Papa caliente

La producción del tubérculo cayó con fuerza en Cuba, por segundo año consecutivo.

Archivo IPS Cuba

Se recogieron el año pasado 167.300 toneladas de papa, un 14,3 por ciento menos que en el 2010

Una de las cosechas más esperadas por la mesa cubana, la papa, culminó recientemente con resultados mucho más pobres de lo esperado. Los agricultores dejaron de producir este año 11.000 toneladas planificadas del tubérculo, con pérdidas cercanas a dos millones de dólares, informó el Ministerio de Agricultura en una reunión de balance divulgada esta semana por medios de prensa del país.

El informe no especifica cuál fue el monto total de la producción papera, pero pocos días antes de concluir la campaña el director de Cultivos Varios del Minagri, Félix Manso, declaró que quedarían por debajo del 90 por ciento del plan nacional. En ese momento habían cosechado 122.000 toneladas, en 6.400 hectáreas, de 6.441,6 plantadas en todo el país, según el diario Juventud Rebelde.

Con esos truenos, todo indica que la producción de este año quedó muy por debajo de la cosecha del 2011, que ya había mostrado signos de desfallecimiento. De acuerdo con la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), los agricultores del país recogieron el año pasado 167.300 toneladas, un 14,3 por ciento menos que en el 2010.

Ante el declive sostenido de las cosechas en los últimos años, no caben miradas al cielo, aunque los expertos coinciden en que la situación climática, con una temperatura media por encima de la media histórica, limitó el desarrollo de la papa. El calor no solo castiga a las personas. Las lluvias más recientes también dificultaron el cierre de campaña.

La mayoría de las siete provincias comprometidas con ese cultivo incumplió los planes: Mayabeque, Artemisa, Cienfuegos, Ciego de Ávila y Villa Clara. Solo Matanzas y Sancti Spiritus alcanzaron los indicadores pactados, incluidos rendimientos superiores a 22,5 toneladas por hectárea.

En la reunión nacional celebrada esta semana en el matancero poblado de Jagüey Grande, el ministro de Agricultura, Gustavo Rodríguez Rollero, anunció que se adoptarían medidas administrativas con los incumplidores, bajo el criterio de que no se podía entender que unos productores pasen de 27 toneladas por hectárea y otros, en el mismo territorio, con igual suelo y similares condiciones, ni siquiera lleguen a 15. La cosecha concluyó con un rendimiento medio de 19,1 toneladas por hectárea.

El análisis reveló pifias humanas entre las causas de los bajos rendimientos agrícolas: falta de previsión a la hora de reparar la maquinaria y preparar la campaña, problemas fitosanitarios y de diagnóstico, incumplimientos de los planes de riego, en particular del llamado fertirriego, demoras y descuido en la preparación de los suelos y pobre calidad en las labores de cultivo, entre otros.

Para mayor pesar a la hora de sacar cuentas, las provincias incumplidoras gastaron más de lo planificado, en un cultivo que absorbe del gobierno inversiones de más de 36 millones de dólares.

La cosecha de la papa empaña la buena marcha con que comenzaron los agricultores cubanos en otros cultivos, también vitales en la dieta insular: en el primer trimestre crecieron con fuerza las producciones de plátano (19,1%), frijol (20,5%) y arroz (43,1%), según la ONEI. Pero descendieron otras viandas y las hortalizas, señal de que las aguas siguen revueltas en los surcos y en el mercado.

Los mecanismos de comercialización no consiguen enrumbar a los productores y merecen una revisión. Lo confirma la papa, a la que no le ha ido bien desde que el gobierno la retiró del sistema de racionamiento en el año 2009.

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