Espaldarazo de la FAO a política alimentaria en Cuba

El Director General de la FAO felicitó al líder histórico de la Revolución Cubana por el cumplimiento anticipado de una meta mundial en la lucha contra el hambre. La declaración tiene lugar en medio de un estrechamiento de relaciones oportuno para la actual estrategia económica cubana.

Jorge Luis Baños-IPS/jlbimagenes@yahoo.es

La felicitación enviada a Fidel Castro y a Cuba por el Director General de la Organización de Naciones Unidas para el Agricultura y la Alimentación (FAO), José Graziano da Silva, desató abiertos rencores entre los enemigos externos del gobierno cubano y estupor en otros ámbitos. Pero, bien mirada, no es una declaración sorpresiva ni carente de fundamento. Constituye un paso más en una larga relación de trabajo bilateral, con varios puntos de convergencia, colaboración y apoyo mutuo.

Para La Habana, los nexos con la FAO adquieren un matiz estratégico y muy oportuno, por constituir el programa de producción de alimentos uno de los objetivos prioritarios en la reforma económica emprendida por el gobierno cubano. La agencia de la ONU, a su vez, tiene a la mayor de las Antillas como referencia de políticas agroalimentarias con enfoque social y como aliada para la cooperación Sur-Sur que promueve.

Días antes de comenzar esta semana en la capital cubana la XII Conferencia Internacional sobre Ciencia y Tecnología de los Alimentos (CITCA 12), el representante de la FAO en Cuba, Theodor Friedrich, reiteró expectativas manifestadas antes por su agencia de aprovechar más el conocimiento técnico y profesional de los anfitriones, para la colaboración con productores agropecuarios de otros países del Sur.

Una de las autoridades cubanas en esa materia, el director del Instituto de Investigaciones de Viandas Tropicales (INIVIT), Sergio Rodríguez, quien tuvo a su cargo una conferencia magistral en CITCA 12, coincidió al identificar la voluntad política del Estado, los conocimientos técnicos y el potencial científico como tres fortalezas del país para enfrentar el actual escenario mundial de crisis alimentaria, ecológica, económica y social.

Según Friedrich, la visita realizada por Graziano Da Silva a la nación caribeña a inicios de mayo se enmarca dentro de las iniciativas de la FAO para desarrollar la seguridad alimentaria en la región, como parte de la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre 2025.

Días después de su visita, Graziano envío desde Roma una carta al ex mandatario Fidel Castro (www.cubadebate.cu/noticias/2013/05/06/carta-a-fidel-del-director-general-de-la-fao/), “para felicitarle muy sinceramente a usted y a todo el pueblo cubano por haber anticipadamente cumplido la meta propuesta por la Cumbre Mundial sobre la Alimentación (Roma, 1996) y que proponía reducir a la mitad el número de personas desnutridas en cada país antes del año 2015”.

Graziano aprovechó la carta para informar sobre la elevación de una meta que le ha servido de brújula a la FAO. “Por primera vez en su historia, la Conferencia de la FAO, que se realizará el próximo mes de junio en Roma, adoptará la erradicación total del hambre como la meta número uno de nuestra Organización”.

La felicitación a Cuba tiene antecedentes cercanos. A fines del año pasado, el Oficial Principal de Políticas de la Oficina Regional de la FAO, Adoniram Sánchez, manifestó que las medidas que Cuba aplica para ganar soberanía alimentaria, como parte de la actualización de su modelo económico, pueden convertirse en un ejemplo para otros países (http://mesaredonda.cubadebate.cu/noticias/2012/11/23/alaba-experto-de-la-fao-logros-alimentarios-de-cuba/). En particular, alabó el proceso de entrega en usufructo de tierras estatales a productores privados y de cooperativas.

Sánchez consideró que la “estrategia cubana es muy interesante, con medidas para descentralizar las tierras, vinculadas a una perspectiva de seguridad alimentaria, sobre todo en la parte nutricional, para tener la soberanía, la autonomía sobre los alimentos que produce”.

Otras medidas apuntan a elevar los precios ofrecidos a los productores por sus cosechas y la inversión en equipamiento para levantar la producción de alimentos básicos, como el arroz.

Ya en noviembre del 2012, ese experto regional declaró a la prensa que mientras en pleno siglo XXI se discute el tema de la pobreza extrema, la subnutrición y la desnutrición, Cuba ya venció esos males. Y es un hecho, por más que los consumidores cubanos sufran hoy por factores como la baja calidad, la falta de diversidad o los altos precios en el mercado liberado de alimentos.

A fin de continuar consolidando los nexos, la FAO presentó hace unos días en Cuba, de manera oficial, un proyecto de conservación de la biodiversidad agrícola, para las zonas de la reserva de la biosfera Cuchillas del Toa y Sierra del Rosario, en las provincias de Guantánamo y Artemisa, respectivamente. Ese proyecto, que involucra a cerca de cinco mil campesinos, se suma a otros auspiciados por la FAO desde hace años, para expandir formas de agricultura sostenible, fincas familiares, de desarrollo local y el mejoramiento de la masa porcina, entre otros.

La FAO colabora con Cuba desde 1959 a través de proyectos de asistencia técnica y de respuesta a daños provocados por huracanes, sequías y otros eventos naturales.

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