Ofensiva petrolera cubana

Pocos días antes de participar en el Congreso Mundial de Petróleo, en Moscú, Cuba abrió nuevas áreas marítimas a la exploración de yacimientos por empresas extranjeras, en otra señal de que está decidida a ampliar su capacidad petrolera.

Dos recientes jugadas han confirmado el relanzamiento este año de la apuesta cubana a su potencial petrolero. La empresa Cuba Petróleo (Cupet) anunció en La Habana a inicios del actual mes la apertura de nuevas áreas marítimas para la búsqueda de yacimientos por empresas extranjeras. La noticia la dio cuando una delegación de ese país alistaba las maletas para participar en Rusia en el XXI Congreso Mundial de Petróleo. La oportuna antelación abonó las expectativas -previsibles por otros sucesos anteriores- hacia la presentación de los planes cubanos en el cónclave, que sesionó en Krokus City, en las afueras de Moscú, del 14 al 19 de junio.

El Jefe del Grupo de Exploración de Cupet, Rafael Tenreyro, uno de los enviados a la capital rusa, informó en conferencia de prensa, durante la primera semana de junio, que Cuba incorporará sectores marítimos ubicados en el norte del centro y el oriente del país a las opciones para invertir capital foráneo con fines petroleros.

A la promesa de ampliar esa información en el foro global de Moscú, sumó el aviso de que llevarían en la cartera la nueva Ley de Inversión Extranjera, aprobada en marzo pasado por el Parlamento cubano con la intención de hacer más atractiva la posibilidad de asociación con firmas de otros países.

Un experto reconocido internacionalmente, Manuel Marrero Faz, asesor del ministro de Energía y Minas de Cuba, dijo en esa oportunidad que viajaban al Congreso Mundial de Petróleo para establecer conversaciones bilaterales con otras empresas “sin excluir a ninguna”.

La extensa área ofrecida ahora a la exploración por compañías extranjeras se añade a la Zona Económica Exclusiva de Cuba en el Golfo de México. Hace un par de años se perforaron en esa región, al noroeste de la isla de Cuba, cuatro pozos de investigación en aguas profundas, con participación de la plataforma semisumergible italiana Scarabeo 9, arrendada por empresas de terceros países. Los primeros resultados no resultaron alentadores, a pesar de que los estudios geológicos sostienen la existencia de un gran potencial.

El Servicio Geológico de Estados Unidos estima que el área cubana del Golfo de México atesora alrededor de 4,6 mil millones de barriles y 9,8 billones de metros cúbicos de gas natural, mientras que las investigaciones de Cupet calculan reservas cuatro o cinco veces mayores.

Datos recientes indican que Cuba produce un promedio anual de 21 millones de barriles de petróleo (cerca de 60 mil barriles diarios) y 1,1 millones de metros cúbicos de gas natural en tierra y aguas someras. Con esa producción cubre casi la mitad de su consumo de hidrocarburos. El resto, unos 100.000 barriles diarios, lo compra a Venezuela, con facilidades de pago.

Alrededor del 50 por ciento del petróleo y gas natural consumido en Cuba tiene como destino la generación de electricidad.

Un público numeroso atendió con interés las opciones informadas por el viceministro de Energía y Minas, Rubén Cid, jefe de la delegación cubana, ampliada por Marrero Faz y Tenreyro. Al foro asistieron unos 5.000 empresarios y expertos de más de 80 países al Congreso Mundial de Petróleo y ministros del sector energético y petrolero de tres decenas de países.

Las expectativas se vieron abonadas por pasos importantes dados por Cuba este año. Dos de las principales corporaciones petroleras rusas, Rosneft y Zarubezhneft, firmaron en mayo, en San Petersburgo, sendos acuerdos de cooperación con su par Cupet para fortalecer la alianza energética iniciada desde hace unos años. Además de la investigación de yacimientos, los convenios incluyen la creación en la Zona Especial de Desarrollo Mariel de una base logística de Rosneft, empresa que cuenta con el aval de ser la mayor petrolera del mundo por número de barriles extraídos.

El año comenzó con otros importantes anuncios por Cupet: la perforación de 10 pozos en zonas costeras del occidente cubano, donde se encuentran los yacimientos más productivos del país. Entre los proyectos sobresale la excavación de un pozo de 8.200 metros de longitud en dirección al mar. Abierto de manera horizontal, en la modalidad de alcance extendido, se convertirá en el más largo realizado en el archipiélago cubano.

Pero, a juzgar por los movimientos más recientes, los petroleros cubanos tienen la mirada más lejos aún. “Todos nuestros yacimientos están en el mar y son alcanzados a través de la perforación horizontal, pero se trata de ir más allá y tenemos las potencialidades para ello”, dijo Tenreyro a la prensa antes de partir hacia Moscú.

A inicios de año ya había declarado que “con el conocimiento actual nosotros pudiéramos aspirar a llegar a la autosuficiencia petrolera a largo plazo, siempre que el consumo no se dispare mucho”.

Cupet confía en encontrar incluso yacimientos de hidrocarburos más ligeros que el habitualmente extraído de su subsuelo, aunque a mayor profundidad. Otra alternativa depende del acceso a tecnologías avanzadas para recuperar de los yacimientos ya encontrados un volumen de hidrocarburo mayor que el que permiten obtener las opciones tecnológicas que están al alcance de Cuba hoy.

“Si tomamos en cuenta los grandes elementos de evaluación del potencial de petróleo –dijo Tenreyro-, podríamos afirmar que Cuba tiene todo lo necesario para el desarrollo de esa industria”.

De cumplirse los pronósticos de los expertos, Cuba ganaría una autosuficiencia energética que tan cara le resulta en sus sueños de progreso económico.

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