La llave del Mariel

La creación de la primera Zona Especial de Desarrollo abre expectativas y alternativas frente a uno de los problemas que más golpea a la economía cubana.

Jorge Luis Baños

Los mandatarios de Cuba y Brasil, los dos países aliados en la inversión de la Zona Especial de Desarrollo del Mariel

Cuando la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, y su colega y anfitrión, Raúl Castro, cortaron la cinta inaugural de la Terminal de Contenedores del Mariel, confirmaron la arrancada de una obra mirada no solo como la mayor inversión de los últimos tiempos en Cuba.

La renovación de ese puerto y la creación de la primera Zona Especial de Desarrollo han desatado interrogantes, expectativas, significados profundos desde el punto de vista de la política económica insular y hasta sueños osados, como la previsión de agotamiento del bloqueo económico de Estados Unidos a la mayor de las Antillas.

En el momento del estreno oficial, el cuarteto de poderosas grúas de pórtico importadas en julio pasado desde China descargaban ya desde el barco K-Breezze, atracado en el nuevo muelle de 702 metros de largo, cajas de pollo congelado estadounidense envasadas en 500 contenedores con el logo de Crowley, compañía de transporte marítimo de ese mismo país. El buque arribó amparado por una licencia especial de Washington porque las leyes del bloqueo prohíben durante seis meses el retorno a puertos norteamericanos de las embarcaciones que toquen costa cubana.

La terminal, dotada con otras 12 grúas en el patio de contenedores, equipamiento de última generación y un sistema digital automatizado para la ubicación y localización de las mercancías, realizó la descarga en solo tres horas, informó Marcelo Petat, director de operaciones designado por la firma PSA, de Singapur, administradora del puerto. Una semana después otro mercante, de la naviera Hamburg Sud, tomaría el lugar.

Concluida la primera etapa, el Mariel es capaz de operar cada año unos 822.000 contenedores (de 20 pies o 6,1 metros de largo, según la unidad TEU para contenedores), pero la inversión proyecta extender el muelle en los próximos años hasta 2.400 metros y cuadruplicar el área del patio aledaño, cercano a 30 hectáreas actualmente. Expandiría entonces la capacidad de manipulación a 3 millones de TEU/año.

La gran duda es si tales dimensiones encontrarán suficiente flujo comercial en la economía cubana o si las barreras de más de 50 años tendidas por Estados Unidos permitirán en el Mariel el tráfico o reembarque entre terceros países, uno de los objetivos declarados del megapuerto.

La Presidenta de Brasil, presente en la Isla por la Cumbre de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y el Caribe (CELAC), ofreció una respuesta en el discurso inaugural de la obra. “A pesar de estar sometido a un injusto bloqueo económico, Cuba genera uno de los tres mayores volúmenes de comercio del Caribe, desempeño que aumentará sustancialmente con la puesta en marcha del Puerto y la Zona Especial de Desarrollo del Mariel”.

Las autoridades cubanas, por su parte, han declarado que la primera misión de la nueva instalación será asumir el comercio naviero de La Habana, cuya bahía carece de calado suficiente para asumir los buques de la era Post Panamax o Superpost Panamax, en desarrollo con la ampliación del Canal de Panamá. El puerto habanero quedará reservado para cruceros y otras embarcaciones del turismo, fundamentalmente.

Como confirmación de la apuesta brasileña, Dilma Rousseff anunció que su gobierno ampliará los 802 millones de dólares invertidos en la primera etapa por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES). El nuevo financiamiento, de 290 millones, estará destinado a la Zona Especial de Desarrollo (ZED) del Mariel, adjunta al puerto.

 Dotada por cuatro grúas de pórtico importadas de China, entre otro moderno equipamiento, la nueva instalación descargó 500 contenedores del primer barco en apenas tres horas.El Mariel, localizado unos 45 kilómetros al oeste de La Habana, se aproxima ya a la capacidad de las principales bases portuarias del Caribe, pero cuando finalice la ampliación sería la mayor detrás de Panamá. Los cálculos y propósitos parecen responder a algo más que un gesto de solidaridad o colaboración.

Al intervenir en la apertura del megapuerto, Raúl Castro, quien ha reiterado el carácter “trascendental” de la obra y su valor como puerta principal del comercio exterior cubano, reveló aspiraciones: “su ubicación geográfica en la ruta de los principales flujos de transportación marítima en nuestro hemisferio propiciará que se consolide su posición como una plataforma logística de primer orden a nivel regional”.
Los estudios anticipan, además, que el tráfico de contenedores en Estados Unidos superaría en 2020 la capacidad de operación de sus propios puertos. Crecería, por tanto, la importancia de las bases portuarias del Caribe.

