Cuba negocia con gigantes del comercio

La nación caribeña parece cada vez más inclinada a la diversificación de sus lazos externos.

Jorge Luis Baños - IPS

Raúl en persona ha priorizado cambios y medidas para expandir la producción de viandas, granos, leche y otros alimentos

Viajes de altos funcionarios de Brasil y China a La Habana y la firma de acuerdos comerciales profundizaron en agosto el acercamiento de la mayor de las Antillas a esos nuevos polos de la economía mundial. La isla otea los cambios que tienen lugar en el tablero del comercio global, para mover sus fichas en dirección de las economías de más dinámico crecimiento hoy, en particular del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).

El ministro brasileño de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, Fernando Pimentel, llegó a la capital cubana a fines de agosto, en una operación para ampliar los vínculos entre ambos países. La visita incluyó una reunión con el presidente anfitrión, Raúl Castro, en el Palacio de la Revolución.

El encuentro con el mandatario, calificado de “cordial” por medios de prensa locales, reconoció “el desarrollo ascendente de las relaciones bilaterales”. Pero lo que mejor ratificó la ampliación de nexos fue la concesión de un nuevo crédito, por 200 millones de dólares, como apoyo brasileño al programa alimentario de Cuba.

El crédito que firmó Pimentel vino como anillo al dedo al gobierno cubano, que ha hecho de la producción de alimentos uno de los objetivos estratégicos en el proceso de transformaciones iniciado en su economía.

Raúl en persona ha priorizado cambios y medidas para expandir la producción de viandas, granos, leche y otros alimentos, a fin de reducir una factura anual por importación de dichas mercancías, entre 1.500 y 1.700 millones de dólares.

En declaraciones a la televisión cubana, Pimentel dijo que su gobierno tiene como objetivo atraer empresarios brasileños al mercado cubano. Entre las compañías que ya tienen una fuerte presencia en Cuba se encuentra Odebrecht, ejecutora de una inversión financiada por Brasil por más de 800 millones de dólares, para la construcción de una zona económica especial en el puerto del Mariel, unos 50 kilómetros al oeste de La Habana.

El funcionario brasileño también exploró la industria biotecnológica y farmacéutica cubana. En una visita al Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), Pimentel anticipó que “se abre un alto horizonte” para la cooperación en esa rama. Tal asociación, sin dudas, resulta atractiva para ambos países, que se ubican entre los de más alto desarrollo farmacéutico y biotecnológico en América Latina.

Con la presidenta brasileña Dilma Rousseff persiste y se amplía el interés hacia Cuba y su economía, mostrado desde los años de su antecesor, Luiz Inacio Lula da Silva.

La Habana trabaja igualmente para estrechar lazos comerciales con otro importante integrante del grupo BRICS, China. El gigante asiático, que constituye ya el primer socio comercial de Cuba en Lejano Oriente y el segundo socio en sentido general, después de Venezuela, también parece muy motivado por expandir el intercambio con la mayor de las Antillas.

El vicedirector general del Centro de Comercio Exterior de China, Xu Bing, firmó en agosto con el secretario general de la Cámara de Comercio de Cuba, Omar Fernández, un convenio para estimular y ampliar las acciones de promoción comercial entre ambas naciones.

Bing aprovechó la ocasión para invitar a los empresarios cubanos a participar en la edición 112 de una de las bolsas comerciales más concurridas de Asia, la de Guangdong, también conocida como Feria de Cantón. El año pasado, exhibieron sus productos y servicios en dicha plaza unas 40 empresas cubanas.

Fernández aseguró que el proceso de reordenamiento de la economía cubana debe propiciar la recuperación de la industria nacional, e incrementar las producciones de calidad exportable, con participación de capital foráneo. También se refirió a las ofertas que puede ofrecer Cuba en Guangdong, principalmente del sector de la biotecnología.

El atractivo comercial chino lo refrendó en esa oportunidad su embajador en La Habana, Zhang Tuo. Dijo que este año China pasará a ser el primer importador en el mundo, luego de alcanzar hace tres años el puesto de primer exportador. “Seremos el primer país comercial del mundo, superando a Estados Unidos”, declaró el diplomático a la prensa.

Tuo manifestó confianza en que este año crecerá aún más el intercambio entre Cuba y China, que el año pasado superó ya los 2.000 millones de dólares. De acuerdo con fuentes del Ministerio cubano de Comercio Exterior, en 2011 el intercambio comercial chino-cubano aumentó un 8,8 por ciento. Esa nación asiática se ha afincado como la mayor emisora de delegaciones empresariales a Cuba, con 35 en 2011.

Aunque mantiene una intensa conexión comercial con un país en particular –Venezuela–, Cuba parece cada vez más inclinada a la diversificación de sus lazos externos. Rompe así con una tradición secular de dependencia demasiado estrecha de alguno de los polos principales de la economía mundial –primero, de Estados Unidos; luego, de la Unión Soviética-. Ahora busca diversificar sus socios comerciales en el exterior. El nuevo giro, más inteligente, empuja hacia las puertas de las llamadas economías emergentes. (2012)

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