Por un plato de arroz en Cuba

Dos alternativas de sello diferente para incrementar el consumo de un alimento básico en la dieta cubana.

Con la introducción de maquinarias y tecnología más avanzada, ha comenzado a crecer la producción cubana de arroz.

Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Los productores cubanos de arroz hacen planes para elevar la producción nacional, justo en los momentos en que sus homólogos estadounidenses exploran alternativas para esquivar el bloqueo económico de su gobierno a Cuba y recuperar la exportación de este cereal hacia un país gran consumidor de ese cereal.

A pocos días de emprender la siembra del grano en la campaña de frío, los agricultores cubanos anunciaron el compromiso de plantar 139.000l hectáreas y producir 311.000 toneladas para el consumo en el año 2019. De lograrlo, sobrepasarían la cota de 300.000 a la que se han ido aproximando gradualmente.

La producción debe haber superado las 280.000 toneladas este año, a juzgar por las previsiones del Grupo Empresarial Agrícola, después de registrar una producción de 255.000 toneladas en 2017, de las cuales el encargo estatal –canasta básica normadas por el gobierno– absorbió 197.000 toneladas.

El mayor empeño de los arroceros en Cuba es conseguir un rendimiento de cinco toneladas por hectárea, cifra que deberá ser superada a partir del 2023, declaró hace unos días el director de la División Tecnológica del Arroz del Grupo Empresarial Agrícola, Lázaro Díaz Rodríguez. A partir de ese año, agregó, comenzará una nueva etapa de trabajo encaminada a producir todo el cereal consumido por el pueblo.

Más que en ampliación extensiva de áreas, Cuba ha apostado a elevar la producción mediante incremento de rendimientos y una fuerte renovación inversionista de maquinarias. Este año los agricultores sembraron algo más de 138. 000 hectáreas, con un rendimiento de 4,14 toneladas por hectárea.

“Se ha trabajado mucho en la nivelación de los suelos con la utilización de GPS (Sistema de Posicionamiento Global, por sus siglas en inglés), con láser y con alisamiento, que conducen a alcanzar rendimientos superiores”, informó a la prensa Israel Lugo Hernández, director técnico-productivo de la División Tecnológica del Arroz.

A juicio de Lugo, pueden dar un salto a 400.000 toneladas de producción para el consumo en 2020.

 

Liderada por el congresista Rick Crawford, la primera Conferencia de la Coalición Agrícola Cuba-EEUU estudió alternativas para fortalecer los negocios entre ambos países, limitados por trabas del bloqueo económico a las relaciones financieras.

Foto: Tomada de Cubadebate

¿Competencia de Cuba?

A pesar del aumento gradual, los volúmenes cosechados todavía continúan por debajo del consumo cubano, calculado en unas 700.000 toneladas anualmente. Queda, por tanto, una oportunidad para los exportadores de arroz de otros países y la tratan de aprovechar los agricultores de Estados Unidos.

Una delegación de este país visitó Cuba durante la primera quincena de noviembre, encabezada por el congresista republicano por Arkansas, Rick Crawford, quien declaró en La Habana su confianza en conseguir más apoyo del nuevo Congreso para un proyecto de ley destinado a levantar las restricciones de EEUU que obstaculizan el comercio agrícola con Cuba.

De visita en La Habana para asistir a la primera Conferencia de la Coalición Agrícola Cuba-EEUU, Crawford anunció su “intención de introducir nuevamente” la Ley de Exportaciones Agrícolas a Cuba, que ha presentado en dos ocasiones ya.

En su opinión, el cambio de liderazgo en la Cámara de Representantes abre nuevas oportunidades al comercio agrícola con Cuba, que se ha visto frenado por la resistencia de la Administración estadounidense a permitir el acceso cubano a créditos para compras agropecuarias.

Un artículo firmado por Crawford y otros dos representantes republicanos, Tom Emmer y Roger Marshall, alertó de la baja del ingreso agrícola de su país en 2018 a un mínimo de 12 años y afirmaron que Cuba es uno de los pocos mercados extranjeros donde el potencial para las exportaciones y el crecimiento agrícola de Estados Unidos es cuantificable y alcanzable.

“Si no fuera por nuestras normas de financiamiento obsoletas sobre las ventas agrícolas a Cuba, ese país compraría fácilmente los productos agrícolas norteamericanos de alta calidad”, afirman los tres representantes, en referencia a la demanda cubana de arroz, trigo y soya, entre otros productos.

Cuba se ve forzada a importar el arroz desde mercados muy diversos: Brasil, Argentina o Guyana, en América, y otros desde alejados países asiáticos como China y Vietnam, con el consiguiente agravante de costos. (2018)

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