Las fichas se mueven en la mesa laboral

El gobierno se propone rematar 2012 con el 50 por ciento del recorte de empleos estatales que se propuso inicialmente.

Jorge Luis Baños - IPS

El gobierno sigue estimulando el trabajo por cuenta propia

La central sindical cubana confirmó hace unos días la continuidad del polémico proceso de reordenamiento laboral, emprendido en el país como parte del programa de actualización del modelo económico. El gobierno prevé reducir en el año 2012 unas 110.000 plazas en las abultadas plantillas del sector estatal, después de recortar 140.000 el año pasado, informó a la prensa extranjera Raymundo Navarro, miembro del secretariado de la Central de Trabajadores de Cuba (Ctc).

De esta manera, la economía eliminaría en unos dos años el 50 por ciento de los empleos que las autoridades se habían propuesto suprimir antes en un plazo mucho más breve. A fines de 2010, la Ctc había informado el propósito de rebajar medio millón de puestos de trabajo en unos pocos meses. Pero ante la evidencia de que aquel era un lapso demasiado corto o abrupto, el gobierno reprogramó el proyecto casi antes de extender las alas. Optó, entonces, por metas comparativamente más sobrias: suprimir 500.000 plazas progresivamente hasta el año 2015.

Las declaraciones recientes de Navarro indican que el gobierno no ha renunciado a uno de los ajustes más difíciles e imperiosos de la economía cubana, que ha padecido durante décadas el mal de los gastos desproporcionados, las plantillas infladas y la baja productividad en el sector estatal.

Pero los comentarios del dirigente sindical ratifican también la moderación adoptada en el ritmo. Ya en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, en abril del 2011, el presidente Raúl Castro había advertido de la necesidad de evitar precipitaciones justo en relación con ese objetivo. Ese proceso, dijo, “continuará adelante, sin prisas, pero sin pausa y su ritmo estará determinado por nuestra capacidad de ir creando las condiciones requeridas para su total despliegue”.

El mandatario cubano apostaba, entonces, al autoempleo o trabajo por cuenta propia, como alternativa para las personas que quedaran sin empleo en el sector estatal.

Lo real, sin embargo, es que una gran parte de los afectados ha reencontrado ocupación dentro de la propia empresa u organismo, aunque en plazas de la producción directa, más alejadas de la burocracia, de acuerdo con reportes parciales de organizaciones sindicales. Hacia el trabajo por cuenta propia ha fluido una minoría de los reorientados, pese a la gran expansión de este sector desde que el gobierno optó por dar luz verde a su ampliación desde octubre del 2010.

Según informaciones recientes del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, al cierre de febrero operaban en la Isla 371.200 trabajadores por cuenta propia, fundamentalmente en actividades gastronómicas, en transporte de carga y pasajeros, arrendamiento de viviendas y ventas ambulatorias.

El gobierno sigue alentando esa opción, aunque hasta ahora no ha servido como válvula de escape a las plantillas infladas. Para el actual año se propone expandir en 240.000 la cantidad de trabajadores no estatales, de acuerdo con la información ofrecida en diciembre por el ministro de Economía, Adel Yzquierdo, a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

En ese momento, Yzquierdo dijo también que este año se reducirían en 170.000 las plazas del sector estatal. Ese dato, cruzado con la meta de trabajadores por cuenta propia, representaría una ganancia de 50.000 como balance anual.

En frecuencia con los cambios culturales impulsados por los ajustes económicos cubanos, la Ctc ha abierto sus puertas a los trabajadores por cuenta propia, que desfilaron con carteles propios, unidos al resto de los trabajadores, durante las marchas del Primero de Mayo.

Datos de la CTC indican que alrededor del 80 por ciento de esas personas ha optado por afiliarse al movimiento sindical de la isla. Además reciben beneficios legales similares al resto de los trabajadores cubanos, como la seguridad social. “Hay que sumar a esos trabajadores (…) y desbloquear y romper todo lo que tenga que ver con ideas o pensamientos negativos hacia ese sector”, declaró Navarro a la prensa.

No es mera política. De acuerdo con previsiones gubernamentales, el sector no estatal de la economía -que incluye también una parte considerable de los productores agropecuarios, organizados en cooperativas- aportará más del 40 por ciento del producto interno bruto (PIB) cubano a la vuelta de unos años. (2012)

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