Eje central de conflictos económicos

Los problemas del salario han ganado intensidad en la economía cubana, al punto de atraer los principales debates del XX Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS-Cuba

El salario es uno de los problemas que más preocupa hoy a los trabajadores cubanos, tanto por su monto como por las ineficiencias de los sistemas de pago.

Como era de esperar, el dilema salarial emergió con fuerza durante los debates del congreso de los sindicatos cubanos, clausurado el pasado 22 de febrero en La Habana. Las asambleas celebradas en cada centro de trabajo, previas a la máxima cita de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), habían anticipado ya, como principal preocupación, la baja retribución salarial y su impacto negativo sobre la motivación laboral y la eficiencia.

Las presiones han aumentado sobre esa tecla a medida que avanza el proceso de Actualización del modelo económico cubano. Las medidas adoptadas por el gobierno entran en una etapa más ambiciosa, pero ni reacciona aún la economía, ni asoman en el horizonte señales claras para los ingresos personales.

Al hablar a los delegados al término del XX Congreso, el Presidente del país, Raúl Castro, mostró una vez más las cartas de la política oficial en este capítulo: se mantiene renuente a alzas del salario mientras la economía no ofrezca respaldo. En esta oportunidad, sin embargo, aflojó la baza y anunció, como excepción, un incremento para un sector, la medicina, que se ha tornado en la principal fuente de ingresos en moneda dura para Cuba.  

Poco antes, el nuevo Secretario General de la CTC, Ulises Guilarte, reconoció la magnitud del problema. Al presentar el informe central en la jornada inaugural, el 20 de febrero, reveló que en los debates previos al Congreso, “el salario constituyó el tema más recurrente”. Como motivos de la reiteración reconoció lo insuficiente que resulta, la demanda generalizada de incrementarlo y fallas de los sistemas de pago vigentes.El Presidente cubano reconoció las insuficiencias salariales para cubrir las necesidades básicas de los trabajadores y sus familias, pero alertó contra el peligro de una espiral inflacionaria de adoptar un alza general de salario sin respaldo en la oferta de bienes y servicios.

“Los problemas del salario se identifican como el principal obstáculo para el incremento de la productividad y la eficiencia, señalándose en no pocos lugares como causa de desmotivación, apatía y desinterés por el trabajo”, dijo Guilarte.

Entre las consecuencias más lacerantes, los participantes citaron desde la pérdida de disciplina laboral y la depresión de la productividad, hasta el éxodo de profesionales y personal calificado hacia actividades de menor nivel pero mejor remuneradas por coyunturas de la crisis iniciada en los años 90. En funciones poco exigentes de sectores como el turismo o entre los trabajadores por cuenta propia dedicados a labores gastronómicas o de reparaciones simples, es común hallar ingenieros y otros trabajadores de formación universitaria, cuya ausencia lamentan las industrias, la construcción y hasta los cargos de dirección.

La situación se ha caldeado en fecha reciente por el incremento de algunos precios por medidas como los intentos de reordenar y liberalizar los mercados agropecuarios y la eliminación de subsidios estatales sobre algunos productos. En contraste, los salarios han crecido de año en año, según los registros de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), pero de manera irrelevante.

¿Cuál es el salario real?

De acuerdo con la última edición publicada del Anuario Estadístico de la ONEI, el salario medio mensual llegó a 466 pesos en el 2012, un 2,4 por ciento por encima del año anterior y una ganancia de 14,2 por ciento a lo largo de un lustro.

Ese indicador, sin embargo, no refleja el sueldo medio real de los trabajadores ni el poder adquisitivo del cubano. Ni tampoco pueden calculársele equivalencias en dólares mediante la combinación mecánica de las dos tasas de cambio que existen en el país por efecto de la dualidad monetaria y cambiaria: la tasa de cambio a que tiene acceso la población en la red de Casas de Cambio CADECA -1 peso cubano (CUP) igual a 25 pesos cubanos convertibles (CUC)- y la tasa de cambio oficial -1 CUP igual a 1 CUC, y un CUC igual a dólar-.

Apoyados en un cálculo mecánico, carente de exactitud, es común leer que el salario medio de 466 pesos equivale a 18 dólares. Sin embargo, el mercado interno cubano tiene una enorme fragmentación, con políticas de precios muy diferentes entre cada segmento: mientras las llamadas tiendas en divisas adoptan el CUC y la tasa de CADECA como fundamento de sus precios, otras cadenas asumen el CUP pero con facturas bajo principios casi antagónicos entre sí: desde los altos precios derivados de la relación de oferta y demanda de gran parte de los mercados agropecuarios hasta los precios insignificantes de la cartilla de racionamiento, con víveres fuertemente subvencionados por el Estado, que cubren solo parcialmente las necesidades de alimentación de la población.

