Para cocinar con sabor cubano

La industria alimentaria se propone inversiones para ampliar la capacidad de procesamiento de las producciones agrícolas y pecuarias del país, a fin de reducir importaciones.

Productos de muestra de una mini industrias para la producción de frutas en conservas, en el municipio Ceballos, ubicada en la provinvia Ciego de Ávila , Cuba,el 18 de mayo de 2013.08:25a.m Foto: Jorge Luis Baños/IPS.

La industria alimentaria toma la delantera en la política de inversiones de Cuba, con planes que prevén una fuerte participación extranjera. Los pasos y anuncios más recientes confirman a estas producciones como uno de los sectores que el gobierno ha definido como estratégicos en el Plan de Largo Plazo que diseña actualmente.

El país proyecta en 2017 inversiones cercanas a 189 millones de pesos, para la recuperación gradual de producciones cárnicas, lácteas y de conserva de frutas y vegetales, informó recientemente el viceministro cubano de la Industria Alimentaria, Yanoski Calderín.

Estos trabajos, que dan continuación a obras iniciadas en 2016, priorizan áreas que permitan sustituir importaciones, explicó Calderín. Mediante el encadenamiento productivo de estas fábricas a las producciones agropecuarias, las autoridades buscan aprovechar con más eficiencia las cosechas agrícolas y las producciones pecuarias en los momentos de picos productivos.

El turismo y otros espacios del comercio interno acuden a compras de alimentos en mercados externos por la insuficiente capacidad de abastecimiento de la industria alimentaria nacional.

Las inversiones en marcha abren el camino de planes más ambiciosos que prepara actualmente el Ministerio de la Industria Alimentaria (Minal) con firmas de otros países. La viceministra Betsy Díaz informó a la Agencia Cubana de Noticias (ACN) que ese organismo trabaja en 21 proyectos de inversión con participación extranjera, por un monto superior a 762 millones de dólares.

Entre los negocios más avanzados se encuentran dos en la Zona Especial de Desarrollo Mariel. Una fábrica la levantará en asociación con la firma Nestlé –sería la tercera de esa marca en Cuba- para producir galletas y café, entre otros alimentos. La otra instalación del Minal en la Zona será una cervecería de la marca Cristal.

La marca Nestlé prevé levantar en la Zona Especial de Desarrollo Mariel su tercera fábrica en Cuba.

Díaz informó que el Minal prioriza renglones donde la producción local resulta insuficiente, como refrescos y aguas, cárnicos, lácteos, procesamiento de frutas y vegetales, levadura, pastas alimenticias, harina de trigo y la actividad pesquera, en particular, de camarón. Apuntan a dos mercados: el consumo interno e incrementar las exportaciones una vez cubierto el mercado nacional, dijo la viceministra.

Entre los países con mayor participación en estas inversiones se encuentran Francia e Italia, además de México, España, Brasil, Eslovaquia y Uruguay, informó Díaz.

Los planes del actual año -189 millones de pesos- duplican la media anual de inversiones desarrolladas en instalaciones del Minal: en cinco años hasta el 2016, sus fábricas han ejecutado cerca de 400 millones de pesos en inversiones y 244 millones de pesos en mantenimiento, informó la directora de Desarrollo de ese organismo, Caridad López.

Esos trabajos alivian presiones que las limitadas capacidades nacionales ejercen sobre algunas producciones. De acuerdo con López, entre los beneficios se encuentran el envasado de aceite en bolsas, el transporte y acopio de leche, fábricas de fideo, torre factoras de café, panaderías y la ampliación de la industria cárnica para procesar carne de cerdo.

Otras obras son la creación de una planta de leche en polvo en Camagüey y la segunda etapa del programa de yogurt de soya.

López reconoció, sin embargo, que persisten dificultades como la insuficiente producción en varios surtidos, escasa diversidad de productos y de formatos para cubrir la demanda, y no se logra que lleguen al consumidor los alimentos con la calidad y en el tiempo requerido.

La industria alimentaria cubana cuenta con más de 2.800 fábricas agrupadas en 23 ramas, la mayoría dotada con tecnología de baja productividad y eficiencia. (2017).

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