Parto difícil

Las cooperativas incursionan como alternativa en áreas no agrarias, pero enfrentan demoras para nacer.

La mayor parte del primer grupo de cooperativas autorizadas en abril del 2013 encontró terreno en los mercados agropecuario.

Con el apoyo del gobierno e instituciones profesionales, las cooperativas continúan tomando vuelo en sectores no agropecuarios de la economía cubana, sin perder por ello su carácter experimental. Encuentros recientes organizados por el gremio nacional de economistas evidencian, entretanto, que el camino es, a la par, promisorio y escabroso para estas nuevas estructuras económicas no estatales.

Reunido a inicios de marzo, el Consejo de Ministros autorizó la creación de un nuevo grupo de 228 cooperativas, cifra que duplica la cantidad activa en áreas no agrarias de la economía hasta el momento. De acuerdo con el reporte ofrecido al cierre de esa sesión gubernamental, 270 obtuvieron la aprobación el año pasado, de las cuales solo 224 estaban constituidas ya.

Después de estar presentes desde hace décadas apenas para la producción agrícola y ganadera, las cooperativas incursionaron por primera vez en sectores comerciales, de la construcción, la industria, el transporte y los servicios, entre otros, a partir de abril del 2013, cuando el gobierno dio su anuencia a las primeras 126. Agregó otras 71 en julio y un tercer grupo, de 73, en octubre.

El grueso inicial nació consagrado al negocio del mercado agropecuario, pero se han expandido gradualmente luego a otros escenarios de la economía. El vicepresidente del Consejo de Ministros, Marino Murillo, jefe de la comisión encargada de conducir los cambios económicos del país, informó que del conjunto aprobado en marzo del actual año, 186 operan en el comercio, la gastronomía y los servicios, 15 son industriales, 12 funcionan en la construcción, tres en el transporte y una en la producción de alimentos. Esta vez se incorporaron unas dedicadas a la actividad energética (5) y a los servicios contables (6).

Ante la demora de algunas cooperativas para echar a andar después de recibir luz verde, las autoridades acordaron analizar en la próxima reunión del Consejo de Ministros aquellas que al cierre de febrero no se habían creado oficialmente y valorar entonces “la conveniencia de invalidar el correspondiente acuerdo de constitución.”

Durante la cita con los ministros en marzo, el Presidente Raúl Castro insistió en el carácter experimental del proceso y pidió a los organismos responsables y a los gobiernos territoriales chequear el desempeño de estas nuevas formas de gestión no estatal, para detectar posibles fallos y corregirlos. “Tenemos que analizar y no actuar como si lo diseñado fuera impecable”, dijo.Las nuevas formas de gestión no estatal, expandidas también al transporte, enfrentan dificultades para firmar contratos de suministro con las empresas del Estado.

En esa línea, la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba (ANEC) inició cursos de preparación de los cooperativistas en materia laboral, jurídica, tributaria y de contratación. Con la participación de profesores de la Universidad de La Habana y de otras instituciones, las clases serán espacio también para el fomento de la cultura económica, tan importante ante las transformaciones que emprende el país, declaró a la prensa Ana Borges Borrego, vicepresidenta de superación de la ANEC en la capital.

Sería la semilla para enfrentar una de las deficiencias señaladas en sendos talleres organizados por la asociación de economistas en La Habana y Matanzas. Entre otros problemas, los participantes admitieron el desconocimiento de los cooperativistas sobre la legislación bancaria en relación con la opción de préstamos para capital de trabajo y reparaciones.

Con la asistencia de académicos, miembros del ejecutivo nacional de la ANEC, representantes de organismos de administración estatal y numerosos miembros de las cooperativas no agropecuarias, el tope capitalino, a mediados de abril, reconoció una mejora de la disciplina laboral y del sentido de pertenencia entre los socios de estas nuevas entidades, provenientes en su mayoría de empresas y unidades laborales del Estado.

Hoy todos se preocupan por la limpieza del local, del cuidado de los equipos, controlan los gastos a punta de lápiz y están conscientes de que mientras más produzcan más ingresos obtendrán, dijo Exiquio Ramírez, presidente de la cooperativa Confecciones de Marianao, taller que antes pertenecía a la empresa Gala, del Ministerio de la Industria Ligera.

Similar apreciación manifestaron los participantes en el taller de cooperativismo y desarrollo local celebrado a fines de marzo en la ciudad de Matanzas. Coincidieron también, sin embargo, en torno a la excesiva demora de los procedimientos para aprobar una cooperativa y trabas en los abastecimientos por ausencia de un mercado mayorista y obstáculos para establecer contratos o relaciones fluidas con las empresas suministradoras. Una de las cooperativas autorizadas para operar en el sector gastronómico, el Karabalí Café, sirvió de sede a un Taller Provincial de Cooperativismo en La Habana.

La reunión capitalina, celebrada en el Karabalí Café, sede de una de las nuevas cooperativas, denunció a entidades estatales “que desconocen nuestro derecho de comprar insumos a un 20 por ciento menos de su valor en la red minorista, obviando así la personalidad jurídica que por ley poseen estas formas de gestión”. En otros casos, las empresas no tienen autorización para venderle a las cooperativas.

Esta nueva forma de gestión no estatal –le antecedió una menos compleja, el trabajador por cuenta propia o empleado independiente- se expanden entre aciertos, trabas y enormes expectativas hacia áreas de la economía tradicionalmente dominadas por empresas del Estado. ¿Hasta dónde podrán crecer y desarrollarse? Es la interrogante para la que no se divisa aún una respuesta clara. Mientras el gobierno se propone dejar en sus manos actividades en que el Estado mostró ineficiencia perenne a lo largo de los años, las rutinas comerciales y empresariales del país comienzan a tenderles zancadillas a las nuevas cooperativas. (2014).

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