Regalo de Isaac

Antes de adquirir intensidad de huracán, la tormenta tropical ofreció a Cuba uno de los recursos naturales más importantes para la economía: agua.

Jorge Luis Baños - IPS

Directivos de la agricultura y de recursos hidráulicos calificaron como predominantemente favorable el impacto de la tormenta tropical.

La población cubana vio partir con alivio a la tormenta tropical Isaac el pasado fin de semana. El noveno meteoro de la temporada en el Atlántico dejó para el tránsito posterior por el Golfo de México y la entrada en Estados Unidos, el miércoles 29 de agosto, la opción de convertirse en huracán. A Cuba le ofreció más beneficios que daños, a juzgar por los partes preliminares.

Como en ocasiones anteriores, las fuerzas cubanas de la Defensa Civil se movilizaron temprano, desde que Isaac asomó en el oeste del Mar Caribe. El recuerdo de los multimillonarios perjuicios causados por el trío de huracanes Gustav, Ike y Paloma, entre agosto y septiembre de 2008, todavía late en el recuerdo y en las cuentas de la economía nacional.

Isaac entró en la mayor de las Antillas el sábado pasado, a las 11 de la mañana, por el territorio de Imías, en la provincia de Guantánamo, la más oriental del país. Tras cruzar el levante cubano, salió cinco horas después por un punto de la costa norte, cercano a la playa de Guardalavaca, uno de los principales polos turísticos de la provincia de Holguín. Luego bordeó la isla, para alejarse gradualmente en el Estrecho de la Florida, a medio camino entre La Habana y Cayo Hueso, rumbo hacia el Golfo de México y la costa de Louisiana.

Más que los vientos –llegaron a máximos sostenidos de 95 kilómetros por hora-, fueron los fuertes aguaceros que Isaac traía como cola los que generaron inquietud entre los cubanos. Las aguas del cielo, combinadas con desbordes de ríos y del mar, provocaron inundaciones y estropicios en algunos poblados, como Baracoa, la ciudad más oriental del país.

Más de un centenar de viviendas sufrió afectaciones –parciales o totales- sobre todo en comunidades de Guantánamo y Holguín. Las autoridades también reportaron daños en viales, redes de comunicación y elementos del sistema eléctrico.

De manera preventiva, más de 48 mil personas recibió protección en casa de familiares, amigos y vecinos, la mayoría en las cinco provincias orientales (Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín y Las Tunas). Igual ocurrió en algún poblado cercano a presas importantes del centro de la isla. El gobierno se ocupó de la evacuación de mil 200 personas. Pero el país retornó a la “fase de normalidad” sin víctimas, una vez iniciada la semana.

En cambio, los primeros informes anticipan paliativo para un problema que mantiene en alerta permanente a los productores agropecuarios, la sequía.

Las precipitaciones que acompañaron a la tormenta tropical elevaron en unos 423 millones de metros cúbicos el agua retenida en las presas cubanas, de acuerdo con un parte de la dirección de Cuencas Hidrográficas del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH). Tal contribución aumentó a 6.510 millones de metros cúbicos el agua en los embalses, lo que representa alrededor del 70 por ciento de la capacidad total de llenado.

El aporte es particularmente significativo en provincias que, antes de Isaac, empezaban a mirar con inquietud hacia el cielo, en busca de nubes. Según el INRH, los mayores incrementos tuvieron lugar en Santiago de Cuba (104 millones de metros cúbicos), Villa Clara (75 millones), Sancti Spiritus (70 millones) y Holguín (47 millones).

También llovió con bríos en Guantánamo y Granma. En los tres días transcurridos desde la mañana del viernes pasado, el mayor registro de precipitaciones tuvo lugar en la estación hidrométrica La Virgen, en Guisa, provincia de Granma (449,6 milímetros), mientras el mayor acumulado de 24 horas se lo anotó el telecorreo de San Antonio del Sur, Guantánamo (362 milímetros).

El palo de agua obligó a aliviar varios embalses, incluido el mayor del país, la presa Zaza, en Sancti Spiritus. Las lluvias –con registros de más de 100 milímetros- elevaron a unos 940 millones de metros cúbicos el acumulado de esa represa, hasta más del 90 por ciento de su capacidad total. Por superar en 20 millones el nivel considerado como prevención hidrológica, los técnicos de la Zaza decidieron abrir cuatro de sus seis compuertas. El vertimiento, sin embargo, no exigió la evacuación de las comunidades radicadas aguas abajo.

En el programa televisivo Mesa Redonda, directivos de la agricultura y de recursos hidráulicos calificaron como predominantemente favorable el impacto de la tormenta tropical en sus sectores. El regalo de Isaac le viene de perillas a una economía que ha colocado la actividad agropecuaria y la producción de alimentos como prioridad estratégica.

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