Bloqueo al banquillo de nuevo

Pese a las medidas de Obama en 2009, el gobierno cubano no cree en un alivio de la política adoptada por EE.UU. para impedir o dificultar las relaciones comerciales y financieras de la nación antillana con el exterior.

Foto: Archivo IPS-Cuba

El comercio exterior cubano perdió más de 3.921 millones de dólares en el último año por reubicaciones geográficas de negocios, entre otras dificultades generadas por el bloqueo económico de Estados Unidos.

Como cada mes de octubre, Cuba saca a la luz un informe que se convierte en nuevo eje de la campaña contra el bloqueo económico de Estados Unidos a la nación caribeña, sin que se adviertan signos de cambio en la política de Washington. Aunque muy probablemente La Habana recibirá otra vez el apoyo mayoritario de la Asamblea General de Naciones Unidas cuando en los próximos días presente los nuevos datos, es de esperar que el gobierno estadounidense siga en sus trece.

Los daños a la economía cubana alcanzan un monto incalculable desde que la Administración Eisenhower acudió, hace más de medio siglo, a la estrategia de ahogar a la naciente Revolución de 1959, mediante el freno al intercambio azúcar-petróleo y luego, por extensión, cortando casi todo el comercio bilateral. En los años 90, la Casa Blanca apretó la rosca, con nuevas leyes y sanciones a empresas y bancos de terceros países que negociaran con Cuba, tras desaparecer el escudo comercial y económico soviético.

De manera mecánica, la suma de pérdidas financieras a lo largo de ese período anda en torno a cien mil millones de dólares. Pero el informe más reciente presentado por el viceministro de Relaciones Exteriores, Abelardo Moreno, ubica los daños en un billón 157.327 millones de dólares, al tener en cuenta la depreciación del billete verde frente al valor del oro en el mercado mundial.

Al margen de los enredos econométricos, el impacto del bloqueo asoma en casi todos los sectores de la economía y la sociedad insular, aunque muchas veces no son visibles a simple vista ni para el experto ni para el ciudadano común por tratarse de carencias –un concepto no perceptible- o expresarse en fallas que se entremezclan con imperfecciones propias de la economía cubana.

De acuerdo con el informe titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba”, el comercio exterior cubano sufrió pérdidas superiores a 3.921 millones de dólares en el último año, un monto significativo para un país que ingresó 5.972 millones de dólares por exportación de bienes en 2012, según cifras divulgadas por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI). Sumadas las importaciones, el comercio internacional de bienes de Cuba redondeó 19.690 millones de dólares ese año.

En valores, las exportaciones de bienes se redujeron en un 5,8 por ciento en comparación con el 2011, de acuerdo con la ONEI. El Ministerio de Comercio Exterior e Inversiones Extranjeras (MINCEX) achaca al bloqueo el 78 por ciento de los ingresos dejados de percibir. En años anteriores, sin embargo, ese organismo había reportado también pérdidas millonarias por culpa de emboscadas comerciales estadounidenses, pero las ventas en el exterior habían navegado con mejor desde el punto de vista de la tendencia.

Uno de los problemas que más golpea a Cuba cuando se sienta a negociar con empresas y bancos extranjeros es el llamado riesgo país, que para La Habana suele mantenerse alto por la amenaza norteamericana. Como consecuencia de presiones contra la banca de terceros países ejercidas por la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (la temida OFAC, según sus siglas en inglés), la percepción del riesgo país ascendió un 76 por ciento en comparación con el año anterior, según el MINCEX.

En los últimos años, la OFAC se ha ensañado más con el sector bancario relacionado con Cuba. Cada día aumenta el número de bancos en el mundo que, por presiones directas o indirectas de Estados Unidos, se niegan a realizar transacciones con Cuba, dijo Moreno en reciente conferencia de prensa.

Un caso connotado fue la decisión del Banco Cantonal de Zurich, de suspender relaciones con el país antillano, lo que afectó la cooperación de ciudadanos suizos, incluido el apoyo a proyectos médicos para mejorar infraestructura y entrenar personal en la lucha contra el cáncer, pediatría, medicina paliativa, sicoterapia y la prevención del VIH/sida.

BankerAlmanac anunció, entretanto, a bancos cubanos que no renovaría la inscripción para dar continuidad a sus servicios de consulta a partir de enero de 2013, debido a su fusión con una firma norteamericana y a las restricciones impuestas por el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Y el banco HSBC, con sede en Londres, no pudo librarse de una sanción de 375 millones de dólares, por realizar operaciones con varios países entre los que se encontraba Cuba.

Por conflictos de similar índole, han subido un 24 por ciento los gastos en fletes y seguros a los que se ha visto obligada Cuba para reubicar geográficamente su comercio allende los mares.

A las pérdidas por la imposibilidad de vender en Estados Unidos productos cubanos tradicionales de alta demanda –tabaco y ron, fundamentalmente-, se añaden las denuncias de autoridades de la isla contra una política unilateral que dificulta el acceso del país a tecnología de punta de empresas norteamericanas.

En el polémico capítulo de las inversiones extranjeras -un área donde las autoridades cubanas operan habitualmente con suma cautela-, las afectaciones son millonarias también, según el mencionado informe, que las achaca a presiones de Estados Unidos contra empresas de terceros países interesadas en emprender o sostener negocios conjuntos con Cuba.

Acerca de las posibilidades de un cambio, la parte cubana no se muestra esperanzada. El viceministro Moreno recordó que cuando Barack Obama asumió la presidencia en el 2009 anunció un nuevo comienzo con Cuba, pero, cinco años después –lamentó- el bloqueo no solo se mantiene, sino que además, en algunas esferas se ha recrudecido.

Las medidas adoptadas por Obama para flexibilizar el envío de remesas y los viajes de ciudadanos de origen cubano entre ambos países no han impedido que la OFAC pusiera en el banquillo a la compañía American Express, que terminó aceptando en el pasado mes de julio una multa de 5,2 millones de dólares por expedir 14.500 boletos para viajes hacia y desde la isla entre diciembre y noviembre del 2011. Para la gran mayoría de los estadounidenses, Cuba sigue siendo territorio vedado.

A pesar de las perspectivas oscuras que aprecia el MINREX en el horizonte, expertos cubanos como Esteban Morales se resisten a ver el cielo tan encapotado. En su opinión, la medida de Obama para allanar los viajes de cubanos y “las facilidades que ha dado Cuba mediante las nuevas regulaciones migratorias, no parece ser otra cosa que el comienzo de un flujo casi incontrolable y masivo entre cubanos de acá y cubanos de allá”, que “Estados Unidos no podrá detener”.

En un análisis publicado en el blog de Silvio Rodríguez, Morales llegó a afirmar que “esos flujos de cubanos hacia un lado y otro, bien manejado, puede convertirse en lo que Obama tal vez no quiera que se convierta¸ en una forma de terminar con el bloqueo”.

Aunque “la persistencia del bloqueo” no le impidió ver más cercano el fin, el eminente economista y politólogo reconoció que la intención estadounidense pudiera ser otra. Al menos es lo que indican, para el corto y mediano plazo, las actitudes y datos más recientes.

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