A las cuentas habría que añadir el subsidio total de los servicios de salud pública y educación, gratuitos para la población, y la subvención parcial de otros servicios básicos.

Otros datos indican que el poder adquisitivo real está lejos del equivalente a 18 dólares. El salario medio reportado por la ONEI no incluye pagos salariales llamados estimulaciones en divisas –en CUC- que varios sectores de la economía, sobre todo las empresas exportadoras y del turismo, adicionan oficialmente al salario en pesos cubanos, como alivio más que como estímulo laboral.

La capacidad adquisitiva incluye, además del salario, los ingresos por remesas, estimadas años atrás –a partir de las ventas en la red de tiendas recaudadoras de divisas- en más de mil millones de dólares. Sin dejar claro los fundamentos de sus cálculos, el economista de origen cubano Emilio Morales, radicado en EEUU, calcula que esos ingresos pasan hoy de dos mil millones de dólares, después de que el Presidente Barack Obama flexibilizó para las remesas las reglas del bloqueo económico a Cuba.

Divididos entre los 11 millones de cubanos, tales montos evidencian una capacidad adquisitiva media mucho más alta que la del salario medio reportado por la ONEI. Sin embargo, la participación en las remesas y los ingresos en general no es pareja. Los pasos en la transformación del modelo económico han acentuado las diferencias entre diversos segmentos de consumidores, cada vez más distanciados entre sí en sus posibilidades de compra.

Hacia un modelo socialista

El nuevo Secretario General de la CTC admitió que “los precios de productos y servicios de primera necesidad se incrementan ante un salario estable, que no crece proporcionalmente, lo que se traduce en afectaciones al nivel de vida de los trabajadores y sus familias”.

El gobierno anunció un incremento salarial exclusivo para los trabajadores de la salud, bajo el principio de que las misiones médicas en el exterior son hoy la mayor fuente de divisas para la economía cubana. Una señal de las insuficiencias de los ingresos la aportaron las economistas Anicia García y Betsy Anaya, del Centro de Estudios de la Economía Cubana. A partir de datos del 2011, el año pasado concluyeron que el hogar medio cubano gasta entre 59 y 74 por ciento de sus ingresos en alimentos, un monto demasiado elevado que reduce sensiblemente la posibilidad de adquirir otros bienes.

En el XX Congreso de la CTC, el Presidente cubano reconoció las insuficiencias salariales y la multiplicación de problemas relacionados con esa situación. Pero consideró que “sería irresponsable y con efectos contraproducentes disponer un aumento generalizado de los salarios en el sector estatal”. Como argumento citó un principio económico universal: la amenaza inflacionaria que puede derivarse de un exceso de liquidez sin suficiente oferta en los mercados.

“Si el salario medio crece más rápido que la producción de bienes y servicios -dijo, los efectos para la economía y el pueblo serían fatales, ello equivaldría a ‘comernos’ el futuro, aumentar irracionalmente la deuda externa y, en definitiva, engendrar inestabilidad en la sociedad cubana a causa de una inflación galopante que destruiría la capacidad adquisitiva del salario y las pensiones”.

Como excepción, Raúl Castro anunció que a los trabajadores de la salud, “sí se les aumentará el salario próximamente, por cuanto el ingreso fundamental del país en estos momentos obedece al trabajo de miles de médicos prestando servicios en el exterior”.

De acuerdo con estimados de funcionarios gubernamentales, las misiones médicas en el exterior aportan alrededor de 6.000 millones de dólares a la economía, más que el doble de los ingresos ofrecidos por la industria del turismo (sobre 2.800 millones de dólares en 2013).

Aunque todavía el gobierno no ha anunciado el monto de dicha alza salarial, la noticia abre una discreta ventana a las esperanzas de mejoría general del jornal en el futuro y confirma la ruta del proceso de transformaciones económicas hacia una norma de distribución que constituye fundamento del socialismo pero del cual el modelo económico cubano, bajo la sombrilla del igualitarismo, ha rehuido desde hace décadas: de cada cual según su capacidad a cada cual según su trabajo. (2014)

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