Más cerca la hora del Mariel

Una resolución gubernamental cubana libera del pago de derechos de aduana a las importaciones destinadas a inversiones industriales extranjeras.

Archivo IPS-Cuba

Un nuevo régimen aduanero legislado por el gobierno libera del pago de impuestos de aduana a importaciones que amplíen la producción cubana con fines de exportación.

Una reciente disposición legal del gobierno cubano dejó abierta la puerta a nuevos negocios en las llamadas zonas especiales de desarrollo, plataforma probable de relanzamiento de las inversiones extranjeras en la Mayor de las Antillas. La monumental obra del megapuerto del Mariel podría ser una de las primeras en recibir la bendición.

El Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) promulgó hace unos días un régimen aduanero que elimina o flexibiliza el pago de aranceles para aquellos productos importados con fines de reexportación. De esta manera, el escenario legal quedó acomodado para aquellas empresas interesadas en establecer fábricas en Cuba sin pagar impuestos por concepto de importación o exportación, internacionalmente conocidas como maquilas.

El nuevo reglamento autoriza la “suspensión de derechos e impuestos de importación” a “mercancías destinadas a ser exportadas en un período de tiempo determinado, después de haber sido sometidas a un proceso total o parcial de transformación, elaboración o reparación, que conlleve un aumento en su valor agregado en el territorio nacional”.

En la letra de la Resolución 85 del 2013 del MFP (http://www.gacetaoficial.cu/), no es difícil entrever que el gobierno crea condiciones para conseguir un propósito muchas veces frustrado en la política de inversiones extranjeras: que las nuevas producciones alimenten la cartera exportadora cubana, como una vía para incrementar los ingresos del país en moneda dura.

En el pasado reciente, muchas veces las compañías extranjeras prometían a la contraparte cubana tener la llave para acceder a mercados externos, pero desembarcaban con la mirilla dirigida hacia el consumo interno y la demanda de la industria insular del turismo.

La resolución de marras es un paso más hacia una vieja ambición de la política económica cubana: ampliar exportaciones y además reducir importaciones.

En esa cuerda, las empresas que hayan pagado derechos de aduanas por una mercancía podrán beneficiarse con el reintegro de tal pago o drawback, si se demuestra la reexportación del producto después de pasar por un proceso de transformación, elaboración o reparación en territorio nacional. La restitución de los derechos de aduana se hará “cuando la exportación resulte beneficiosa a la economía nacional”, reza la resolución. O “cuando las ventajas que se otorguen a las mercancías importadas, no afecten la utilización en los productos de exportación de mercancías nacionales”.

En el Mariel está la primera Zona Especial de Desarrollo que se beneficiaría con la sombrilla legal de ese régimen aduanero. Con un monto de 900 millones de dólares –unos 640 millones financiados por un crédito del gobierno de Brasil-, esa megainversión corre a cargo de una asociación económica internacional entre la firma COI, subsidiaria de la brasileña Odebrecht, y la empresa constructora cubana Quality.

Ubicado unos 50 kilómetros al oeste de La Habana, ese puerto dispone de condiciones –ampliadas mediante el dragado y otras obras- para recibir buques de gran calado, que ya no pueden entrar en la bahía habanera. El puerto capitalino, sometido también a obras de inversión, priorizará la recepción de cruceros y actividades más cercanas al turismo de La Habana Vieja.

Cubanos y brasileños se han propuesto hacer del Mariel un escenario particularmente atractivo para las inversiones extranjeras. Además de un entorno ideal para el tráfico intenso de mercancías –construcción de muelles, una moderna terminal de contenedores, ferrocarriles y otras obras de infraestructura-, ese punto de la geografía cubana contará con una extensa área de 465 metros cuadrados, en que los constructores de Quality-COI trabajan para crear condiciones favorables para la instalación de industrias en gran cantidad y de alta tecnología: la Zona Especial de Desarrollo.

“Esta es la obra más compleja que se ha iniciado en Cuba”, comentó el presidente Raúl Castro cuando visitó la obra en febrero pasado con el exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva.

En una visita anterior al Mariel, el ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, ofreció a los cubanos asesoría para construir el marco regulatorio de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel. “Tenemos todo el interés de colaborar en la definición de ese modelo, para traer el mayor número posible de compañías brasileñas”, dijo Pimentel.

El régimen aduanero especial salió a la luz en la Gaceta Oficial de la República de Cuba justo en el mes de abril, fecha prevista para el inicio de las primeras operaciones portuarias del Mariel.

“Sueño con que este puerto pueda contribuir al desarrollo de Cuba, sobre todo en la concreción de una importante zona industrial”, manifestó Lula en aquella ocasión.

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