin de remontar la crisis económica de la isla y actualizar el modelo socialista de desarrollo.

En el V Pleno del Comité Central del PCC, celebrado la última semana de marzo pasado, se informó que ya existen 580.000 trabajadores por cuenta propia, que han mejorado en cierta forma sus ingresos en un país donde los salarios reales descendieron en picadaentre 1989 y 2016.

De esa cantidad, según cálculos del Ministerio del Trabajo y la Seguridad Social, 159.563 son jóvenes y 162.872 mujeres, mientras que 84. 109 son trabajadores asalariados y 60. 897 jubilados. Este último sector representa algo más del 11 por ciento.

Valdés, de 68 años, quien también recibe una jubilación irrisoria, se dedica a cuidar enfermos. “Me pagan 40 CUC (peso convertible, equiparado al dólar) cada mes por atender a un discapacitado. Son unos mil pesos cubanos, más del doble de lo que yo ganaba antes como economista, pero no alcanza con lo cara que está la vida”, expresó.

Cuba es en estos momentos el país más envejecido de América Latina, con 19.8 por ciento de su población con 60 años y más. Hacia 2030 las personas mayores de esa edad representarán un tercio de los habitantes, que actualmente suman 11.2 millones, según previsiones oficiales.

Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (Onei) indican que la población de 60 años y más asciende a  2.219.784 personas. Un millón 676. 988 se benefician de la seguridad social por jubilación, invalidez y sobrevivencia, con una pensión media de 276.94 pesos (algo más de 11 dólares).

Zulueta comentó que en diciembre del año pasado leyó en el diario oficial Granma declaraciones del jefe de la Comisión de Implementación de las reformas económicas, Marino Murillo.

En una sesión del Parlamento, Murillo reconoció que “…no se logra un verdadero ordenamiento económico y monetario si el trabajo no se convierte en la principal fuente de ingresos de la población. El salario tiene que satisfacer las necesidades del obrero y la familia; y las pensiones, las necesidades del pensionado”.

En un informe divulgado esta semana, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señalaron que la falta de ingresos por jubilación obliga a muchos hombres y mujeres de más de 60 años de la región a seguir activos en el mercado laboral.

La CEPAL y la OIT anotaron que el trabajo por cuenta propia es la principal fuente de ingresos entre las personas mayores que siguen trabajando para obtener recursos que les permitan afrontar el día a día, en un entorno de creciente carestía de la vida en la región.

“Es necesario ampliar la cobertura de los sistemas de pensiones y complementarlos con pensiones no contributivas, a fin de reducir la presión a la que se ven sometidas las personas mayores, que las obliga a seguir trabajando, generalmente en empleos de baja productividad, a fin de poder contar con medios mínimos de subsistencia a una edad en que las sociedades deberían garantizarles las condiciones para disfrutar de una vejez digna”, afirman Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de la CEPAL, y José Manuel Salazar, Director Regional de la OIT en el prólogo de la publicación.

La situación descrita por la CEPAL y la OIT para Latinoamérica tiene algunos puntos de contacto con el poco halagüeño panorama que enfrentan los jubilados cubanos.

En cuanto a las remuneraciones para los trabajadores en activo, el más reciente informe conocido de ONEI, indicó que al cierre de 2016 el salario medio en Cuba era de 740 pesos (29,60 dólares), lo que determina una baja capacidad de compra.

Lo anterior ratifica una tendencia al alza de este indicador, desde los 466 pesos en 2012 hasta los 687 pesos registrados en 2015. En abril de 2016, el entonces presidente Raúl Castro admitió que los salarios y pensiones “son insuficientes para satisfacer necesidades básicas”.

Toda persona de nacionalidad cubana y residente en Cuba recibe una cuota de alimentos subsidiados cada mes por la libreta de abastecimiento, que solo satisface las necesidades alimenticias durante unos 10 días.

Economistas estiman que el salario mensual medio debería aumentar cuatro veces hasta los 2.800 pesos (116 dólares equivalentes) para complementar la canasta básica con productos agrícolas y los que ofertan las tiendas en divisas.

Teresa, más crítica que su esposo, comentó que “después de toda una vida trabajando lo que te pagan de pensión es una miseria. Solo para poder comprar en el mercado agropecuario (con altos precios) hay que hacer malabares. Suerte que ahora tengo este nuevo ingreso”, afirmó.(2018)

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