Nuevo instrumento de la administración pública

A partir de enero del 2013 entrará en vigor en Cuba, gradualmente, un nuevo sistema tributario.

Archivo IPS Cuba

El nuevo sistema tributario confiere un tratamiento diferente al trabajo por cuenta propia, a la actividad agropecuaria y al desarrollo local.

Como remate de expectativas acentuadas por una espera que comenzaba a alargarse, las autoridades cubanas presentaron la semana pasada la ley tributaria aprobada en julio del actual año por la Asamblea Nacional del Poder Popular.

En conferencia de prensa, la viceministra de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños, y otros funcionarios anunciaron que la Ley 113 pondrá en vigor, de manera gradual, a partir de enero del próximo año, un abanico de 19 impuestos, tres tasas y tres contribuciones, a fin de modernizar el sistema tributario y la administración pública.

La nueva legislación sustituye, amplía y perfecciona el sistema de 11 impuestos, tres tasas y una contribución, en pie desde 1994 con la Ley 73, el Decreto ley 169 de 1997 y casi 200 regulaciones más que había emitido el Ministerio de Finanzas y Precios (MFP) para normar la actividad impositiva.

La jefa del Grupo de Políticas Macroeconómicas de la Comisión Gubernamental para la Implementación de los Lineamientos, Juana Liliam Delgado, manifestó el propósito de hacer del sistema tributario una herramienta activa del Estado para apoyar el desarrollo económico del país.

Según Bolaños, entre sus principios están: garantizar al fisco aportes monetarios suficientes para respaldar las decisiones de gasto social, mantener el déficit presupuestario en rangos sostenibles, y redistribuir los ingresos de sectores sociales con mayor capacidad económica, a fin de proteger a los de menores posibilidades.

A juzgar por opiniones reiteradas desde la pasada sesión parlamentaria, con la nueva ley el gobierno se propone ordenar y sostener el proceso de transformaciones identificado como “actualización del modelo económico”. Por lo pronto, da respuestas a siete de los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados en 2011 por el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, y debe contribuir a la instrumentación posterior de otros 11.

La viceministra dijo que para concebir la Ley 113 –así como el Decreto 308 con las normas y procedimientos tributarios, publicado simultáneamente por la Gaceta Oficial- se tuvo en cuenta la experiencia de una veintena de países, como España, China, Vietnam, Venezuela, Brasil y México, aunque se adecuó a las particularidades y condiciones de Cuba.

A la aprobación parlamentaria le antecedió un debate con los diputados cubanos, del cual salieron 351 planteamientos, 151 de ellos directamente referidos al contenido de la legislación. Como consecuencia, resultaron modificados 54 artículos del proyecto, se adicionó uno y fueron replanteados dos anexos.

Entre las novedades incorporadas, el sistema tributario establece la exención del pago de impuestos para las personas que se inician en el trabajo por cuenta propia, durante los tres primeros meses de actividad. También considera un mecanismo de bonificaciones y un tratamiento especial para proteger y fomentar la producción agropecuaria.

Igualmente da respuesta a una insatisfacción sembrada por la anterior ley, al disponer que el arriendo de viviendas tenga el mismo tratamiento que el resto del trabajo por cuenta propia. De esta manera pone fin al pago obligatorio de impuestos que antes les era exigido a los arrendadores con independencia de la evolución real de sus negocios, ingresos y utilidades.

Como mecanismo distributivo y redistributivo, el sistema tributario confiere asimismo una nueva dimensión y atención al desarrollo local. Mediante la suma de una Contribución Territorial para el Desarrollo Local, la Ley 113 grava los ingresos de empresas, sociedades mercantiles y cooperativas con vistas a financiar proyectos en los territorios donde se encuentran ubicadas.

Según la viceministra de Finanzas y Precios, la captación y gestión de tal contribución engrosará ahora el presupuesto de los municipios, a fin de impulsar las actividades sociales y productivas en los mismos.

Entre sus novedades, el sistema tributario establece el cobro de impuestos en una sola moneda, el peso cubano, independientemente de la moneda en que tengan lugar los ingresos. Prepara así el camino para una reforma que ponga fin en el futuro a la dualidad monetaria.

Además, mantiene a los salarios exentos del pago del Impuesto sobre Ingresos Personales y tampoco cobrará el Impuesto sobre la Propiedad de la Vivienda, evidentemente también a la espera de mejores momentos en la economía cubana. (2012)

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