Aunque no faltan medios que predicen el fracaso de los planes cubanos por las trabas comerciales y económicas estadounidenses, el Mariel podría transformarse, por el contrario, en un desafío difícil para el bloqueo, sobre todo en momentos en que se tornan cada vez más evidentes los cambios en la política económica cubana.

La ZED del Mariel apunta a convertirse en una puerta más flexible y pragmática para las inversiones extranjeras en Cuba, a juzgar por declaraciones gubernamentales. La esperada aprobación en marzo de una nueva ley de inversiones extranjeras, en sesión extraordinaria del Parlamento, confirmaría tal aserto. Pero más que la letra de una norma jurídica, la voluntad política será el factor determinante para adoptar una postura menos cerrada o rígida que la asumida ante inversionistas de otros países. Esa alternativa, en auge durante los años 90, se contrajo gradualmente desde principios de la pasada década como reacción ante la acumulación de errores y el descontrol interno, sumados a la renuencia tradicional a dar participación externa en negocios nacionales.

“Ahora comienza una nueva etapa –dijo Raúl Castro ante los invitados a la inauguración de la Terminal de Contenedores- en la que nos proponemos fomentar importantes inversiones nacionales y extranjeras en la Zona Especial de Desarrollo Mariel que permitan incrementar la exportación, la sustitución efectiva de importaciones, los proyectos de alta tecnología y desarrollo local y que contribuyan con nuevas fuentes de empleo”.

El director de Política Económica del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (Mincex), Pedro Pablo San Jorge, informó recientemente, a empresarios británicos, que ya estaba aprobada la nueva política para la inversión extranjera que sería refrendada en ley.
El cambio más notorio, a juzgar por los comentarios del funcionario, es que el capital extranjero dejará de ser entendido como complemento de los esfuerzos inversionistas de la Isla, concepto aceptado hasta ahora, y pasaría a desempeñar un papel más importante, incluso en áreas como la agricultura, donde no es frecuente la inversión foránea.

Esa variación la percibe también un destacado economista cubano, Juan Triana Cordoví. Según la agencia ANSA, el experto considera que “lo que antes fue complemento al esfuerzo inversionista nacional, hoy se comprende como un componente esencial para alcanzar las tasas de crecimiento que requiere el país”.

La directora de la Oficina de la ZED, Ana Teresa Igarza, reportó en días recientes del contacto de 138 posibles inversionistas, 66 en busca de información y el resto con propósitos directos, desde que en noviembre la Feria Internacional de La Habana lanzó la oferta al mundo. De las solicitudes directas, dijo, 35 ya estaban en proceso de tramitación, 17 son analizadas y 20 fueron declinadas por no corresponder con los intereses y condiciones de la Zona.

Entre los sectores bajo la mirilla de estos primeros acercamientos se encuentran envases y embalajes, la industria química, la ligera, materiales e implementos de construcción y la industria de la biotecnología y farmacéutica.

La empresa brasileña Odebrecht, inversionista en el proyecto de la ZED, firmó el pasado 27 de enero un documento para crear en ese enclave una empresa mixta con la entidad comercializadora del Centro de Inmunología Molecular, Cimab S.A. El acuerdo establece las bases para constituir una entidad dedicada a la producción industrial de anticuerpos monoclonales terapéuticos, innovadores y conocidos, con tecnología cubana y capital brasileño.

“Grandes son las posibilidades de desarrollo industrial conjunto”, aseguró Dilma Rousseff.

Además de los brasileños, han iniciado negociaciones o exploran el terreno empresarios de España, Italia, Rusia, Argentina, Chile, República Dominicana, Panamá, México, China, Vietnam, Canadá y Reino Unido.

Las compañías extranjeras consideran tradicionalmente a Cuba como una plaza interesante para la inversión, debido a la preparación de sus recursos humanos. La ZED del Mariel y la ley en perspectiva serían los primeros pasos para retomar ese camino y transitar hacia la solución de uno de los problemas que más golpea hoy a la economía cubana: las limitaciones de capital en moneda dura para renovar su tecnología, fortalecer su industria y ampliar sus producciones y servicios.

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